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miércoles, 16 de octubre de 2019

Segundo error grave de PISA en España: ISEC 2015

En una evaluación tan enorme como PISA es muy fácil cometer involuntariamente algún error técnico en un país o dato importante. En el ámbito científico, tan natural como cometerlos debería ser el reconocerlos y rectificarlos, pero muy a menudo los egos y los prestigios de las instituciones se interponen, y los fallos se tienden a tapar. En mi opinión, no es cometer fallos lo que te hace poco fiable, sino cómo reaccionas cuando eres consciente del error. El caso es que, en las seis ediciones que llevamos de PISA, la OCDE ha cometido por lo menos dos errores técnicos importantes en nuestro país. El primero fue en los resultados de Lectura en 2006, y el segundo en el Índice Socioeconómico y Cultural (ISEC, ESCS en inglés) de 2015. No ha rectificado ninguno, y sólo los han reconocido a nivel político y con la boca chica.
El error de 2006 tuvo como resultado una caída de 20 puntos en la prueba de Lectura con respecto a 2003, y que se saldó con un aumento de 20 puntos en 2009. Afectó a la media española y, de las comunidades que habían tenido muestra ampliada en 2003, perjudicó sobre todo a Castilla y León (21 puntos), menos al País Vasco (10 puntos) y apenas a Cataluña (diferencia no significativa). Políticamente apenas tuvo efecto alguno, salvo en Castilla y León, donde hubo cierto escándalo y se tomaron algunas medidas técnicas encaminadas hacia el fomento de la lectura en Primaria. En el conjunto nacional el dato aparecía por primera vez en el texto de la página 69 del informe, mientras que la tabla (pág. 71) aparecía sin comparar con 2003 –la especialidad de Roca, entonces director del Instituto de Evaluación y hoy presidente del Consejo Escolar del Estado, era sumergir los datos "inconvenientes" en el fondo de la hojarasca. El texto ya aludía a un posible error técnico (aunque por causas equivocadas) y aprovechaba para justificar alguna de las medidas de la recientemente aprobada LOE:
"El descenso relativo producido entre 2000 y 2006 y la comparación internacional justifican la propuesta realizada en la LOE de dedicar un tiempo específico a la lectura en todas las etapas y en las diferentes áreas y materias."
Cuando aparecieron los datos de PISA 2009, España creció 20 puntos, mientras que todas las comunidades con muestra ampliada en 2006 mejoraron sus resultados en Lectura (en ese año era, además, la competencia estrella[1]), encabezados por los 25 puntos de Castilla y León. Todo el mundo sacó pecho entonces y el asunto se olvidó. Si hoy vemos los datos, queda como una anomalía en la serie (gráfico 2.b, más abajo) y poco más (aunque en algún informe nacional de otros países he visto que ponen a España como ejemplo a seguir por su evolución en Lectura entre 2006 y 2015: aviados van). Mi hipótesis entonces fue que había un fallo en algún ítem de anclaje, pero entonces no tenía la competencia técnica necesaria para averiguarlo. En algún sitio me dijeron que la OCDE había reconocido el error en alguna reunión técnica, pero no me contaron cual era el problema concreto.

Qué es el ISEC y por qué es importante

Como ya se ha dicho, el segundo error tiene que ver con el ISEC, o Índice Socioeconómico y Cultural, que es un índice complejo y, probablemente, la segunda variable más importante de PISA tras las escalas de rendimiento (Lectura, Matemáticas, Ciencias). Pero para entender el error antes hay que saber qué es esta variable, por qué es importante y cómo se obtiene (si ya la conoce bien puede saltarse este epígrafe, aunque los problemas que esconde el ISEC, detallados al final, probablemente le resulten menos familiares).

El ISEC es un índice compuesto que intenta recoger en un solo número el contexto socioeconómico y cultural de la familia del alumno, y que consta de tres elementos básicos: el nivel de estudios más alto de ambos padres, expresado en años de escolarización mínimos para la obtención de ese título en cada país (PARED); el estatus laboral más alto de ambos padres (HISEI), expresado en la escala internacional ISCO (International Standard Classification of Occupations en inglés, en español CIUO, Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones); y otro índice denominado HOMEPOS (de "home possessions", bienes en el hogar en inglés), compuesto de 25 variables sobre lo que el alumno tiene en su casa, desde un diccionario al nº de coches o libros (la mayoría de las variables pueden verse en la carta enlazada un poco más abajo). Un cuadro detallado, obtenido de la página 340 del PISA 2015 Technical Report, es el que se reproduce a continuación: 

