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jueves, 2 de diciembre de 2021

Debate sobre la utilidad de la repetición, en el Consejo Escolar de la Región de Murcia

He mantenido un agradable debate, en el marco de una iniciativa del CERM denominada "Los debates del Consejo Escolar", bajo el título de "¿Es útil la repetición?". Ambos ponentes (Juan Manuel Moreno Olmedilla, profesor de la UNED, aunque ha trabajado durante muchos años en el Banco Mundial, era mi colega) coincidimos en que la repetición era una institución cara y poco eficiente en la actualidad, aunque estuvimos menos de acuerdo en cómo acabar con ella.
En mi opinión, la repetición comenzó a perder sentido con la implantación de la Logse, pues a partir de dicha ley se transformó en el principal elemento de discriminación del sistema. Sin embargo, a partir de entonces se convirtió en el testigo de que algo no estábamos haciendo bien con el sistema educativo: la repetición se había vuelto disfuncional, pero porque encarnaba las disfuncionalidades de la gestión del sistema. Por ello, me parece que intentar reducirla como lo está planteando el Ministerio es un error, pues sólo maquillará la disfuncionalidad del sistema al eliminar a un testigo, pero no corregirá lo que está mal, que es mucho. Me inclino, más bien, por actualizar el currículo de Primaria y establecer refuerzos durante esa etapa, en vez de facilitar el tránsito sin que los alumnos estén preparados para afrontar con garantías la ESO.
Aquí les dejo el vídeo del debate, que dura más de dos horas, pero lo cierto es que con un formato muy ágil y con muchas preguntas del público. El debate propiamente dicho comienza en 29'24" y acaba 1:23'40", dando lugar a las intervenciones del público.


En el curso de la preparación del debate me topé con unos datos interesantes que no puedo por menos que mostrar aquí. El primer gráfico lo empleé en el debate, mientras que el segundo no, ya que me parecía que era un tema tangencial a lo que allí se discutía. El primero, que pueden ver a continuación (click para ampliar) muestra la evolución del porcentaje de alumnos que promocionan en 6º de Primaria y 1º y 4º de la ESO (estos dos último muestran también los que promocionan sin asignaturas pendientes). Lo que se ve es que nuestro sistema educativo ha mejorado las tasas de promoción en 6º de Primaria (en realidad, en todos los cursos de Primaria, pero no cabían) y en los tres primeros cursos de ESO (aquí represento sólo 1º), mientras que en 4º la evolución es algo más errática. Por supuesto, toda esta mejora en la promoción no ha venido avalada por una mejora de la calidad, como muestra nuestro estancamiento en PISA. La fuente de los datos es la estadística del Ministerio de Educación. Enseñanzas no universitarias. Alumnado. Resultados académicos. Series. Porcentaje de alumnado que promociona de curso por enseñanza.
Uno de los aspectos más importantes de este gráfico es la diferencia de porcentajes de promoción entre 6º de Primaria y 1º de ESO. Tal y como yo lo veo, un sistema eficiente no puede tener unos saltos tan importantes en el nivel de exigencia, y que eso ocurra indica que los alumnos que propocionan en 6º de Primaria no están preparados para enfrentarse a la ESO con garantías. Como indico en el debate, esa es la principal fuente de desigualdad y fracaso en el sistema educativo español, aunque rara vez se aborde.
Pero lo que más me interesa hoy es lo ocurrido el último año en todos los cursos, mejoras de dos o tres puntos en Primaria y de cinco o seis en la ESO, una aceleración asombrosa si pensamos que no ha sido el resultado de ninguna norma de carácter nacional (que aún no se ha publicado) ni, que yo sepa, de otras instrucciones oficiales, aunque sí de las instrucciones de la pandemia. Aún no tenemos forma de comprobarlo, pues PISA sale a finales de 2023 y no tenemos otra evaluación pública para verificarlo, pero mucho me extrañaría que dicha mejora en los porcentajes fuera resultado de una mejora real en el conocimiento de los alumnos. Como se puede ver en el gráfico siguiente, esa mejora ha existido en prácticamente todas las comunidades.
Salvo el caso de Melilla (y sólo en los que promocionan sin pendientes), todas las comunidades han mejorado sustancialmente los porcentajes de promoción en 1º de la ESO (que es el ejemplo que traigo, aunque es similar en otros cursos, como pueden comprobar en el enlace a las estadísticas del Ministerio) sin ninguna razón aparente. En la promoción (en verde), se han mejorado desde los dos puntos del País Vasco a los quince de Ceuta. En la promoción sin pendientes (naranja), la mejora es de casi el doble (ocho puntos de media) que van desde los 3,5 puntos de la comunidad Valenciana a los 12,7 de Cantabria. El fracaso escolar en 4º de la ESO, aunque deje el análisis para otro momento, ha descendido de forma paralela en ese curso. De estos datos, me preocupa por un lado haber tomado un camino en el descenso de la exigencia que no tiene fin, y por otro que se están desincentivando a los centros que habían optado por mantener estándares de calidad algo superiores a la media. Ya veremos si, cuando pase la situación de excepcionalidad, se continúa con esta tendencia, y sufriremos las consecuencias en posteriores evaluaciones.

jueves, 9 de marzo de 2017

Conferencia sobre la desigualdad educativa

Ayer, miércoles 8 de marzo, impartí una conferencia en el salón de actos de la Caja Rural del Sur, en Sevilla, sobre "El origen de la desigualdad educativa en España", invitado por CESUR Empresarios del Sur de España. Además de contar conmigo (después de ser recomendado, nada menos, que por Inger Enkvist y Gregorio Luri: uno no sabe que hacer para agradecer tal honor), me trataron estupendamente. No se puede pedir más.
Antes de la conferencia grabaron en vídeo algunas preguntas y las han colgado en su canal de YouTube, y retransmitieron el acto en twitter. Les dejo ambos aquí. Creo que digo algunas cosas que no se oyen demasiado y aporto algunas ideas. Los vídeos son muy breves (el más largo apenas sobrepasa los dos minutos). Un resumen de la conferencia lo recogió Diego Genís, del Diario de Sevilla, por lo que también les dejo un enlace.
Pero primero vamos con los vídeos, cada uno contesta a la pregunta que lo antecede:
¿Qué opina de que los empresarios promuevan y defiendan la enseñanza de calidad?

¿Qué soluciones prácticas podrían llevarse a cabo para mejorar nuestro sistema educativo?

¿Qué relación hay entre empleo y modelo educativo?

¿Por qué Andalucía está a la cola de España en abandono escolar? ¿También en calidad educativa?


El artículo de Diego Genís recoge parte de lo que dije en la conferencia, y además apuntó en el titular la idea, en mi opinión, más interesante: La falta de exigencia como origen del fracaso educativo.
CESUR, además, recogió en twitter algunas de las ideas que expresé en la conferencia, y puso unas cuantas fotos. La primera es de Fernando Seco, presidente de CESUR, mientras me presentaba. En la última salgo junto a María Albendea durante el coloquio posterior. El autor de las fotos es Juan Carlos Muñoz. No sé quién retuiteó la conferencia, pero gracias. Aquí reproduzco los mensajes, extraídos del twitter de CESUR:
Se me olvidaba decir que a la conferencia asistieron el presidente de la Comisión de Educación del Parlamento de Andalucía, José Antonio Funes (Ciudadanos), y la portavoz de Educación de Ciudadanos en dicha asamblea, Marta Escrivá. Muchas gracias, no suelen hacerme tal honor.
Como veis, la idea de que una mayor exigencia en la escuela no lleva a un mayor, sino a un menor número de suspensos, se repitió varias veces. Es algo que a veces choca con la idea que tenemos, pero es que la mayor exigencia no es sólo para el alumno, también es para el profesor y el centro. Debería desarrollar más esta idea, pero lo dejaré, de momento, para otra anotación.
Actualización:
He visto que la Agencia EFE se ha hecho eco también de mi intervención en Sevilla.

