lunes, 22 de noviembre de 2010

Calcular el fracaso

Como algunos sabéis, he dedicado algún tiempo a trabajar sobre las definiciones técnicas de fracaso escolar y de su cálculo. Publiqué un resumen de mis conclusiones en un artículo en Papeles de Economía (de pago), y pensé que ya estaría el tema claro. Aún así, me llegaban noticias de que en el Ministerio seguían trabajando en la idea de que el fracaso estaba sobreestimado, ya que pensaban que el alumno que no saque el título a su edad lo puede sacar un año más tarde, lo cual es verdad. Es verdad, pero el problema es que no entienden lo que mide el indicador. A veces puedes decir la verdad y soltar una soberana tontería, como mostró la película Bienvenido, Mr. Chance, sencillamente porque hablas del tocino cuando te preguntan por la velocidad.
Pero vamos a empezar por el principio. En España se ha medido tradicionalmente el porcentaje de alumnos de un curso dado que promocionaban al curso siguiente. Cuando llegó la escolarización obligatoria hasta los 14 años, allá por los años 70, se comenzó a hablar de fracaso escolar referido al último curso de esta enseñanza obligatoria, entonces 8º de EGB: al introducirse el concepto de enseñanza obligatoria, automáticamente se comenzó a medir el porcentaje de alumnos que no obtenía el título mínimo obligatorio. En aquel entonces los alumnos salían de la EGB con un título (los que aprobaban) o con un certificado (los que no). Los primeros podían continuar los estudios en Bachillerato o FP I, los segundo sólo a FP I, y se suponía que la enseñanza era obligatoria hasta los 16. Es un error muy común decir que los que aprobaban iban a Bachillerato y los que no a FP, porque lo cierto es que la mitad de los matriculados en FP I tenían título y la otra mitad certificado.
Aunque este indicador era muy cómodo para medir cómo iba cada centro, y por agregación cada provincia, cada región y, al final, el país, lo cierto es que fue calando la idea de que, para agregaciones territoriales era más lógico usar otro indicador, denominado tasa bruta de graduación, ya que aquí se recogía lo que ocurría con toda la población, y no sólo con los matriculados ese último curso (por un lado, había un absentismo crónico en ciertas zonas, por lo que el primer indicador no los medía nunca; y, por otro, ese último curso acumulaba muchos repetidores, lo que distorsionaba los datos). Esta tasa bruta consistía en hallar el porcentaje de alumnos que obtenían la titulación sobre el total de la población en la edad teórica de obtención de tal título. Lo que faltaba hasta 100 es lo que denominamos fracaso escolar bruto. Por ejemplo, en el año 1985, esa tasa bruta sería: [alumnos que obtenían el título de 8º de EGB en el curso 1984-85] x 100 / [personas que cumplen 14 años en 1985]. El fracaso bruto sería 100-[tasa bruta].
Es decir, tanto en la primera tasa (tasa directa) como en la segunda (tasa bruta), el numerador era el mismo, pero cambiaba el denominador. Y, si se habla de escolarización obligatoria para todos, lo lógico era incluir a todos en la ecuación. De hecho, la tasa bruta era la medida usual en toda Europa.
Cuando llegó la Logse, la tasa bruta de fracaso se dejó momentáneamente de aplicar por razones técnicas: al tener a una parte de los alumnos en un sistema obligatorio hasta los 14 y otro obligatorio hasta los 16, no existía denominador común poblacional, y se volvió a recurrir al viejo sistema de la tasa directa entre 1991 y 1999. Pero, una vez implantada la Logse en su totalidad, en 2000, se pudo volver a calcular la tasa bruta de fracaso escolar, y así lo hizo el Ministerio desde entonces. Pero ya se habían producido las transferencias a las Comunidades Autónomas, y estas no se dieron por enteradas de que se podía volver al cálculo de la tasa bruta. Ese año daba lo mismo, pues los datos de ambas tasas eran muy parecidos, pero a partir de entonces vean lo que ocurrió:


Es decir, el fracaso escolar bruto, la que incluía a toda la población, creció cuatro puntos en siete años, mientras que el fracaso directo disminuía más de cuatro en ese mismo tiempo. Al final, en el último año Logse la diferencia era de más de ocho puntos. El cálculo de las Comunidades Autónomas tenía un error de medida cercano al 30%. Vamos, que con ese metro Pau Gassol (2,15 m.) mediría 1,54, y lo habrían apuntado de base en el equipo del Instituto. Por eso, cada vez que publicaba el fracaso escolar, los responsables de las comunidades peor paradas salían diciendo que su dato era distinto y mucho menor. Y había periodistas que publicaban ese dato, y a otra cosa. ¿Para qué va a tomar medidas un político si se ha intoxicado a sí mismo y se cree que el fracaso es menor del que es? Pues, naturalmente, el fracaso continuó creciendo año tras año.
Pero, ¿por qué diferían ambos cálculos? Mi tesis es que se debía a la regla del 25%. Mientras en España se fue aumentando el volumen de población escolarizada, había que controlar que los centros y los profesores (que venían de un sistema más exigente) no suspendiesen a demasiados, y ese sistema fue controlar/presionar para que los centros no superasen demasiado el 25% de suspensos en el último curso. Cuando se implantó la Logse mantener un cuarto de suspensos en 4º de la ESO era insostenible, y por ello se fueron acumulando alumnos en los cursos anteriores (o fue algo natural: el propio sistema lo propiciaba), primero en 3º, luego en 2º, finalmente en 1º. Los que repetían antes de 4º de ESO, muy a menudo, nunca llegaban al último curso pues abandonaban al cumplir los 16. Y con ello se mantenían las estadísticas.
Hasta aquí la historia. Vamos ahora con la cuestión técnica: por qué no es cierto que el sistema de la tasa bruta no es exacto porque aunque un alumno repita puede sacar el título al año siguiente. Este argumento tiene una trampa conceptual un poco curiosa: pensar que un alumno puede sacar un título tras repetir pero no considerar que un alumno puede sacar el título a los 17 años. Dicho así suena absurdo, pero es la raíz del argumento.
Veamos primero un gráfico con la distribución por edades de los alumnos de 4º de ESO junto a otro de la distribución por cursos de los alumnos de 15 años (curso 2008-09, pero es similar en cursos anteriores):


Es decir, el 63% de los alumnos de 4º de ESO tiene 15 años, y el 59% de los alumnos de 15 años están en 4º de la ESO. Por un lado, es cierto que un 41% de los alumnos aún no ha llegado a 4º y, por tanto, no tiene posibilidad de titular aún, pero por otro un 37% de los alumnos de 4º de la ESO tiene más de 15 años y sí que está en disposición de titular (de hecho, los alumnos más mayores, que siguen ahí sin abandonar, tienen más probabilidades de titular que los que van retrasados, pues muchos no llegarán a pisar un aula de 4º de ESO –un 10% de cada cohorte– o no llegarán a los exámenes finales).
Por tanto, al dividir entre los alumnos de 15 años no estamos dejando fuera a los alumnos que pueden sacar el título después (puesto que incluimos a los de cohortes anteriores que se lo sacan ahora), sino que dividimos por un grupo homogéneo de alumnos, la cohorte de edad. Por ello, cuando las cohortes son homogéneas, la medida es muy exacta. Además, cuando no tenemos un dato aislado, sino una serie bastante estable, como es el caso, la medida es mucho más fiable: al poner en el denominador a todas las personas año tras año, variaciones grandes de titulados producirían picos en la serie, y entonces la medida de un año concreto no sería fiable. Pero esto no se produce.
Pero hay otra medida que viene a corroborar el fracaso bruto: desde hace unos años, el Ministerio ha incluido en la estadística el porcentaje de alumnos que salen de la ESO con y sin título. Al principio lo hacían también por redes, lo que daba idea de las diferencias de fracaso entre la pública y la privada, pero los resultados eran bastante escandalosos y dejaron de publicarlo. El indicador es definido así por el Ministerio:

La distribución del alumnado que sale de la E.S.O. según el resultado obtenido […] es un indicador alternativo a la tasa bruta de población que se gradúa en E.S.O. Este nuevo indicador sólo utiliza datos derivados de la Estadística de la Enseñanza niveles no universitarios, a diferencia de la tasa bruta que utiliza también las Proyecciones de Población. Se define el “alumnado que sale de la E.S.O. en el año X” como diferencia entre el “alumnado matriculado en el año X en la E.S.O. con 15 y más años de edad” y el “alumnado matriculado en el año X+1 en la E.S.O. con 16 y más años de edad” (edad partir de la cual se producen las salidas de este nivel). El “alumnado que sale sin título de Graduado en Secundaria” se obtiene como diferencia entre el “alumnado que sale de la E.S.O. en el año X” y el “alumnado graduado en E.S.O. en el año X”.
Vamos, que el indicador indica el porcentaje de alumnos que abandonan la ESO sin título sobre el total de alumnos que dejan la ESO con 15 años o más, y podemos denominarla tasa neta. Es una medida muy similar al fracaso escolar bruto, salvo que no tiene en cuenta el absentismo antes de los 16 años (que existir existe: un 2,2% en 2009, ya les contaré una divertida historia sobre este tema). Los últimos datos de este indicador, para el curso 2007-08, se encuentran en la tabla D3.9 de este pdf.
Este fracaso neto era en 2007 del 28,6%, algo por debajo de 30,7% de fracaso bruto ese año. Si miramos con cuidado la tabla por comunidades vemos que el fracaso neto mide prácticamente los mismo que el bruto (la variación de unos es explicada en un 87% por la variación del otro o, dicho en términos más técnicos, la R2 entre ambas variables es de 0,87), sólo que su media es algo menor. ¿Por qué? Porque no tiene en cuenta el absentismo en etapas obligatorias. Esta tasa neta es mejor en algunos aspectos: capta mejor las variaciones año a año, y además permite utilizarla en más contextos. Por ejemplo, para saber las diferencias entre pública y privada, o para medir el fracaso cuando varía la edad de la enseñanza obligatoria. También es algo más justa con el sistema educativo, que no suele tener responsabilidad sobre el absentismo, pues tiene un fuerte componente social.
Como el que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí lo mismo anda un poco perdido, recapitulo: hay un fracaso directos con un error de medida sobre el fracaso real del 30%, y que lo subestima enormemente (y que es el favorito de las administraciones autonómicas); un fracaso neto que es muy exacto para los que están escolarizados pero que no tiene en cuenta el absentismo (un 2% de la población); y un fracaso bruto que tiene en cuenta a toda la población, que es bastante exacto, pero que es utilizable sólo en algunos casos.
No está mal el lío para medirlo. Lo que no hay duda es que este dato es el que hunde todos nuestros indicadores educativos en las siguientes etapas y que es el mayor segregador social de nuestra sociedad.

12 comentarios:

  1. Gracias por el post me ha parecido muy interesante la verdad.

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  2. Gracias a los dos. Kiko ya sé a qué se dedica, pero, Miguel, ¿a qué perversión te dedicas para que semejante lío te haya parecido interesante?

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  3. Pues como no podia ser de otra manera soy profesor, mas concretamente PT de Servicios a la comunidad

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  4. Hola, estoy realizando un estudio sobre el fracaso en dos IES en los últimos 8 años para luego hacer un estudio comparativo ¿Debo utilizar la tasa bruta de fracaso o la tasa neta? Pilar

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  5. No puedes utilizar la tasa bruta en dos IES, porque no tienes manera de saber la población total, y por tanto no tienes denominador. Una aproximación que puede ser bastante buena (si no estás en IES con una alta movilidad de las familias) es la siguiente: utilizar como denominador el nº de alumnos matriculados en 1º de ESO cuatro años antes descontando los repetidores, es decir, contar los alumnos de nuevo ingreso en el IES en 1º de ESO y utilizarlos como denominador. Ten en cuenta que hace pocos años no había repetidores en 1º de ESO, por cierto.
    Un inspector lo que hace es coger el nº de alumnos matriculados (o, incluso, presentados, que son menos) como denominador y los que obtienen el título como numerador. Pero de esa forma infraestiman el fracaso porque se dejan fuera a los que nunca llegarán a 4º de ESO. Dependiendo de la CCAA, puedes encontrarte entre un 5 y un 20% de alumnos que nunca son incluidos en las estadísticas. Si tienes alguna duda más, escríbeme al correo que tienes en mi perfil.