Gráfico 1

La formación de un índice es un proceso matemático complejo que se puede realizar por varias vías (análisis de componentes principales, como es el caso del ISEC, análisis factorial o por medio de los modelos de la Teoría de Respuesta al Item, como es el caso de HOMEPOS), pero que básicamente tiene una serie de pasos comunes: se parte de una serie de datos numéricos directos, obtenidos generalmente de un test; estos se introducen en una función de cálculo compleja para obtener una serie de parámetros generales; con estos parámetros generales y los valores en el test de cada individuo se obtiene una puntuación particular para cada sujeto; en el caso de PISA, estas puntuaciones sufren una transformación adicional para que el conjunto tenga una media de cero y una desviación típica de uno. El objetivo de estos cálculos y transformaciones es averiguar qué importancia tiene cada variable inicial en la variable final, y emplear tal información en el cálculo del índice para cada individuo.
Entiendo que esta explicación puede ser un lío para aquellos poco familiarizados con estas técnicas, y muy básica para aquellos que ya las conocen, pero eso es algo difícilmente evitable. Para intentar desliar a los primeros, dejo una explicación más práctica en la segunda nota ([2]),pero creo que esto basta para comprender el proceso y entender dónde puede estar el error.
El ISEC tenía la particularidad de tener media cero y desviación típica uno en cada una de las ediciones de PISA, pero esta característica significaba que ese índice no era comparable de una edición a otra, y no se podía utilizar como variable de tendencia como las de rendimiento (es decir, se podía comparar el resultado de Matemáticas de una edición a otra, pero no el ISEC). Para solucionar este problema, la OCDE recalculó para la edición de 2015, el denominado "ISEC de tendencia" (ESCS trend, que puede encontrarse aquí, en el apartado Rescaled Indices for Trend Analyses). Para ello tomó como base los datos de 2015 y utilizó esos parámetros para recalcular los índices de todos los alumnos de las ediciones anteriores (el proceso es algo más complejo: quien quiera puede consultar los detalles en el capítulo 16 del PISA 2015 Technical Report, especialmente las págs. 339-342). El resultado de este sistema es que el ISEC es comparable no sólo entre países (o alumnos) dentro del mismo año, sino que se puede seguir la tendencia de un país a lo largo de las ediciones, o equiparar los datos de un país en un año determinado con los de otro país en otra edición de PISA.
Pero el cálculo del ISEC tiene algunos problemas:
1. Definición y elección de variables. Aunque el nivel de estudios y el estatus laboral aseguran buena parte del estatus socioeconómico y cultural, las variables pequeñas que forman la otra pata del ISEC afinan el cálculo, ordenan dentro de las mismas categorías. Sin embargo, aunque todas las variables contribuyen al índice (si no, no estarían ahí), pueden existir otras variables que contribuyan al índice en mayor medida, mejorándolo. Hay que tener en cuenta que estas variables se eligieron a finales del siglo pasado, y que entonces no parece que hubiera un proceso serio de selección de variables con criterios técnicos, como mucho ha habido un cierto filtrado con el tiempo.
2. Significación de las variables. Algunas variables no significan lo mismo no sólo entre países, sino dentro del propio país. Por ejemplo, en el cuestionario se pregunta por el número de baños en casa, pero es bastante cuestionable que sea lo mismo tener tres baños en una casa en el centro de una gran ciudad que en una vivienda situada en un poblachón manchego. De hecho, sólo los tienen el 11,8% de los alumnos vascos o el 11,3% de los catalanes, por un 26,8% de los castellano-manchegos, por poner los extremos, cuando es evidente que el nivel de vida en las dos primeras es sin duda superior al de la tercera. Es una variable que funciona a escala municipal (es probable que si hay dos viviendas familiares en un mismo municipio o barrio, una con tres baños y otra con uno, la diferencia se deba al poder adquisitivo), pero no tiene por qué a escala regional ni tengo claro que a escala nacional (probablemente sí si comparamos España con Túnez, pero no si comparamos nuestro país con Alemania o Gran Bretaña).
3. Caducidad de las variables (tendencia). Ya he dicho anteriormente que las variables que sirven para calcular el ISEC se decidieron a finales del siglo pasado, y lo que entonces podían ser artículos más o menos exclusivos, hoy no tiene por qué ser así. Quizás el caso de los móviles sea el más evidente: en 2000 sólo el 16% de los alumnos españoles de 15 años tenía tres o más móviles en casa, mientras que en 2015 eran el 86%: ¿de verdad tal aumento corresponde a una elevación del nivel de vida o a los procesos propios de una saturación del mercado?
4. Capta mal las coyunturas. Quizás esta parte puede sorprender, aunque tiene cierta lógica. El ISEC no es sensible a las crisis coyunturales, como la que ha pasado nuestro país, entre otras cosas porque intenta capturar el entorno socioeconómico del estudiante a lo largo de su escolarización, pues se supone que es el que más pesa en el rendimiento. Por ejemplo, si uno de los progenitores se ha quedado en el paro a PISA le da lo mismo, pues pregunta por las características de su último trabajo, aunque ya no lo tenga. Por supuesto, el nivel educativo de los padres no cambia con la crisis (por tanto, dos tercios del índice apenas se mueven). Las variables que más tienen que ver con el nivel económico apenas se verán afectadas a corto plazo: las familias en crisis a lo mejor no tienen menos móviles o coches, sino que los tienen más viejos, etc.
Lucas Gortazar sugire en su The PISA "shock" in the Basque Country: Contingent factors or structural change? (pág. 11) que PISA debería ser más sensible a los cambios coyunturales, y que no hacerlo perjudica (o afecta) especialmente a los países del sur de Europa, y creo que tiene razón en que los cambios laborales de esa magnitud en una familia pueden afectar negativamente al rendimiento del alumno. Pero también pienso que PISA no está para eso. Es cierto que preguntar si algún progenitor se ha quedado en paro y desde cuando no vendría mal, pero nos olvidamos de que PISA es un complemento a los deberes que tendríamos que hacer en casa y que, evidentemente, no hacemos. Los deberes son, claro, tener un sistema decente y transparente de evaluación nacional del sistema educativo, adaptado a lo que necesitamos para entender nuestros problemas.