martes, 6 de diciembre de 2016

Inger Enkvist me hace una entrevista

Después de que yo le hiciera unas cuantas cuando era periodista y de mantener durante todos estos años una estimulante amistad, Inger Enkvist ha tenido a bien hacerme ella una entrevista para un medio sueco. El texto, de hace unos meses, no fue al final publicado (en todas partes cuecen habas) a pesar de hacer algunas modificaciones y reducciones. Se habla bastante sobre PISA, por ello creo que es buen momento publicarla el día que conocemos los resultados, pero tengan en cuenta que se hizo varios meses antes. Les dejo la entrevista completa:
1. Trabajas sobre las estadísticas educativas. ¿Qué importancia tienen para entender lo que pasa en el mundo educativo?
Mi trabajo se centra en dos aspectos. Por un lado la estadística de la educación recoge los datos agrupados de los alumnos, formando los indicadores de la educación, lo que permite conocer la marcha general del sistema educativo, pero no por qué se comporta así. Por otro, los “microdatos” –es decir, los datos persona a persona que provienen de distintas fuentes, normalmente encuestas de distintos orígenes y evaluaciones nacionales e internacionales (como PISA), y que permiten análisis complejos que pueden apuntar a las causas de lo que ocurre en el sistema educativo.
Las principales dificultades de este trabajo se centran, aparte de la falta de transparencia, en la calidad y los sesgos de los datos, dificultades creadas en el origen, es decir, en las cercanías del poder y de los grupos de presión. Siempre dicen que los analistas de datos vamos a mirar donde hay luz, es decir, donde hay datos disponibles, pero también nos hacemos muchas preguntas sobre las zonas de oscuridad que no podemos contestar, y a menudo esa zona de oscuridad tiene un interés detrás. Una evaluación tan conocida como PISA, a cargo de la OCDE, no es ajena a estas oscuridades creadas por visiones ideológicas o presiones de grupos de interés.
2. ¿Ves algún sesgo, algún criterio no propiamente educativo, en los informes PISA?
Para empezar, PISA me parece una idea magnífica, un logro de la ciencia y la técnica contemporánea que no sé si se valora como debiera. Desde hace unos años están surgiendo críticas técnicas a PISA, pero –es algo que he investigado en profundidad–, aunque es mejorable en cuestiones de detalle, no comparto las enmiendas a la totalidad que intentan descalificar el estudio.
Dicho esto, creo que PISA es un intento de comprender la educación demasiado desde fuera de la educación, demasiado centrado en los puntos de vista económicos y sociológicos, en vez de en los intelectuales y educativos. En la OCDE se han juntado los dos antiintelectualismos más peligrosos para la educación: el de izquierdas, de tendencia constructivista, y el de derechas, de tendencia economicista. No es un problema sólo de la OCDE (suelen colaborar en otros sitios: uno de sus hijos más notables es el Plan Bolonia de reforma universitaria), pues en numerosos países e instituciones los sectores de corte intelectualista, que los hay en ambas ideologías, no han sido capaces de contrarrestar estas tendencias dentro de sus propios partidos, y cada vez tienen menos presencia en el debate público. Por si fuera poco, la OCDE es sensible a la presión de grandes grupos organizados, que han sido capaces de frenar algunas de las reformas de PISA más próximas a la educación.
Pero, ¿todo esto en qué se traduce? Por ejemplo, cualquier persona podría escribir cuatro o cinco folios sobre la vida cotidiana de cualquier alumno examinado en PISA, pero de su profesor de matemáticas no sabría si es hombre o mujer, ni cualquier otra información más relevante. Esto no es casual: lo que subyace es la concepción educativa de la OCDE, y además, cuando se intentó conectar el estudio de profesores con los resultados de sus alumnos, la presión sindical retrasó y descafeinó el proyecto. Tampoco parece haber demasiado interés en conectar los resultados de PISA con lo que en realidad el alumnos hace y recibe en la escuela. Aunque sabemos mucho de su utilización del tiempo y de su contexto familiar, apenas sabemos nada sobre cuestiones tan cotidianas en la escuela como las notas del alumno en la asignatura evaluada (parece que se va a preguntar, por fin, en 2015), cuáles son los contenidos efectivos que el alumno ha estudiado en clase (se introducen algunas preguntas genéricas, pero debería analizarse en profundidad), por poner algunos ejemplos. Lo que significa para un investigador es que tiene un enorme campo de variables “extraescolares” para analizar, pero no puede contestar a preguntas tan simples (y, en mi opinión, relevantes) como dónde establece el sistema el sobresaliente o qué influencia tiene lo que un alumno aprende en clase en los resultados de PISA.
Y no sólo tiene consecuencias para los investigadores, sino para los sistemas y, por tanto, para los alumnos. Víctima de su propia limitación ideológica, la propia OCDE por una parte extiende su visión sesgada a los responsables educativos del mundo y, por otra, falla a la hora de establecer las recomendaciones para mejorar los sistemas.
En España tenemos dos ejemplos de ello. El primero, la OCDE hizo un informe (y lo cobró extraordinariamente bien) en 2009 para mejorar el sistema educativo de las Islas Canarias, la región española con peores resultados en PISA. Tras recabar miles de datos, resulta que no miraron el currículo efectivo –el contenido real– que recibe un alumno a lo largo de su escolarización, y por tanto, las recomendaciones que hicieron en ese sentido fueron referencias bastante vacuas a la “calidad de la enseñanza”. El resultado previsible es que Canarias no mejorará en PISA 2015.
El segundo, una irresponsable política nos vendió por un plato de lentejas y estableció en España, de la mano de la OCDE, un currículo basado en competencias y que se está mostrando peor que el establecido anteriormente (que ya era pésimo). El resultado es que España se ha convertido en el conejillo de indias de la OCDE, que ha decidido (sin prueba alguna) que como se puede medir el nivel de los alumnos midiendo las competencias, sería buena idea enseñar por competencias directamente para mejorar el nivel de los alumnos (un ejemplo más de la ideología antiintelectual de esta organización). Un resultado derivado es que España ha perdido una nueva oportunidad de establecer un currículo con contenidos bien estructurados y con altas expectativas, lo que habría elevado el nivel general, reducido el fracaso, promocionado la excelencia y reducido las diferencias entre las distintas regiones.
3. ¿Cuál fue el resultado de la introducción de la Logse en 1990?
España venía de un periodo de expansión educativa, iniciado tras la guerra civil (1936-1939) y que se mantuvo, sin cambios importantes en su evolución, durante más de 50 años. En los años 70 se hicieron reformas e inversiones importantes que permitieron que continuase la expansión de la educación al inicio del periodo democrático, manteniéndose una evolución que nos situó en la segunda mejora de indicadores educativos más importante del mundo, tras Corea del Sur. En 1990 estábamos a punto de cerrar una brecha educativa que aún nos separaba de Europa.
Pero, en 1990, se implantó la Logse, un sistema copiado del “modelo nórdico” –básicamente el sueco con algunos añadidos del danés; absolutamente nada del modelo finés, que entonces tenía poco glamour–, un sistema que acabó con esa evolución histórica, afectó de forma catastrófica a la igualdad de oportunidades, frenando un sistema educativo que, hasta ese momento, había funcionado como el “ascensor social” por excelencia de la educación española. No voy a describir la Logse porque es muy similar al modelo educativo sueco, y lo conocen muy bien: es el que ha conseguido que su país pase de ser la envidia de Europa en educación a estar por debajo de España y otros países del sur en las evaluaciones internacionales.
Sólo decir que sus lacras principales fueron el constructivismo, el igualitarismo y el antiintelectualismo. Su efecto principal fue el hundimiento de los contenidos, lo que detuvo la mejora de las tasas de titulación y escolarización, el aumento de la desigualdad, y multitud de problemas accesorios. A lo que hay que añadir que, al primar los contenidos ideológicos en la ley, las soluciones técnicas fueron especialmente incompetentes. Otra cosa común, en España y en Suecia, es la falta de atención a los datos que anunciaban la mala dirección del sistema educativo.
4. Desde tu perspectiva, ¿cuáles son actualmente las principales diferencias entre la educación en Finlandia y en Suecia?
Curiosamente, Suecia y Finlandia son los países que más han descendido en su puntuación de Matemáticas entre PISA 2003 y PISA 2012. Suecia ha perdido 35 puntos y Finlandia 33, lo que supone casi un curso. La diferencia fundamental es que el sistema finés ha pasado de ser uno de los mejores del mundo a la cabeza de los mediocres, mientras que el sistema sueco ha pasado de la mediocridad a ser el penúltimo país de Europa Occidental (sólo Grecia está por debajo). Cada país ha llegado a esta situación por caminos distintos en tiempos distintos, pero cometiendo los mismos errores.
Suecia fue la envidia de Europa durante los 50 y 60, cuando comenzaron una serie de reformas, basadas en el constructivismo y en el desprecio a los contenidos, que han hundido paulatinamente su calidad desde entonces. Ha sido la sorprendente falta de reacción ante esta pérdida de calidad la que ha situado al sistema educativo de su país a la cola de Europa tras cuarenta años de inacción. España, por cierto, copió no lo que hizo a Suecia estar arriba, sino lo que hizo para bajar.
La historia de Finlandia es la del país que se resistió a los cambios que lideró Suecia y que se extendieron por toda Europa durante veinticinco años, acabando con su liderazgo educativo. Y, muy importante, extendieron a toda la población el currículo más fuerte (el que conducía a la universidad), en vez del débil, como en el resto de Europa. No es que el sistema finés fuera extraordinario en aquella época, pero al seguir evolucionando dentro de los parámetros que los demás habían abandonado, se quedaron como un testigo de lo que hubiera sido la enseñanza europea sin los cambios que acabaron con la caída de la calidad de sus sistemas educativos. El problema fue que, cuando empezó PISA, no supieron a qué venía su éxito (ni la OCDE, ni los responsables políticos ni educativos fineses que leí o consulté en la época lo sabían), y ese éxito se lo apropiaron los pedagogos fineses para aplicar las reformas que habían hundido a la educación sueca. El currículo de matemáticas que aplicaron los fineses en 2004 había sufrido ya la “poda pedagógica”, en la que se había eliminado aquellos saberes superfluos que los alumnos no iban a necesitar, y el resultado fue el descenso de un curso en lo que sabían los alumnos fineses a los 15 años, alumnos que empiezan a tener problemas con el cálculo, como los del resto de Europa. En España, de nuevo, tienen mucho impacto las medidas que está tomando Finlandia para reducir la calidad del sistema, pero no tienen ninguna las que tomó para mantenerla.
¿Cambiarán su deriva o, como los suecos, se dejarán mecer por los cantos de sirena obviando los datos? Es difícil asegurarlo, pero como de momento la debacle afectará principalmente a las matemáticas, se convencerán de que siguen en el buen camino y no harán caso a los expertos en matemáticas que ya están avisando. No sé si se dan cuenta de que las matemáticas son sólo el primer aviso, y que luego va todo lo demás.
5. ¿Cómo anda la formación de docentes en España? ¿Tienes datos?
