jueves, 28 de enero de 2010

Homenaje (I)

Bienvenidos a este blog, que pretende escribir sobre temas de Educación en general, con una clara querencia por los datos y los estudios frente a las ideologías, los intereses y las opiniones de los actores. Este blog pretende ser una extensión del Instituto F de Investigación Educativa (página aún en construcción).


Como primer tema quiero empezar por un homenaje. ¿A quién? Las versiones al uso del gran aumento de la escolarización de los españoles siempre ponen de relieve los dos grandes hitos que protagonizaron tal aumento: la Ley General de Educación de 1970 (LGE, en versión BOE aquí) y los Pactos de la Moncloa de 1977. La LGE modernizaba la estructura de la enseñanza española, mientras que los Pactos comprometían la financiación suficiente como para desarrollarla en todos los lugares de España. Aunque implícito, siempre se olvidan de nombrar al protagonista más importante: naturalmente, los españoles.
Porque fueron los españoles los que, cuando se les dio la oportunidad, se lanzaron a estudiar exactamente igual que en el resto de Europa Occidental unos años antes, lo que venía a demostrar que el atraso histórico de España se explicaba por circunstancias políticas y económicas. En cuanto pudieron, millones de padres alentaron a sus hijos a llegar a la universidad, aunque en la mayoría de los casos su experiencia educativa no pasaba de unos años en una escuela rural (por cierto, muy buena en buena parte de los casos). El resultado se puede ver en el gráfico, que representa el nivel de escolarización medio de los españoles medido en años, por cohortes de edad (año de nacimiento en el gráfico), de acuerdo con el Censo de Población y Viviendas de 2001 (ver metodología aquí).
Muchas veces creemos que aprovecharlas oportunidades no tiene mérito, que es lo normal. Yo creo que no (y menos en España): lo que se consiguió en esos años fue también que las regiones españolas con más retraso educativo comenzaran a ganar terreno a las mejor formadas, de manera que no solo España se acercaba a la famosa convergencia con Europa, sino que las propias regiones españolas se apuntaban a nuestra convergencia particular, contribuyendo a difuminar los fuertes desequilibrios de nuestro propio país. De hecho, hubo una comunidad que desaprovechó la oportunidad, y apostó por otro modelo de negocio que no les resultó nada mal, al menos económicamente. Pero esto será materia de otro post.
De todas formas, en el gráfico no se observan cambios de tendencia claros que permitan afirmar la importancia de la LGE o de los Pactos de la Moncloa. Quizás fueron los instrumentos que permitieron continuar con la elevación del nivel educativo de los españoles, sobre todo en los niveles altos, pero la tendencia había comenzado muchos años antes, más o menos con los nacidos alrededor de nuestra Guerra Civil.
Si se analiza por sexos, la curva correspondiente a las mujeres es bastante lineal en su evolución ascendente, pero la de los hombres tiene un cambio de tendencia que se sostiene desde los nacidos en la segunda mitad de los años 50, lo que permite que las nacidas a principios de los 60 ya consiguieran un mejor nivel educativo que sus contemporáneos varones. No tengo más que hipótesis muy vagas para explicarme lo ocurrido, y de momento no puedo sostenerlas con ningún dato, siquiera sea indicativo (se admiten propuestas).
En fin, y aunque no sé nada de economía, me parece que lo que está detrás de la prosperidad española desde la transición no es el ladrillo (que es en parte una consecuencia de la prosperidad, no su causa), sino la elevación general del nivel educativo de los españoles. Y que es la deficiente estructura económica de España la que está desaprovechando en parte el caudal de posibilidades que esta nueva circunstancia ofrece. Y, por cierto, a esa generación de estudiantes no pareció importarles demasiado que sus padres no hubieran estudiado, aunque ése parezca ahora el gran problema de nuestra enseñanza.
Un aviso, esta es la evolución en 2001: luego el cuento cambia bastante.

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