El segundo error técnico

Este Índice Socioeconómico y Cultural no es uno de tantos datos que se recogen en la evaluación, sino la variable que más influencia tiene como predictor del rendimiento de todas las que PISA mide (y así será hasta que se atrevan a incluir, por ejemplo, la inteligencia). De hecho, es muy habitual "corregir" los resultados cognitivos de PISA con esta variable de contexto (a menudo, de forma abusiva) para comparar los resultados entre países, regiones o alumnos en "igualdad de condiciones" socioeconómicas. Por ejemplo, mi amigo Juan Carlos Rodríguez sostiene desde hace tiempo la tesis de que, dado que España está estancada en los resultados de Lectura, Matemáticas y Ciencias de todas las ediciones, y puesto que el contexto socioeconómico y cultural no ha hecho sino mejorar, en realidad ese estancamiento es un empeoramiento de los resultados. Es una tesis plausible, pero hasta que no se creó el ISEC de tendencia era difícil de comprobar fehacientemente.
Precisamente estaba trabajando en comprobar esta tesis, y si era cierta, de cuánto estábamos hablando, y estos son los resultados para las tres escalas cognitivas (las barras verticales en cada punto corresponden al error de cada estadístico para un intervalo de confianza del 95%; no está de más recordar que tal error sólo sirve para comparar puntos en la misma serie, no entre serie distintas) [como siempre, click para ampliar]:

Gráfico 2.a

Gráfico 2.b

Gráfico 2.c

Como se puede ver, el punto ponderado de 2015 está mucho más arriba de lo que la serie permite prever en todas las escalas. Entre 2000 y 2012, los resultados ponderados por el ISEC (línea rojiza en los tres gráficos) habían caído 19 puntos en Lectura (un cambio sustantivo), 8 en Matemáticas (no significativo) y 10 en Ciencias, pero entre 2012 y 2015 habíamos recuperado más de lo perdido de forma sorprendente. Y digo sorprendente porque, primero, nada había cambiado de forma sustantiva en el sistema educativo como para producir tal resultado (el axioma de que ningún resultado cambia si no has tomado medidas antes es raramente creído por nuestros administradores educativos; el que sólo cambia –a mejor, claro– tomando ciertas medidas muy concretas les parece de ciencia ficción), y segundo, porque los resultados sin ponderar (línea azul en los tres gráficos) tampoco lo explicaban. Antes de meterme con el ISEC hice algunas comprobaciones adicionales: eliminar a los inmigrantes empujaba la serie hacia arriba, pero la tendencia continuaba igual; al comprobar el archivo de los datos regionales de España (en esta edición están separados), el salto de 2015 se mantenía incluso región a región. El sospechoso se mantenía y, efectivamente, se comportaba de forma extraña, como puede verse en el siguiente gráfico (línea azul para el ISEC de tendencia):
Gráfico 3

Ese cambio es una auténtica enormidad, no creo que tenga parangón en tan sólo tres años. Nada menos que una caída de 0,64 puntos (para una desviación típica de 1 de este índice para toda la OCDE). Para que se hagan una idea menos técnica, habíamos pasado de estar al nivel de Francia en 2012 al de Jordania en 2015. Y es cierto que hemos pasado una dura crisis, pero ni de tal magnitud, ni ha afectado sobre todo a la franja de edad que puede tener hijos de 15 años, ni el ISEC está planteado para capturar situaciones coyunturales (como ya hemos visto). Sencillamente, no podía ser. El caso es que, el mismo mes en que salieron los datos de PISA 2015 (diciembre de 2016) hice unos cálculos de urgencia y envié una carta a la OCDE de cinco páginas (aunque más de tres corresponden a tablas y gráficos) en la que explicaba por qué el dato español no era verosímil. Una traducción de la carta puede leerse aquí (el texto estaba en inglés, sólo se ha cambiado el nombre de la persona a la que iba dirigida). No recibí respuesta y me olvidé de ello: instituciones e investigadores tiene la Iglesia, ya se ocuparán.
Mientras he sabido, aunque no oficialmente, que el Instituto de Evaluación[3] (INEE), el interlocutor español con la OCDE en estos temas, ha hecho gestiones en el mismo sentido y, aunque en ese caso la macroorganización ha tenido a bien contestar, la respuesta ha sido, por decirlo castizamente, lentejas. Por otro lado, en los casi tres años transcurridos, y aunque he leído no pocos informes y artículos científicos donde han utilizado esta variable, todo el mundo parece actuar como si el error no existiera.