Hace unos años Juan Carlos Rodríguez y yo publicamos un estudio en el Instituto de Evaluación sobre capacidad docente en Matemáticas de los alumnos de último año de las escuelas de Magisterio, basándonos en los datos de una evaluación internacional, TEDS-M. Entre otros hallazgos interesantes, veíamos que los conocimientos de matemáticas de los alumnos de Magisterio –y, por tanto, su capacidad didáctica– dependían no de lo estudiado en la carrera, sino de lo que habían adquirido en sus estudios previos, principalmente en el Bachillerato.
Esta cuestión apenas ha sido valorada, pero, ¿imagina usted lo que pasaría si la capacidad de un médico o de un ingeniero para curar a sus pacientes o para que los puentes no se le caigan dependiera no de lo que han estudiado en la carrera, sino de su nivel de Bachillerato? Nuestro estudio establece que existe una relación entre lo que un profesor sabe y su capacidad de enseñarlo, pero esto es algo que se obvia por completo en las escuelas de Magisterio, de tal manera que sólo el 6,6% de los créditos necesarios para obtener el título tienen contenido de Matemáticas, y sólo el 0,2% tienen un contenido de Matemáticas de nivel universitario. Y, por otro lado, los créditos dedicados a la didáctica general o a la didáctica específica de las Matemáticas apenas influían en la capacidad docente de os futuros maestros.
En definitiva, la formación de los maestros en España es, en general, muy pobre, y los datos apuntaban –aunque no demostraban a que si se eliminaran estas escuelas la calidad del sistema educativo no se vería menoscabada. A esto hay que añadir que las facultades que forman a los maestros son las que menos nota de ingreso tienen (es decir, recogen a los alumnos más mediocres), pero son la que más nota media obtienen al finalizar la carrera (es decir, son las que tienen un menor nivel de exigencia).
Esto en lo que se refiere a los maestros. Los profesores siguen otro camino: hacen primero una carrera universitaria y luego un curso (ahora un máster) los habilita para la docencia en Secundaria. Este máster tiene un alto contenido de métodos pedagógicos “modernos”, en su mayoría sin el menor aval científico, y que sospecho que no contribuye precisamente a mejorar su capacidad docente. Si a eso añadimos que el sistema –debido probablemente a la inexistencia de una carrera docente y a la situación de la escuela no atrae a los mejores alumnos, y que la formación continua del profesorado es manifiestamente mejorable, podemos concluir que la formación docente en España es pobre. Sin embargo, sobre estos puntos apenas hay datos, y no parece haber un plan para aprovechar los exámenes externos de los alumnos para evaluar a los profesores y, a través de ellos, a los centros donde se han formado.
6. Según tú, ¿cómo se debería mejorar la formación docente en España?
En España, en Iberoamérica y, en general, en cualquier país, la formación de los maestros generalistas debería primar los contenidos referidos a los conocimientos sobre los pedagógicos. Esos contenidos generales deberían tener nivel universitario: un maestro debería saber de Historia o Matemáticas al menos lo mismo que un alumno de segundo curso de la carrera de Historia o Matemáticas. Además, tendrían que acabar la carrera siendo lectores competentes y personas cultas, si no venían así al entrar en ella.
Los contenidos pedagógicos, comunes para maestros generalistas y profesores especialistas, deben tener una parte filosófica –centrada en el humanismo, no en teorías reduccionistas o muy ideologizadas, otra psicológica y otra, más práctica, basada en lo posible en evidencias científicas. En este punto, convendría que los futuros docentes tuvieran una base de conocimientos de metodología experimental para ser capaces de entender los experimentos de los demás y realizar algunos propios para transformas las experiencias validadas por el método científico en conocimientos comunes.
7. ¿Qué ha significado el dividir a España en 17 autonomías para los costos y para los resultados?
Aunque son varios los partidos que piensan así, yo no creo que el problema de la educación española haya sido la descentralización, sino que esta se hizo mal (fue una de las incompetencias manifiestas de la Logse). Primero, porque no fue una descentralización real, sino una multiplicación de la centralización: cada región se convirtió en un centro con todas las competencias del Ministerio, sin ceder ninguna a los escalones inferiores (municipios, centros, sociedad); y segundo por que se fue muy estricto en lo accesorio y muy flexible en lo importante: se fue muy estricto en trasladar el espíritu de la Logse y todos sus problemas, pero muy flexible en los currículos [o contenidos, como prefieras] y en el control de los resultados de cada región. Era la Logse la que tenía el germen de la desigualdad, y al descentralizarse sin control, la desigualdad entre regiones ha aumentado exponencialmente en muy pocos años. Hoy hay más diferencias entre las regiones españolas que entre los países europeos.
Sobre los costos, es cierto que el gasto en educación creció considerablemente tras la descentralización (el gasto bruto se duplicó en unos años, un crecimiento del 35% si quitamos la inflación), pero ese aumento fue directamente a gastos de personal (más profesores y mejores sueldos) gracias a que la buena gestión de los sindicatos –y la mala de los responsables políticos– consiguió transformar el aumento de ingreso público generado por la buena marcha de la economía en subidas lineales y generalizadas de sueldos. El efecto del aumento de ese gasto fue nulo en cuanto a la mejora de los resultados.
En resumen, pienso que el que el gasto se disparase con las autonomías y creciese la desigualdad tienen su causa en una mala ley y una mala gestión, no en la descentralización en sí. Y habríamos tenido problemas similares sin transferir la educación. También es cierto que al hacerse mal se han creado problemas políticos graves, que han dado lugar, por ejemplo, a que en algunas regiones de España se estudie el español como una lengua extranjera. Esto ocurre, sí, por una descentralización mal hecha y al abuso de los políticos locales, pero también a la inacción del Ministerio, que prefirió renunciar a proteger el interés general por conveniencias políticas, estando informado en todo momento de lo que estaba ocurriendo.
8. ¿Cómo les va a los inmigrantes en el sistema escolar español?
En España, en muy pocos años (poco más de un lustro), pasó de tener una inmigración residual a que una de cada ocho personas hubiera nacido fuera de España. Buena parte de los inmigrantes vinieron acompañados de sus familias, y al proceder de sistemas educativos de baja calidad (Hispanoamérica, Norte de África y Este de Europa, principalmente), tenían, en general, un nivel más bajo que los españoles de su misma edad.
El sistema educativo funcionó razonablemente bien en cuanto a la escolarización e integración de los inmigrantes en edad escolar, lo que a menudo no fue una tarea sencilla, dado el volumen y disparidad de los nuevos alumnos y a que venían en cualquier momento del año.
Sin embargo, de cara a los resultados de esos alumnos y a la igualdad de oportunidades, el sistema respondió realmente mal, debido a que la propia Logse se distinguía por transformar las desventajas de los alumnos en obstáculos insalvables. El sistema no discriminaba a los inmigrantes por el hecho de serlo, discriminaba a aquellos que tenían desventajas familiares, y los inmigrantes a menudo entraban dentro de esa categoría. Pero antes de los inmigrantes el sistema no daba una salida digna a uno de cada tres españoles, con preferencia a aquellos que tenían un origen social más bajo.
El problema no acaba aquí: uno de cada cinco niños que han nacido en España en los últimos años tiene madre nacida fuera de España, es decir, son lo que PISA denomina como “inmigrantes de segunda generación”. La desigualdad y los mecanismos que la producen es uno de mis principales objetos de estudio, y los mecanismos de discriminación son demasiado complejos para explicarlos aquí, pero existen. A riesgo de parecer una Casandra, si seguimos con un sistema que amplifica las desigualdades y falla en la igualdad de oportunidades, dentro de unos años tendremos problemas sociales graves en España.
9. ¿Qué papel ha jugado PISA en la comprensión de los ciudadanos de cómo va el sistema español?
Pues ha tenido unos indudables efectos positivos, dada la falta de transparencia del sistema educativo español. Hay que tener en cuenta que la simple publicación de datos por regiones causaba en España un escándalo político, por lo que los datos de las evaluaciones que hacía el Ministerio se mantenían bajo llave: la consecuencia era que el Ministerio hacía análisis someros de esos datos para evitar problemas políticos, mientras los problemas reales del sistema educativo permanecían orillados. El que PISA ponga los datos a disposición de todos ha sido un soplo de aire fresco y una oportunidad para investigar esos problemas. El que esa oportunidad apenas haya sido aprovechada y aún sigamos sin un diagnóstico claro del origen de los problemas no es achacable a PISA, sino a causas internas.
Pero también los ha tenido negativos, achacables al trasfondo ideológico de la OCDE: el que PISA no termine de aclarar qué significa el término calidad, su concepto economicista de equidad, la selección de preguntas de los cuestionarios de PISA, o la insistencia desmedida en los índices socioeconómicos han dado argumentos a los políticos para defender un sistema indefendible, alejando el foco de los problemas reales, y han retrasado o imposibilitado el diagnóstico de los problemas del propio sistema educativo.
Por poner un ejemplo, la idea de equidad en PISA es en realidad el de la dispersión de resultados, que es un concepto económico: si hablamos de riqueza puede tener sentido, puesto que el que alguien tenga una determinada riqueza implica que otro esté privado de ella; pero el que uno tenga un conocimiento no implica que otro no lo tenga, es más bien al contrario. Sus consecuencias prácticas en España han sido que se ha puesto el foco en que somos un “sistema equitativo”, cuando nuestra equidad es suicida: toda ella se basa en que no tenemos excelencia, pero si analizamos sólo los alumnos con malos resultados, tenemos los mismos que cualquier otro país de Europa. Con el añadido de que esa desventaja es transformada por nuestro sistema en fracaso escolar y exclusión del sistema educativo, discriminación que se ceba con los alumnos de origen social bajo e inmigrantes.
10. ¿España está en el buen camino en educación?
No, eso está claro para cualquiera que lo quiera ver. Como ya he dicho, estamos estancados por debajo del nivel al que podríamos esperar, pero en poco tiempo comenzaremos a descender, mientras que la falta de igualdad de oportunidades del sistema comenzará a actuar y a crear problemas sociales graves. Ninguna de las leyes educativas posteriores a la Logse ha partido de un diagnóstico correcto, y por ello no ha logrado atajar los problemas. La última que ha entrado en vigor vuelve a no enfocar los problemas correctamente y falla estrepitosamente en las soluciones técnicas. Además, ha impuesto un currículo, dictado por la OCDE y basado en competencias, que es aún peor que el que existía, es más profundamente antiintelectual. La única ventaja que tiene es que ha dado lugar a un sistema de evaluación y control mejor que el anterior y, si se lleva a término, puede poner las bases para un diagnóstico certero de nuestro problemas educativos.
Ahora el tema de moda en España es el “pacto educativo”. Sin embargo, el riesgo de ese pacto es que, al carecer de un diagnóstico claro, no aborde los problemas, sino que fije los mecanismos que los crean y, por otro lado, que proteja los intereses de los “insiders” (políticos, sindicatos, patronales) y se olvide, de nuevo, de los verdaderos beneficiarios de la educación: el futuro de los alumnos y las esperanzas de sus familias.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Nivel socioeconómico, nivel de rendimiento y el sistema educativo como tratamiento