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  6. No tenía ni idea de cómo calculaban el fracaso escolar, por ello, me ha parecido muy interesante conocerlo. ¿Se sabe el fracaso escolar del curso 2009-10? Gracias. Carmen

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  7. Lo lamento, Carmen, pero lo más reciente es 2007-08: los puedes encontrar en este blog. Alguna comunidad ha publicado datos como para sacar el fracaso en 2008-09 (hasta donde yo sé, una, pero puede haber más). Ese curso se publica oficialmente en julio de 2011, aunque técnicamente se podría haber conocido provisionalmente en navidad de 2009.
    No hay razones para no conocer los datos del curso 2009-10 a estas alturas, salvo que ninguna administración autonómica los publica.

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  8. Gracias. Espero que pronto tengamos buenas noticias y baje el fracaso escolar, pero no porque hayah bajado los mínimos, sino porque los alumnos estén más motivados...

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  9. Algo debo de estar haciendo mal. Al calcular la tasa bruta de fracaso escolar y la tasa neta (según las fómulas que usted publica en su blog)con los datos de mi IES, la tasa neta siempre es mayor que la tasa bruta...????Pilar

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  10. Los datos de un IES necesitan correcciones, es difícil encontrar el denominador de la población, y además cada Instituto es un mundo, y puede seguir pautas que se alejen de la norma general.

    Lo más que se puede hacer con los datos de un IES es estimar la población para hallar una tasa neta, además de calcular el fracaso directo. Teniendo la edad de los alumnos se puede hacer una tasa neta bastante bien (poner como denominador el número de alumnos que cumplen 15 años -en el año natural- en el IES, estén en el curso que estén: sólo dejamos de calcular el absentismo). Otra opción es utilizar a los matriculados en 1º de ESO tres años antes, descontando los repetidores, como dije en otro comentario.

    No hay forma de hacer una tasa bruta con los datos de un IES, no tienes población de referencia.

    Te queda entonces el fracaso directo, es decir, el calculado sobre matriculados en 4º de ESO. Ese fracaso es en general menor que el fracaso neto, pero no tiene por qué ser así: de hecho, si el IES consigue que los alumnos no abandonen antes de 4º a pesar de que ya podrían irse por edad (es decir, consigue retener a los alumnos estudiando para darles la oportunidad de titular), la tasa directa será mayor que la neta, y eso sería señal de que es un buen IES (la introducción de los PCPI ya cambia las cosas).

    Si tienes dudas con los datos o los cálculos, puedes enviarlos a mi correo, y te los reviso.

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  11. Hola,
    Acabo de terminar un máster en turismo en la UIB y, ahora mismo, estoy realizando mi Proyecto de Final de Máster. Mi proyecto, en líneas muy generales, consiste en analizar la relación entre el rendimiento escolar del alumno y el turismo. Aplico el análisis en algunos IES de Mallorca que es donde resido y donde quiero hacer notar la influencia de este sector en la educación.
    Estaba teniendo verdaderamente problemas a la hora de conocer las cifras de fracaso escolar, además de las diferencias entre éste y varios tipos de abandono escolar. Estoy en proceso de solventar tales dudas.
    Es posible que usted pueda servirme de ayuda, con lo que le pido si estaría dispuesto a ofrecérmela. Tal petición consistiría en mostrarle la estructura de mi proyecto y que me diera su opinión, tanto a nivel personal como profesional. En el caso de que le interese, le dejo mi mail para poder conversar con usted a través del mismo. (cati.jaume@gmail.com)

    Gracias,

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