Profundizando en el error

Por razones que no vienen al caso he tenido que retomar el tema del error en el ISEC español, y podía elegir entre dos opciones: o reconstruir el proceso para encontrar el error, o buscar una vía alternativa que mostrase claramente el fallo. Dado que el proceso está descrito algo someramente en los documentos de la OCDE, que no tengo tiempo de ponerme a ello, y que mi ordenador actual (el año que viene me toca comprar uno nuevo) no creo que tenga la capacidad de proceso necesaria, me decanté por la segunda opción, bastante más sencilla (al final, una función de poco más de 20 líneas de código, no muy eficiente, pero que trabajaba en segundo plano): comparar los alumnos con los mismos parámetros que sirven para calcular el ISEC en nuestro país y en el resto de la base de datos de PISA.
La idea es que los alumnos con los mismos datos iniciales (los obtenidos de los test) tienen que obtener el mismo ISEC. Por complejo que sea, el cálculo de un índice es un proceso matemático, lo que significa que si partes de los mismos parámetros llegas a los mismos resultados. Por tanto, fui comparando el ISEC de los alumnos españoles con el del resto de la OCDE con los mismos parámetros iniciales –nivel de estudios de los padres, estatus laboral de los mismos y el índice HOMEPOS (los dos primeros exactos, el tercero en intervalos de una décima de índice)– y luego comparé el ISEC de ambos grupos. Ya puestos, hice el mismo proceso con los otros datos de España (en 2015 España tiene dos grupos de datos: uno que representa a España como país y otro con los datos de la muestra ampliada de todas las CCAA) y con otros países de nuestro entorno.
Estaba en este proceso cuando reparé en la nota 10 al final del capítulo del PISA 2015 Technical Report (pág. 343), donde puede leerse lo siguiente:
10. In October 2016, it turned out that the PARED variable was coded incorrectly for Spain, Lebanon and Latvia. As a consequence, the ESCS calculation was based on incorrect variables in some of the countries. To avoid changing the values of ESCS for all countries, at a time where most reports were already completed, ESCS was recalculated only for the samples with mistakes in the original PARED values, using the results from the international ESCS calculation (i.e., constants for standardizing input variables, factor loadings, eigenvalue, and constants for standardising the ESCS). As a consequence of this partial recalculation, the ESCS mean across OECD countries is no longer exactly zero and the standard deviation is no longer exactly one. Instead, the respective descriptives are -0.0259 and 1.00001.
Vamos, supongo que lo clásico que los españoles pensamos que sólo ocurre en nuestro país, pero que por lo que parece ocurre también en el resto: en octubre de 2016 (a poco más de un mes de que se publiquen los resultados de PISA, se compartan las bases de datos y se publiquen los primeros tomos de análisis) alguien se da cuenta de que hay un error en una variable fundamental (PARED, que indica el nivel educativo más alto de los padres expresado en años de estudio) para el cálculo del ISEC en España, Letonia y el Líbano; los de arriba entran en pánico y el marrón va resbalando hasta los curritos de turno con el clásico "lo quiero para ayer"; con las prisas, las variables escogidas para el cálculo no son exactamente las mismas que las que se han utilizado con el resto, se tira para delante, nadie comprueba nada y el resultado es el que tenemos en el gráfico siguiente:

Gráfico 4

Es un gráfico difícil de entender a primera vista, pero no es complicado. Se ha calculado el ISEC de los alumnos de cada país (rojo) con el ISEC de los alumnos de la OCDE que tienen los mismos parámetros (azul). Así, si la puntuación fuera igual en el país que en el resto de la OCDE, los puntos rojos estarían en la diagonal del cuadrado, pero no es al caso. Lo que vemos es que hay una desviación de las puntuaciones, y que esta no es lineal, sino que va aumentando según disminuye el ISEC (de hecho, es nula cuando el ISEC es superior a 1,5, pero alcanza el medio punto cuando el ISEC se acerca a -2,5. La desviación total para España es de alrededor de tres décimas de punto.
En el resto de países (aquí les pongo cuatro de ejemplo, pero lo he comprobado en la cincuentena restante) no existe tal variación al aplicar el mismo método, y todos los puntos están en la misma diagonal:
Gráfico 5