Desde hace al menos cincuenta años se sabe que el rendimiento escolar está influido por el entorno familiar del alumno. Influido, que no determinado -si no, no se explicaría cómo en el mundo desarrollado millones de personas hayan sido, durante los últimos sesenta años, los primeros de su familia en pisar una universidad-, y la forma y el tamaño del efecto están a su vez mediatizado por otros contextos: el escolar, que es capaz de modular esta influencia, al menos hasta cierto punto, y el social.
La forma de medir las variables familiares que influyen en el rendimiento escolar y la fuerza de esa influencia siguen siendo objeto de cierta discusión. Lo que voy a explicar a continuación es cómo lo hace PISA y los resultados que obtiene. PISA construye un índice socioeconómico y cultural a partir de multitud de datos del entorno familiar en que vive el alumno: básicamente está formado por el índice de estatus laboral más alto de ambos padres, el nivel educativo más alto de ambos progenitores medido en años, además de un índice de posesiones en el hogar que intenta agrupar el poder adquisitivo de la familia, sus posesiones culturales, los recursos educativos que el alumno tiene a su disposición y el número de libros que hay en casa. Todo ello se agrupa, por diversos procedimientos matemáticos que no vienen al caso, en una sola escala con una media cero y una desviación típica de uno para la OCDE, y que se distribuye según la famosa campana de Gauss.
Este índice es el que los técnicos de PISA han encontrado que tiene una mayor influencia en el rendimiento, y tiene la ventaja de que utiliza una misma escala para todos los países. Eso no quiere decir, por supuesto, que sea el que más influye en todos los países -es España, por ejemplo, parecen pesar más los libros que el alumno tiene en casa-, ni afecta en todos los sitios igual: la media de la OCDE está cercana al 15% (datos de PISA 2012 para la escala de Matemáticas), aunque en la mayoría de los países oscilan entre un 8 y un 20%. Ese porcentaje es el de "la varianza en el rendimiento explicada por el ISEC", lo que significa que de la variación total que encontramos en el rendimiento de los alumnos, su origen socioeconómico es capaz de explicar el 15%, mientras que el 85% restante obedece a otras causas: la inteligencia del alumno, el que hayan tenidos mejores o peores profesores, lo que se hayan esforzado en estudiar, la calidad del centro, los compañeros que le rodean, si les dolía o no la cabeza el día del examen... A esto me refería cuando decía que el ISEC no determina, pero sí que influye.
Como hemos dicho, la influencia del ISEC es distinta en cada país: entre el 2% de Macao (China) o el 6% de Qatar, hasta el 23% de Perú o el 25% de la República Eslovaca hay mucha diferencia. En España estamos en un 16% -como siempre, alrededor de la media-, los países nórdicos entre un 7 y un 11%, y en los grandes países de Europa Occidental el Reino Unido obtiene un 12%, Alemania un 17% y Francia un 22%. Pueden ver la tabla completa en este documento de excel, tabla II.2.1. Lo que quieren decir estas diferencias es que aunque el ISEC influye en el rendimiento de los alumnos en todos los países, la medida en que lo haga está mediatizado por factores sociales del propio país como, y esta es la parte que me interesa, por el sistema educativo de cada país.
El sistema educativo de cada país es el marco donde los agentes -alumnos, profesores, padres, técnicos, políticos- toman sus decisiones, y está compuesto no sólo por las leyes que lo dan forma, sino por una amalgama de costumbres, aspiraciones, sistemas de acceso y un millón de otras cosas que podrían convertirse en una enumeración borgiana, y que a su vez tiene su origen en otras causas históricas, sociales y políticas que tampoco voy a tratar de enumerar. Lo que me interesa es que todo ese conjunto que llamamos sistema educativo al final es capaz de modular, en un sentido u otro, la influencia del ISEC. Se puede decir que el sistema educativo funciona como un tratamiento, tanto a la hora de obtener los resultados de los alumnos como a la de modular la influencia del ISEC en el rendimiento (o como lo que se le ocurra que pueda afectar a estas y otras variables). La idea -teórica- de tratamiento es que tienes n grupos de personas de características similares y les sometes a distintas condiciones y luego mides los resultados. En medicina, tienes dos grupos de enfermos y a unos les das antibióticos y a otros un placebo, y luego miras quién se ha curado y quién no. En educación las cosas son más complicadas, claro, pero la idea subyacente es que tienes grupos de alumnos más o menos similares que son sometidos a distintos "tratamientos" (formas de organizar el currículo y de impartirlo, y otras muchas cosas, que dependen del dinero, profesores, compañeros, políticos...) o sistemas educativos, y luego medimos los resultados (en este caso, el rendimiento en Matemáticas y sus diferencias según el ISEC).
Todo esto viene por un gráfico que salió hace tiempo en el Huffington Post americano, y que enlazo en español. Quitando el titular (no es la riqueza, que pesa muy poco en el cálculo del ISEC global), el gráfico es perfectamente correcto. De hecho, lo hizo Pablo Zoido, un analista de la OCDE. Si lo miran con cierta atención, verán que dividen a los estudiantes de cada país en diez partes según su ISEC, y luego miden el rendimiento medio de cada uno de los grupos. Lo que permite ver este gráfico es que hay "tratamientos" (sistemas educativos) que consiguen reducir el efecto del ISEC y otros ampliarlo, pero que ninguno ha encontrado la fórmula de que desaparezca por completo (aunque Macao queda muy cerca de conseguirlo). También que hay países que parecen privilegiar a sus élites (Portugal, Turquía, Rumanía o los países sudamericanos), mientras que otros tienden a hundir al último grupo social (Austria, Eslovaquia, Hungría, Francia, Liechtenstein o Shanghai, por ejemplo). También los hay que lo hacen especialmente bien con el último grupo, o especialmente mal con el primero.
Ahora bien, ¿podemos saber si los malos resultados de países como los iberoamericanos u otros muchos se deben a que el sistema educativo es malo o a la pobreza de sus poblaciones? Pues el gráfico no lo permite.
El problema de este gráfico es que no podemos decir más, porque los grupos dejan de ser homogéneos entre países. El 10% más pobre (o más rico) de un país sudamericano no tiene nada que ver con el 10% más pobre de un país europeo. E, incluso, las diferencias dentro de Europa son bastante pronunciadas. Lo que yo me pregunté es: ¿cómo lo hace cada país con grupos homogéneos? Es decir, dividir la población de PISA en diez niveles por su ISEC, y ver cómo lo hace cada país con la parte que le corresponde. Por supuesto, el gráfico tiene también sus problemas: en los extremos, las categorías de los países más ricos o más pobres son menos fiables, pues la muestra es muy pequeña y el error típico crece mucho. Y tampoco tiene en cuenta un posible "efecto compañero": puede no ser lo mismo para un alumno estar acompañado por otros de mayor ISEC que por otros de menor ISEC. Pero, quitando estas salvedades, nos permite saber cómo lo hace cada sistema educativo con poblaciones más o menos homogéneas: al fin y al cabo, una de las grandes ventajas de PISA es la comparabilidad.
Dicho esto, aquí está el gráfico (clic para ampliar):


Lo que el gráfico permite ver es que, una vez que comparamos estudiantes cuyas características socioculturales familiares son más o menos equivalentes, unos sistemas educativos obtienen mejores rendimientos que otros, y que normalmente el rendimiento es escalonado, pero conjunto. Escalonado, porque ningún país consigue, como ya hemos dicho, anular por completo las diferencias de origen; y conjunto, porque aquellos que tienen buenos rendimientos con los alumnos de ISEC medio, consiguen también buenos rendimientos de los alumnos de ISEC bajo, aunque menores dentro del propio país. Eso nos permite, al comparar grupos homogéneos por origen social, dejar nítidas las diferencias de rendimiento de cada sistema educativo -tratamiento- para cada uno de los grupos no sólo dentro de los propios países, sino entre cada uno de los países.
¿Quiere esto decir que a un estudiante español de entorno pobre -v.g. familia monoparental sin estudios, que vive en un piso pequeño del extrarradio sin más libro en casa que una vieja guía telefónica y sin ordenador ni conexión a internet-, con un rendimiento medio esperado de 425 puntos, le saldría más rentable irse a estudiar a Vietnam, donde un chaval con el mismo entorno cultural obtiene alrededor de 500 puntos (que en España y buena parte de Europa es la puntuación que obtienen los que luego van a llegar a la universidad)? Pues no podemos asegurarlo, aunque los datos apunten esa posibilidad. No lo sabemos porque no se ha dado el caso, y porque, aunque los grupos sean homogéneos por su origen socioeconómico, no tienen por qué serlo en muchos otros aspectos, quizás más importantes (ya hemos dicho que el entorno influye, pero no determina). Sí tenemos suficientes casos de inmigrantes que estudian en países con más nivel que el de origen, y que consiguen rendimientos medios superiores que los compatriotas que se quedaron en su tierra, pero ese es un tema que dejaré para otra anotación.
No me resisto, sin embargo, a contarles un caso significativo, aunque sin valor probatorio alguno: conozco a un chaval que estudió en Shanghai, su ciudad de origen, unos pocos años, y luego vino a España porque sus padres abrieron aquí una de tantas "tiendas de chinos". Venía de uno de los mejores sistemas educativos del mundo y, cuando llegó a España no se les ocurrió otra cosa que hacerle repetir porque no sabía español. Dos años después ya tenía el mismo nivel, incluso inferior, que sus compañeros españoles. Somos unos genios.
Volviendo al gráfico, se observan tres grandes grupos: un grupo de países cuyo rendimiento es muy elevado, tanto que permitiría a los estudiantes de ISEC bajo ingresar en una universidad del mundo desarrollado, y que se sitúa sistemáticamente en extremo oriente; un grupo de países mediocres, generalmente pertenecientes al mundo desarrollado, que tiende a llevar a los alumnos de ISEC medio alto a la universidad y a los de ISEC bajo a empleos de menor cualificación, es decir, a dificultar la movilidad social (¿a nadie se le ocurre que esos países son hoy desarrollados precisamente por hacer justo lo contrario? ¿hacia dónde nos lleva este camino?); y un tercer grupo, habitualmente en Iberoamérica y los países árabes, en los que sólo los que tienen un ISEC muy elevado tienen el nivel suficiente para ir a estudiar a las universidades del mundo desarrollado.
¿Por qué ocurre esto? ¿Cuáles son las claves que hacen que unos sistemas obtengan mejores rendimientos que otros? Pues autores discrepan. Muchos les dirán que la inversión, la inteligencia media, la calidad de sus profesores, la mentalidad de los padres, etc. Y todos estos factores importan, por supuesto. Pero si tengo que elegir cuál es el determinante, yo pienso que los más importantes son la extensión del currículo (esto es, la cantidad de materia que se imparte a los alumnos cada curso) y los niveles de exigencia. Pero, en el mundo de la investigación educativa, yo soy el raro que piensa que son las decisiones educativas las que definen a los sistemas educativos, y que muy en segundo lugar están los demás factores.
En fin, no comento más el gráfico, aunque tiene bastante para divertirse.
Les dejo, para rematar, otro: fiel a mi tradición de intentar descender a los sistemas autonómicos, les dejo también el gráfico por regiones. En este caso la homogeneidad de los grupos es mucho mayor, y se cumple que los padres nacidos en otra región tienen hijos cuyo rendimiento se parece más a los de sus compañeros de escuela que a los que siguen estudiando en las regiones donde nacieron sus padres. Sin embargo, las diferencias son significativas en muchos casos, teniendo en cuenta también que mantenemos currículos muy semejantes, pero no iguales niveles de exigencia. A mí me sigue llamando la atención que un chaval de entorno marginal obtiene en promedio 50 puntos más si ha nacido en Navarra que si lo ha hecho en Extremadura o Aragón, por fijarnos en las colas, o el caso madrileño. Si nos fijamos en la cabeza, las diferencias son también amplias: entre Navarra o La Rioja y Baleares o Murcia hay bastantes diferencias si nos fijamos en el rendimiento de los dos grupos con mayor ISEC (si hacemos caso a PISA, que considera que una diferencia de 38 puntos equivale a un curso completo, las diferencias por CCAA tanto entre los grupos de ISEC alto como en los de ISEC bajo son mayores que las que resultarían de estudiar un año más).