Es un error importante, pero no explica toda la desviación, sólo una parte. Sospecho, basado en el artículo de Gortázar antes citado, que también hay un error en el cálculo del índice HOMEPOS (la tercera pata del ISEC), ya que no parece haber variaciones importantes en este índice tampoco, al menos en el País Vasco. Y puede haber más fuentes de error, mi apreciación personal es que es muy difícil que el ISEC español en 2015 esté por debajo de cero, pero eso sólo puede confirmarlo un recálculo del índice completo.
Nos queda por dilucidar otra cuestión: si todos los índices se han calculado basándose en los datos de 2015, ¿se podría haber arrastrado el error a los otros años? Pues puede que algún fallo menor se haya cometido, pero el error grueso antes descrito no parece que se haya trasladado a otras ediciones de PISA. Sólo he hecho alguna comprobación menor, pero como se muestra en el gráfico 6, al menos para la edición de 2009 en los países afectados (muestro sólo España y Letonia, pero tampoco en el Líbano hay desviación) no parece haber problemas.

Gráfico 6

No se me entienda mal: no estoy, ni mucho menos, con los que piensan que PISA carece de rigor ni ha de ser tomado en cuenta. Estos errores técnicos no invalidan en absoluto ni su trabajo ni sus resultados. Mi queja con la OCDE es otra: tiene que ver con lo que tiene de "ciencia áulica", uno de los mayores peligros (en mi opinión, claro) que tiene la ciencia hoy día; y con las libertades que se toman para ir más allá de lo que sus datos les permiten ir.

Notas:
[1] Cada edición de PISA tiene una competencia que se evalúa más en profundidad y pasa a ser la más importante. La Lectura lo fue en 2000 y 2009, y lo volverá a ser en 2018. Se van turnando, con Matemáticas y Ciencias, cada nueve años, o cada tres ediciones. [subir^]
[2] Intentaré poner como ejemplo un proceso más práctico para el cálculo de HOMEPOS, una de las tres partes del ISEC. La OCDE quiere una variable o índice que resuma los bienes que existen en el hogar donde vive el alumno, que son a su vez reflejo del nivel económico y cultural de su hogar, pero no existe un termómetro que mida tal cosa. Por ello elige una serie de rasgos observables y que pueden ser contestados por el alumno. Por ejemplo, si tiene o no un diccionario en casa (entre otras muchas cosas), el número de móviles o cuartos de baños en su hogar, o el número de libros. A cada variable observable le da un número: 0/1 si carece o tiene diccionario; de 1 a 4 entre no tener móvil en casa y tener tres o más; de 1 a 5 dependiendo del número de libros que haya en la vivienda (por ejemplo, el 1 significa entre 0 y 25, y el 5 más de 500), etc. La idea es que el número de libros es un indicador de nivel cultural, y el número de móviles puede mostrar el nivel económico, pero ¿cuánto debe contribuir cada variable al cómputo del índice? Lo que hace el primer proceso de cálculo es asignar pesos (es decir, conceder importancia) a cada variable dependiendo de lo que contribuya al índice final, y esos pesos son los parámetros generales de los que hemos hablado antes. El segundo proceso de cálculo usa esos parámetros para pasar de los datos observables obtenidos del test de cada alumno (por ejemplo, el estudiante tiene: 0,1,1,1,1,0,0,0,2,3,1...) a un número (por ejemplo, 1,4771) perteneciente a una variable continua que, supone PISA, es un reflejo fiel de la variable que pretendíamos medir. El último paso es convertir la variable a otra que tenga media cero y desviación típica uno, con lo que nuestro número aparece en la base de datos como -0,2317. Este número ya nos dice que el alumno tiene un ISEC algo inferior al de la media de la OCDE, y que si la media de su país es -0,8, en realidad tiene un estatus medio-alto con respecto a sus connacionales. El sistema es aún más complejo (en realidad en el sistema actual se manejan probabilidades y no solo pesos para calcular HOMEPOS), pero basta para hacerse una idea.[subir^]
[3] He estado haciendo recuento y, en los casi diez años que mantengo este blog, he citado al Instituto de Evaluación con varios nombres distintos (de hecho, ya lo llamo Instituto de Evaluación siempre, tenga el nombre que tenga) y lo he referenciado a cuatro direcciones web, sea por cambio de nombre del Instituto, sea por el cambio de nombre del Ministerio. Además, con cada cambio de web desaparecen cosas, o al menos he sido incapaz de reencontrarlas. Esto significa que no tardando mucho, este enlace se habrá roto de nuevo. En fin.[subir^]

miércoles, 22 de enero de 2014

El suicidio de Europa (y tantos otros)