Para terminar, advertir que los dos gráficos no son directamente comparables: además del eje de abcisas (que es más reducido en el segundo), los grupos del primero no son iguales a los del segundo, pues en aquel la referencia para establecer los cortes es la de todos los países, mientras que en este es sólo España. Además, la categoría "Resto de España" incluye a la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Canarias, Ceuta y Melilla, que no pidieron muestra ampliada.

miércoles, 22 de enero de 2014

El suicidio de Europa (y tantos otros)

Hace unos años, cuando era redactor-jefe de Magisterio, la embajada inglesa me invitó a una comida, junto con otros periodistas y demás gente del sector educativo, con un alto cargo de Educación británico (creo recordar que era Jim Knight). En los postres, el "minister" nos preguntó por qué creíamos que Finlandia obtenía unos resultados tan espléndidos en PISA. No recuerdo la de los demás, pero sí que la mía contrastaba con el resto: yo creo que Finlandia tiene una educación que se consideraría mediocre en la Europa de hace unas décadas, pero que, como han mantenido el sistema sin grandes cambios, ahora destaca ante el resto; es Europa la que se ha suicidado educativamente, y Finlandia sólo es un testigo de la calidad de antaño. El político hizo un comentario irónico dejando claro que no compartía mi visión, y pasamos a otra cosa.
No sé qué dirá ahora mismo el político, pero yo sigo pensando lo mismo, o peor. Pero vamos con los datos, a ver si, después de verlos, alguien más comparte esta opinión. Las tablas y gráficos que ahora se presentan utilizan una metodología que pretende diferencias a los centros buenos y malos de los mediocres, basándome en los resultados de PISA 2012. Ya empleé una metodología similar –aunque para Europa Occidental– en este libro (5Mb) [Lo siento, enlace roto: pueden encontrar el libro aquí], donde se explican los aspectos metodológicos in extenso. Para no aburrir pondré el apéndice metodológico al final de la entrada: de momento baste saber que un centro bueno es aquel que consigue que un porcentaje significativo de sus alumnos obtenga unos resultados en Matemáticas muy por encima de lo esperado por el estrato socioeconómico de su familia de procedencia, un centro malo lo contrario, y uno mediocre ni fu ni fa. Los centros buenos consiguen la mejora social de sus alumnos y contribuyen enormemente a la mejora del país en general, mientras que los mediocres tienden a dejar las cosas como están. Los malos son uno de los mayores timos en los que puede incurrir un Estado, tanto para los alumnos, las familias y la sociedad en general y, salvo excepciones, no deberían permanecer abiertos.
Este análisis parte de la base de que la educación es el punto de apoyo del progreso económico, político y social de los países, pero no es algo evidente ni tiene por qué ser compartido. También creo que Europa Occidental consiguió lo que consiguió en la segunda mitad del siglo XX, a pesar de la guerra, la descolonización y las crisis económicas gracias no sólo a sus instituciones y sus sistemas económicos, sino a una apuesta educativa que actuaba como sustrato de todo ello, y que comenzó a cambiar a principios de los 70, cuando un país tras otro decidieron –decidimos– que nuestras instituciones eran tan buenas que podían sostenerse sobre el vacío.
Esta primera tabla muestra el porcentaje de alumnos que acuden a centros buenos, mediocres y malos en ocho grandes zonas del mundo. La agrupación es mía, basándome en los países que se presentan a PISA y en mis conocimientos geo-históricos (aparte de alguna consideración técnica: EE.UU y la Federación Rusa están por separado para que su tamaño no eclipse al resto del grupo). Los países que incluye cada grupo se encuentran en la segunda tabla, además de los no incluidos en ningún grupo. Hay, por supuesto, alguna disonancia, como la inclusión de Kazajstán en un grupo de países con una evolución bastante distinta, o de Tailandia entre los dragones del Pacífico, o la modernizada Turquía. Pero, en general, creo que hay cierta homogeneidad y que los grupos son coherentes.

Porcentaje de alumnos en centros buenos, mediocres y malos en PISA 2012
Por áreas geo-políticas
Malos ET Mediocres ET Buenos ET
Extremo Oriente2,0(0,53)42,2(1,58)55,8(1,47)
Europa Occidental7,9(0,59)69,6(1,07)22,5(0,95)
Europa Oriental8,5(0,61)69,0(1,80)22,5(1,63)
Transplantes británicos2,5(0,50)79,8(1,29)17,7(1,21)
Países musulmanes16,5(1,05)67,0(2,10)16,5(2,01)
Rusia6,3(1,86)83,5(3,24)10,2(2,51)
EE.UU6,9(2,74)88,8(3,04)4,3(1,94)
Iberoamérica31,2(1,46)68,3(1,45)0,5(0,20)
Todos14,6(0,59)69,0(0,80)16,3(0,48)
Fuente: Elaboración propia sobre microdatos de PISA 2012.

Las regiones están ordenadas de acuerdo con la mayor proporción de alumnos escolarizados en centros buenos. Aunque los parámetros utilizados se eligieron para que el 16% de los alumnos examinados en PISA 2012 acudiera a centros buenos, existe una gran variación entre regiones: mientras que en Pacífico hay una apuesta clara por la calidad –léase: por que los alumnos aprendan–, y que esta llegue al mayor número posible de alumnos, no es eso lo que nos encontramos en el resto del mundo. En Europa, tanto Occidental como Oriental, se mantiene la calidad sólo para algunos grupos de alumnos (y según qué países: véase la siguiente tabla), mientras que un grupo nada desdeñable de alumnos acuden todos los días a centros donde, en general, les saldría más rentable no acudir. Los "trasplantes" británicos –en terminología de Julián Marías– apuestan por quedarse como están, con pocos alumnos en centros buenos y muy pocos en los malos, mientras que la Federación Rusa y EEUU son monumentos a la mediocridad. En los países musulmanes podría parecer que hay un equilibrio entre la calidad y la mediocridad, pero no es cierto: en la siguiente tabla se ve que la apuesta por la calidad es exclusiva de Turquía, mientras que el resto sigue la peligrosa senda iberoamericana. Y es que no sé si los políticos iberoamericanos piensan que el progreso cae del cielo o que, porque no hay manera de encontrar más que trazas de calidad en sus sistemas educativos, mientras que cerca de un tercio de sus alumnos van a centros (¡la mitad en Argentina!) que quizás sería mejor que no permanecieran abiertos.
Para que puedan hacerse una idea más precisa –y entretenerse un rato–, les dejo la tabla por países, agrupados por regiones. Es un poco larga, ya lo siento; si quieren verla en detalle, clic para ampliar. Quizás les sorprenda la inclusión de tres estados de EE.UU y uno de la Federación Rusa, pero la base de datos de PISA los deja así y no me he molestado en averiguar por qué. La tabla incluye el porcentaje de alumnos en cada centro y su error típico (calculado según los estándares de PISA: ya sé que no hace falta ser tan preciso, pero estoy probando una librería de R para ello, y ya aprovecho). Además, la última columna indica la posición relativa de cada país en cada porcentaje, todos de mayor a menor; por ejemplo, España ocupa el lugar 39 de 67 en porcentaje de alumnos en centros buenos (en la parte media de la tabla), el cuarto en porcentaje de alumnos matriculados en centros mediocres (sí, somos de los primeros en mediocridad), mientras que ocupamos el puesto 51 de 67 en alumnos en centros malos (lo que está realmente bien).


Quizás se vea mejor en un gráfico, aunque no ofrezca tanto detalle. Los países se ordenan por el porcentaje de alumnos en centros buenos, y España aparece marcada con una sombra gris.


A no pocos les parecerá que el porcentaje de centros buenos de Europa Occidental, un 22,5%, es suficiente, y que hablar del suicidio de Europa sea exagerado. Pero quizás deba tener en consideración dos cosas: primero, que tal porcentaje se consigue básicamente por cuatro países, y muy poblados –Alemania, Francia Bélgica y Holanda, además de la minúscula Liechtenstein–, mientras que bastante se quedan en niveles ridículos; segundo, que en el cálculo se incluyen muchos países con malos resultados, lo que baja la media alrededor de 20 puntos y sube la correlación y los coeficientes de las variables empleadas: si se incluyeran sólo países desarrollados, el porcentaje de alumnos europeos en centros buenos descendería, mientras que la diferencia con los asiáticos aumentaría aún más (ver apéndice para más detalles). También es cierto que si la competencia empleada fuera Lectura en vez de Matemáticas, los países asiáticos no destacarían tanto. Lo que sería un triste consuelo: no se trata de que Europa esté peor que otros países, sino de lo que se ha dejado en el camino.
Por último, una tabla con las diferencias por comunidades autónomas españolas: aunque todas lo hacen bastante bien con respecto a los centros malos, las diferencias se encuentran en los alumnos matriculados en centros buenos. Por ejemplo, Castilla y León o Navarra tienen cuatro veces más que Murcia, o doce veces más que Andalucía. Y eso, recordemos, tras haber eliminado las diferencias socioeconómicas.