Hace unos años, cuando era redactor-jefe de Magisterio, la embajada inglesa me invitó a una comida, junto con otros periodistas y demás gente del sector educativo, con un alto cargo de Educación británico (creo recordar que era Jim Knight). En los postres, el "minister" nos preguntó por qué creíamos que Finlandia obtenía unos resultados tan espléndidos en PISA. No recuerdo la de los demás, pero sí que la mía contrastaba con el resto: yo creo que Finlandia tiene una educación que se consideraría mediocre en la Europa de hace unas décadas, pero que, como han mantenido el sistema sin grandes cambios, ahora destaca ante el resto; es Europa la que se ha suicidado educativamente, y Finlandia sólo es un testigo de la calidad de antaño. El político hizo un comentario irónico dejando claro que no compartía mi visión, y pasamos a otra cosa.
No sé qué dirá ahora mismo el político, pero yo sigo pensando lo mismo, o peor. Pero vamos con los datos, a ver si, después de verlos, alguien más comparte esta opinión. Las tablas y gráficos que ahora se presentan utilizan una metodología que pretende diferencias a los centros buenos y malos de los mediocres, basándome en los resultados de PISA 2012. Ya empleé una metodología similar –aunque para Europa Occidental– en este libro (5Mb) [Lo siento, enlace roto: pueden encontrar el libro aquí], donde se explican los aspectos metodológicos in extenso. Para no aburrir pondré el apéndice metodológico al final de la entrada: de momento baste saber que un centro bueno es aquel que consigue que un porcentaje significativo de sus alumnos obtenga unos resultados en Matemáticas muy por encima de lo esperado por el estrato socioeconómico de su familia de procedencia, un centro malo lo contrario, y uno mediocre ni fu ni fa. Los centros buenos consiguen la mejora social de sus alumnos y contribuyen enormemente a la mejora del país en general, mientras que los mediocres tienden a dejar las cosas como están. Los malos son uno de los mayores timos en los que puede incurrir un Estado, tanto para los alumnos, las familias y la sociedad en general y, salvo excepciones, no deberían permanecer abiertos.
Este análisis parte de la base de que la educación es el punto de apoyo del progreso económico, político y social de los países, pero no es algo evidente ni tiene por qué ser compartido. También creo que Europa Occidental consiguió lo que consiguió en la segunda mitad del siglo XX, a pesar de la guerra, la descolonización y las crisis económicas gracias no sólo a sus instituciones y sus sistemas económicos, sino a una apuesta educativa que actuaba como sustrato de todo ello, y que comenzó a cambiar a principios de los 70, cuando un país tras otro decidieron –decidimos– que nuestras instituciones eran tan buenas que podían sostenerse sobre el vacío.
Esta primera tabla muestra el porcentaje de alumnos que acuden a centros buenos, mediocres y malos en ocho grandes zonas del mundo. La agrupación es mía, basándome en los países que se presentan a PISA y en mis conocimientos geo-históricos (aparte de alguna consideración técnica: EE.UU y la Federación Rusa están por separado para que su tamaño no eclipse al resto del grupo). Los países que incluye cada grupo se encuentran en la segunda tabla, además de los no incluidos en ningún grupo. Hay, por supuesto, alguna disonancia, como la inclusión de Kazajstán en un grupo de países con una evolución bastante distinta, o de Tailandia entre los dragones del Pacífico, o la modernizada Turquía. Pero, en general, creo que hay cierta homogeneidad y que los grupos son coherentes.

Porcentaje de alumnos en centros buenos, mediocres y malos en PISA 2012
Por áreas geo-políticas
Malos ET Mediocres ET Buenos ET
Extremo Oriente2,0(0,53)42,2(1,58)55,8(1,47)
Europa Occidental7,9(0,59)69,6(1,07)22,5(0,95)
Europa Oriental8,5(0,61)69,0(1,80)22,5(1,63)
Transplantes británicos2,5(0,50)79,8(1,29)17,7(1,21)
Países musulmanes16,5(1,05)67,0(2,10)16,5(2,01)
Rusia6,3(1,86)83,5(3,24)10,2(2,51)
EE.UU6,9(2,74)88,8(3,04)4,3(1,94)
Iberoamérica31,2(1,46)68,3(1,45)0,5(0,20)
Todos14,6(0,59)69,0(0,80)16,3(0,48)
Fuente: Elaboración propia sobre microdatos de PISA 2012.