Porcentaje de alumnos en centros buenos, mediocres y malos en PISA 2012
España. Por Comunidades Autónomas
Malos ET Mediocres ET Buenos ET
Castilla y León0,6(1,54)77,3(6,85)22,0(7,11)
Navarra0,2(0,83)78,9(6,57)20,8(6,46)
País Vasco1,3(0,64)83,5(3,49)15,2(3,37)
La Rioja1,0(0,38)84,4(3,37)14,7(3,26)
Aragón1,7(1,71)85,5(6,27)12,8(6,03)
Cataluña0,0(0,00)88,2(4,38)11,8(4,38)
Madrid0,9(1,87)88,9(4,93)10,2(4,62)
Asturias1,5(1,52)91,8(4,93)6,7(4,71)
Galicia2,1(2,65)91,5(6,27)6,4(4,60)
Cantabria4,6(2,39)89,0(4,11)6,4(3,40)
Murcia7,3(3,26)87,5(4,90)5,2(3,71)
Resto de España3,2(3,98)92,6(5,04)4,2(2,90)
Andalucía0,0(0,00)98,3(1,69)1,7(1,69)
Baleares4,2(3,31)94,4(3,74)1,4(1,74)
Extremadura3,5(2,97)95,8(3,26)0,7(1,60)
España1,6(1,02)90,9(1,80)7,6(1,19)
Fuente: Elaboración propia sobre microdatos de PISA 2012.

Nota metodológica:
El proceso, resumido (está detallado en el libro enlazado anteriormente; también incluye –págs. 58-59– dos cuadros que intentan explicar la correlación y la regresión para legos, si no acaba de entender todo esto), es el siguiente. Se hace una regresión, con las puntuaciones de matemáticas como dependiente (en PISA, PV1MATH-PV5MATH) y el ISEC (en PISA, ESCS: índice socioeconómico y cultural) como independiente, de todo el mundo (salvo Albania, que no dispone de ISEC). Se toman los residuos y se marcan los alumnos con un residuo superior e inferior a una desviación típica. Los alumnos se agrupan por centros y se considera centro bueno aquel cuya diferencia entre la proporción de alumnos buenos y malos es superior a 0,30, mientras que se marcan como malos los que tienen una diferencia inferior a -0,30, dejando al resto como mediocres. El 0,30 no se elige al azar, sino que está pensado para que haya, aproximadamente, un 16% de centros buenos y un 16% de centros malos en el mundo. Una vez etiquetados los centros simplemente se calculan los porcentajes por país o región.
Esta metodología tiene, por supuesto, debilidades: una de ellas es que siempre hay que establecer que tal país tiene tantos o cuantos alumnos en centros buenos en relación al resto de países utilizados, pero esa proporción varía en cuanto cambiemos el número de países que intervienen (por ejemplo, en el libro sólo se utilizan los países de Europa Occidental). En el presente caso, al utilizar a todos los países, y no sólo a los más desarrollados, la media de Matemáticas cayó hasta los 456 puntos, mientras que el ISEC bajó a -0,607, en vez de 499 y -0.167 respectivamente. Esto hace que en una regresión baje el intercepto y suban pendiente y correlación, lo que, a efectos prácticos, supone que los mediocres como Europa Occidental aumenten el porcentaje de alumnos en centros malos y disminuya el de matriculados en buenos. Por poner un ejemplo, mientras que utilizando todos los países, los del pacífico tienen 2,5 veces más proporción de alumnos en centros buenos que Europa Occidental, en el caso de eliminar los países más atrasados educativamente la proporción aumenta a 3,6.
En el caso de España, nos quedaríamos con un 1,5% de alumnos matriculados en centros buenos y un 10,5% en centros malos. Es el problema de jugar en las ligas mayores.

martes, 3 de diciembre de 2013

Tonto el que lo diga

En un ratito se publicarán los resultados de PISA 2012. Pasará lo de siempre: manos a la cabeza, llanto y burla, oleadas de declaraciones, ríos de tinta… Nihil novum sub sole. Como los resultados: sólo de tontos o locos pueden esperar distintos resultados tras hacer lo mismo una y otra vez. De lo que nos vamos a hartar es de la inundación de estulticia en que nos van a sumergir los periódicos, haciéndose eco de declaraciones. Esto es una pequeña guía para detectar, sin gran esfuerzo intelectual, a los tontos. Uno pensaría que después de las dosis masivas de tontos que hemos sufrido, a los actores públicos les daría algo de vergüenza mostrarse como tales, pero si hay algo a lo que los tontos son inmunes es a la realidad y al sentido del ridículo. En fin, si oyen o leen cosas como estas, pueden decir, conmigo, tonto el que lo diga:

La gestión del partido X es responsable de los malos resultados.
En España, en los diez últimos años (los alumnos examinados en PISA a los 15 años en 2012 llevan 10 años estudiando la enseñanza obligatoria), y en ese tiempo España ha habido zonas donde ha habido gestión única de uno u otro partido, y zonas de gestión mixta. Si en ninguna de esas zonas ha habido cambios, o si en zonas gobernadas por el mismo partido hay cambios en distintas direcciones, pues ya me dirán ustedes. La gestión está transferida, y de momento es más importante el equipo de gestión que el partido al que pertenece.

Los recortes son culpables de los malos resultados.
Los recortes, según y como se hagan, pueden tener efectos a medio y largo plazo, pero rara vez en el corto. Además, si hacemos balance de los últimos diez años, la inversión ha crecido muchísimo. Y la falta de dinero rara vez tiene efectos generales, sino que afecta a unos colectivos u otros, y habrá que ver (y no es fácil, porque los efectos son pequeños) quién es el perjudicado. Pero, en general, esa declaración es una estupidez oportunista. Por cierto, recuerden que los alumnos se examinaron en mayo de 2012.

La política (tangencial) X tiene la culpa.
Los resultados de PISA son principalmente fruto del sistema, la gestión y el contexto. Políticas tangenciales como cuestiones de personal y otras medidas de alcance limitado tienen un efecto muy pequeño en los resultados. Cambios generales en el sistema sí tienen una influencia grande, pero en España no se han hecho en este tiempo.

España es equitativa (o España es menos equitativa que antes)
Los resultados de España no son equitativos. Si han oído otra cosa, les han engañado, lo siento. Decirlo hace años podría tener justificación, pero no a estas alturas. Si aceptamos que la equidad es la dispersión de los resultados (que ya es aceptar), en España la dispersión por la izquierda (es decir, entre los alumnos peores) es igual que la del resto de Europa o de la OCDE, pero la dispersión por la derecha (la de los alumnos mejores) es la segunda más baja del mundo. Cuando haces la media de ambas, pues te puede salir una dispersión baja en su conjunto, pero tienes que ser consciente de que toda tu equidad se basa exclusivamente en no dejar mejorar a los alumnos con mejores posibilidades. De igual manera, una disminución de la dispersión debida a un aumento de excelencia debe ser recibida como una buena noticia, no como una mala. La equidad se ha de conseguir mejorando los resultados de los alumnos con más dificultades, no impidiendo mejorar a los alumnos que pueden mejorar.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Estamos locos o qué?

Uno

Según la última EPA (2012T1), los jóvenes entre 20 y 24 años que dejaron sus estudios en la "década prodigiosa" y no sacaron un título de Secundaria superior tienen una tasa de paro del 55%, mientras que los de la siguiente cohorte (25-29 años) conviven con una tasa de paro del 42%. Los que han estudiado más allá de la Secundaria superior tienen tasas de paro altas, por supuesto, pero sensiblemente inferiores: 37% entre los 20 y los 24 años, 22% —la mitad— los de 25-29.
Los datos desagregados para la cohorte de 20-24 años por nivel de estudios alcanzado, en la siguiente tabla:

Paro y ocupación por edad y nivel de estudios (2012T1)
20-24 años
Bajos Medios Altos Todos
Ocupados34,723,639,831,3
Parados42,319,723,228,9
Inactivos23,056,737,039,8
Total100,0100,0100,0100,0
Tasa de paro54,945,536,948,1
25-29 años
Bajos Medios Altos Todos
Ocupados49,561,768,059,5
Parados36,223,120,126,9
Inactivos14,315,211,913,6
Total100,0100,0100,0100,0
Tasa de paro42,327,322,831,2
Fuente: Elaboración propia sobre microdatos de la EPA.