Las regiones están ordenadas de acuerdo con la mayor proporción de alumnos escolarizados en centros buenos. Aunque los parámetros utilizados se eligieron para que el 16% de los alumnos examinados en PISA 2012 acudiera a centros buenos, existe una gran variación entre regiones: mientras que en Pacífico hay una apuesta clara por la calidad –léase: por que los alumnos aprendan–, y que esta llegue al mayor número posible de alumnos, no es eso lo que nos encontramos en el resto del mundo. En Europa, tanto Occidental como Oriental, se mantiene la calidad sólo para algunos grupos de alumnos (y según qué países: véase la siguiente tabla), mientras que un grupo nada desdeñable de alumnos acuden todos los días a centros donde, en general, les saldría más rentable no acudir. Los "trasplantes" británicos –en terminología de Julián Marías– apuestan por quedarse como están, con pocos alumnos en centros buenos y muy pocos en los malos, mientras que la Federación Rusa y EEUU son monumentos a la mediocridad. En los países musulmanes podría parecer que hay un equilibrio entre la calidad y la mediocridad, pero no es cierto: en la siguiente tabla se ve que la apuesta por la calidad es exclusiva de Turquía, mientras que el resto sigue la peligrosa senda iberoamericana. Y es que no sé si los políticos iberoamericanos piensan que el progreso cae del cielo o que, porque no hay manera de encontrar más que trazas de calidad en sus sistemas educativos, mientras que cerca de un tercio de sus alumnos van a centros (¡la mitad en Argentina!) que quizás sería mejor que no permanecieran abiertos.
Para que puedan hacerse una idea más precisa –y entretenerse un rato–, les dejo la tabla por países, agrupados por regiones. Es un poco larga, ya lo siento; si quieren verla en detalle, clic para ampliar. Quizás les sorprenda la inclusión de tres estados de EE.UU y uno de la Federación Rusa, pero la base de datos de PISA los deja así y no me he molestado en averiguar por qué. La tabla incluye el porcentaje de alumnos en cada centro y su error típico (calculado según los estándares de PISA: ya sé que no hace falta ser tan preciso, pero estoy probando una librería de R para ello, y ya aprovecho). Además, la última columna indica la posición relativa de cada país en cada porcentaje, todos de mayor a menor; por ejemplo, España ocupa el lugar 39 de 67 en porcentaje de alumnos en centros buenos (en la parte media de la tabla), el cuarto en porcentaje de alumnos matriculados en centros mediocres (sí, somos de los primeros en mediocridad), mientras que ocupamos el puesto 51 de 67 en alumnos en centros malos (lo que está realmente bien).


Quizás se vea mejor en un gráfico, aunque no ofrezca tanto detalle. Los países se ordenan por el porcentaje de alumnos en centros buenos, y España aparece marcada con una sombra gris.


A no pocos les parecerá que el porcentaje de centros buenos de Europa Occidental, un 22,5%, es suficiente, y que hablar del suicidio de Europa sea exagerado. Pero quizás deba tener en consideración dos cosas: primero, que tal porcentaje se consigue básicamente por cuatro países, y muy poblados –Alemania, Francia Bélgica y Holanda, además de la minúscula Liechtenstein–, mientras que bastante se quedan en niveles ridículos; segundo, que en el cálculo se incluyen muchos países con malos resultados, lo que baja la media alrededor de 20 puntos y sube la correlación y los coeficientes de las variables empleadas: si se incluyeran sólo países desarrollados, el porcentaje de alumnos europeos en centros buenos descendería, mientras que la diferencia con los asiáticos aumentaría aún más (ver apéndice para más detalles). También es cierto que si la competencia empleada fuera Lectura en vez de Matemáticas, los países asiáticos no destacarían tanto. Lo que sería un triste consuelo: no se trata de que Europa esté peor que otros países, sino de lo que se ha dejado en el camino.
Por último, una tabla con las diferencias por comunidades autónomas españolas: aunque todas lo hacen bastante bien con respecto a los centros malos, las diferencias se encuentran en los alumnos matriculados en centros buenos. Por ejemplo, Castilla y León o Navarra tienen cuatro veces más que Murcia, o doce veces más que Andalucía. Y eso, recordemos, tras haber eliminado las diferencias socioeconómicas.

Porcentaje de alumnos en centros buenos, mediocres y malos en PISA 2012
España. Por Comunidades Autónomas
Malos ET Mediocres ET Buenos ET
Castilla y León0,6(1,54)77,3(6,85)22,0(7,11)
Navarra0,2(0,83)78,9(6,57)20,8(6,46)
País Vasco1,3(0,64)83,5(3,49)15,2(3,37)
La Rioja1,0(0,38)84,4(3,37)14,7(3,26)
Aragón1,7(1,71)85,5(6,27)12,8(6,03)
Cataluña0,0(0,00)88,2(4,38)11,8(4,38)
Madrid0,9(1,87)88,9(4,93)10,2(4,62)
Asturias1,5(1,52)91,8(4,93)6,7(4,71)
Galicia2,1(2,65)91,5(6,27)6,4(4,60)
Cantabria4,6(2,39)89,0(4,11)6,4(3,40)
Murcia7,3(3,26)87,5(4,90)5,2(3,71)
Resto de España3,2(3,98)92,6(5,04)4,2(2,90)
Andalucía0,0(0,00)98,3(1,69)1,7(1,69)
Baleares4,2(3,31)94,4(3,74)1,4(1,74)
Extremadura3,5(2,97)95,8(3,26)0,7(1,60)
España1,6(1,02)90,9(1,80)7,6(1,19)
Fuente: Elaboración propia sobre microdatos de PISA 2012.