El porcentaje de ocupados es similar entre los que, entre los 20 y los 24 años, tienen niveles de estudio altos y bajos, pero el porcentaje de parados es similar, ya que una buena parte de los primeros continúa estudiando. A partir de los 25, cuando los estudios dejan de ser una distorsión, podemos ver claramente qué está pasando: dos tercios de los jóvenes con nivel de estudios alto están trabajando, por la mitad de los que tienen nivel de estudios bajo. Ya sabemos que el riesgo de paro en España entre los que no tienen estudios es más alto en cualquier periodo y a cualquier edad, y la reciente reforma laboral no va a hacer sino agravar su problema. No en vano la UE lleva avisando de que este grupo se considera "en grave riesgo social".
La tasa de paro es el porcentaje de personas que quieren trabajar pero no encuentran en qué, y por tanto no cuenta a los inactivos. A partir de los 25, el porcentaje de inactivos se equipara, pero antes hay notables diferencias. Ello se debe a que los estudiantes que no buscan empleo figuran como inactivos. La siguiente tabla da una idea de por qué la inactividad no es igual en ambos grupos.

Porcentaje de jóvenes (20-24 años) que siguen estudios reglados,
por nivel de estudios y situación laboral
Parados Inactivos
Bajos14,147,0
Medios32,291,3
Altos22,782,9
Fuente: Elaboración propia sobre microdatos de la EPA.

Sólo el 14% de los parados con bajo nivel de estudios continúa en la formación reglada, menos incluso que los parados que ya tienen un nivel de estudios alto y que, sin embargo, continúan formándose. Eso pone, creo yo, bastante en solfa el mito de la "vuelta al instituto por la crisis". Entre los inactivos, la mitad siguen estudios reglados —la inmensa mayoría, empantanada aún con los estudios de FP o Bachillerato—, por el 90% de los que tienen estudios medios y el 83% de los que los tienen altos.
Los que en España tienen un nivel de estudios bajo provienen, en su mayor parte, de lo que denominamos fracaso escolar: dejar la escuela sin el título de la ESO (recordemos que este indicador llegó al 31% hace unos pocos años).

Dos

Hace unos días el ministro se descolgó con que sería conveniente que para obtener el título de la ESO fuera necesario aprobar todas las asignaturas. Este sería el resultado en las pocas comunidades de cierto tamaño donde he encontrado datos.

Promocionados en 4º de ESO con y sin pendientes, y fracaso escolar
MAD CYL PVA
Matriculados50.88320.07216.102
Promocionan41.62216.36814.414
Promocionan sin pendientes30.37711.20110.781
Promocionan con pendientes11.2455.1673.696
% de alumnos que llegan a 4º de la ESO88,795,198,1
Fracaso escolar27,422,512,2
Fracaso escolar con la nueva medida47,047,034,3
Fuente: Ver más abajo/INE. Estimaciones de la población actual.

Es decir, en Madrid, una comunidad con un fracaso algo inferior a la media, nos iríamos al 47%, en Castilla y León algo menos (son datos de un año antes: entonces aún bajaba el fracaso escolar, algo que ya ha dejado de ocurrir [La caída del fracaso se produjo por un cambio legislativo y una serie de medidas extraordinarias. Medidas que ya dieron de sí lo que podían, y por ello el fracaso se ha vuelto a estancar en 2010, como era previsible. Veremos cómo explican esto los que dicen que la caída del fracaso se debe a la crisis, y veremos quién es el primer tonto que dice que se debe al decreto de recortes. Seguiremos informando]). En el País Vasco pasaría del 12 al 34%. No sería descabellado suponer que la media española pasaría del 50%.
Naturalmente, esto es una extrapolación. Por supuesto, cuando esta medida entre en vigor, se supone que los alumnos se pondrán las pilas y descenderá el fracaso. O, más probablemente, los centros levantarán la mano y aprobarán a más alumnos, entre otras cosas por el riesgo de cierre por falta de alumnos de muchas líneas de FP. Pero es bueno saber de qué estamos hablando con los datos, y no con argumentillos de corte ideológico/biempensante (que ya podía haber aplicado cuando el fracaso pasó de estar por debajo del 20% a por encima del 30% gracias a la Ley que el firmante no se cansó de defender), por poner sólo un ejemplo (les ahorro los panfletos de los sindicatos habituales y otras asociaciones, que ni siquiera se molestan en hilar).
Y estoy de acuerdo con la idea básica de que sería conveniente, si existe título, de otorgarlo sin asignaturas suspensas. De lo que estoy en contra es de que se exija el título para ir a la FP. Estoy a favor es de acabar con el fracaso abordándolo en Primaria, para empezar, en vez de con medidas tardías. Pero antes de lanzar una idea hay que conocer sus posibles consecuencias y adoptar las medidas técnicas que corrijan sus efectos adversos. Llevo defendiendo una década que el principal problema de España tras el terrorismo era el fracaso escolar. Ya se pueden imaginar lo que pienso de una medida que puede dispararlo.

Tres

Durante estos meses, uno de los chistes para iniciados sobre el personal del Ministerio era que el primero en el organigrama de altos cargos que sabía lo que era la ESO —de verdad, no porque se lo hubieran contado—, que entendía alguna de las cuestiones técnicas que rodeaban a la enseñanza no universitaria, era un director general. Pues bien, se lo cargaron hace unos días. Lo ha sustituido, cómo no, otro de la caterva universitaria (que sabrá mucho de lo suyo, pero de las cuestiones técnicas que nos atañen, ni repajolera idea, como todos los que le preceden en el organigrama ministerial). Prepárense a oír [más] tonterías sobre reformas en los próximos meses.
Uno de los puntos fuertes del cesado Gisbert, aparte del mencionado, era que fue el responsable político de la mejor evaluación autonómica que se ha hecho en España, aunque por razones políticas no habrán oído hablar de ella. Veremos qué hace el nuevo.

Corolario

¿Estamos locos o qué?

Notas

En el nivel de estudios bajo se incluye desde analfabetos hasta titulados en ESO, PCPI o Garantía Social. La EPA no discrimina bien entre personas que dicen tener el título de ESO y los que no lo tienen —salvo que ahora lo repartan en tómbolas: hay mucha más gente que dice tener el título que los títulos que ha otorgado la Administración educativa— por lo que es un error separarlos. Los estudios medios incluyen Formación Profesional de Grado Medio o Bachillerato, y los altos FP de Grado Superior y Universidad.
Sobre los titulados con o sin asignaturas pendientes no hay estadísticas oficiales públicas, aunque la inspección de cada comunidad sigue recopilando estos datos, que en pocos casos salen a la luz. No he conseguido estos datos de ninguna de las comunidades de cierto tamaño con tasas altas de fracaso escolar. Los que he conseguido están en informes técnicos que sí ven la luz, y que en general son bastante gruesos, con lo que los enlaces suelen llevar a mamotretos considerablemente pesados (en páginas y en kb). Son los siguientes:


Castilla y León (curso 2007-08)
Informe sobre la situación del Sistema Educativo de Castilla y León, correspondiente al curso escolar 2008-2009. Consejo Escolar de Castilla y León. p. 213

País Vasco
Estadísticas de resultados escolares en la Enseñanza Primaria, E.S.O., Bachillerato y Ciclos Formativos. Resultados escolares del curso 2008-2009.

Comunidad de Madrid
Resultados de la evaluación final de los alumnos de Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria, Diversificación Curricular, Programas de Cualificación Profesional Inicial, Bachillerato y Ciclos Formativos en el curso 2008-2009. p.72. Los datos de Madrid corresponden a la Inspección, y no cuadran desde hace años con las estadísticas oficiales. No me pregunten el porqué.

La tabla comparativa de todas las Comunidades nos llevaría a bastantes sorpresas, por cierto. Ya tengo bastante experiencia en esto para saber que los datos que no aparecen es porque existe voluntad de que no trasciendan, y otros datos que manejo y que no son públicos así me lo confirman.