Nota metodológica:
El proceso, resumido (está detallado en el libro enlazado anteriormente; también incluye –págs. 58-59– dos cuadros que intentan explicar la correlación y la regresión para legos, si no acaba de entender todo esto), es el siguiente. Se hace una regresión, con las puntuaciones de matemáticas como dependiente (en PISA, PV1MATH-PV5MATH) y el ISEC (en PISA, ESCS: índice socioeconómico y cultural) como independiente, de todo el mundo (salvo Albania, que no dispone de ISEC). Se toman los residuos y se marcan los alumnos con un residuo superior e inferior a una desviación típica. Los alumnos se agrupan por centros y se considera centro bueno aquel cuya diferencia entre la proporción de alumnos buenos y malos es superior a 0,30, mientras que se marcan como malos los que tienen una diferencia inferior a -0,30, dejando al resto como mediocres. El 0,30 no se elige al azar, sino que está pensado para que haya, aproximadamente, un 16% de centros buenos y un 16% de centros malos en el mundo. Una vez etiquetados los centros simplemente se calculan los porcentajes por país o región.
Esta metodología tiene, por supuesto, debilidades: una de ellas es que siempre hay que establecer que tal país tiene tantos o cuantos alumnos en centros buenos en relación al resto de países utilizados, pero esa proporción varía en cuanto cambiemos el número de países que intervienen (por ejemplo, en el libro sólo se utilizan los países de Europa Occidental). En el presente caso, al utilizar a todos los países, y no sólo a los más desarrollados, la media de Matemáticas cayó hasta los 456 puntos, mientras que el ISEC bajó a -0,607, en vez de 499 y -0.167 respectivamente. Esto hace que en una regresión baje el intercepto y suban pendiente y correlación, lo que, a efectos prácticos, supone que los mediocres como Europa Occidental aumenten el porcentaje de alumnos en centros malos y disminuya el de matriculados en buenos. Por poner un ejemplo, mientras que utilizando todos los países, los del pacífico tienen 2,5 veces más proporción de alumnos en centros buenos que Europa Occidental, en el caso de eliminar los países más atrasados educativamente la proporción aumenta a 3,6.
En el caso de España, nos quedaríamos con un 1,5% de alumnos matriculados en centros buenos y un 10,5% en centros malos. Es el problema de jugar en las ligas mayores.

martes, 25 de enero de 2011

Hecha la ley, hecho el hecho

Una de las supersticiones más comunes entre nuestros políticos es la de creer que cuando algo está escrito o garantizado en una ley, ya está todo el trabajo hecho. Más de una vez, al señalar algún dato que contradecía a alguno de nuestros próceres, me soltaban eso de “¡pero si eso está garantizado por la ley!”, o algo similar. El dato daba lo mismo, claro, sobre todo si no interesaba en ese momento.
Esa mentalidad, a veces, acaba en cosas curiosas, como esta que les presento aquí. Todos sabemos que la Logse extendió la escolarización obligatoria hasta que el alumno cumple los 16 años. Menos saben que también lo hacía la Ley General de Educación de 1970 (LGE), aunque lo cierto es que, al no ser una enseñanza común y a que no hubo un empeño político real –reglamentos que desarrollaran este punto y establecieran sanciones, por ejemplo– por conseguirlo, pues a lo más que llegó esa Ley, y veinte años después, fue a escolarizar el 92% de la población de esa edad.
De todas formas, no estuvo mal para las cifras de las que se partía, como muestra este párrafo:
“En el curso 1986-87 se ha alcanzado la escolarización completa de los niños de 5 a 13 años, mientras que en 1967 aún estaba sin escolarizar el 46% de la población de los primeros y el 36% de los segundos. De cada cien jóvenes de 14 años, sólo 39 disponían de una plaza escolar en el 67, mientras que en el curso 1986-87, la tenía el 92. Entre los jóvenes de 15 años, el porcentaje pasó del 25% al 78%, mientras que el caso de los de 16 (16% en 1967 frente a 60% en 1986) y 17 años (12% frente a 53%) el avance ha sido espectacular.” [Libro Blanco Para la Reforma del Sistema Educativo, Ministerio de Educación y Ciencia, 1989, pág. 32].
Como ya vimos, ese crecimiento espectacular fue proporcionalmente mayor entre las mujeres que entre los hombres.
Decía que a veces uno se encuentra con cosas curiosas. Reviso muy a menudo las estadísticas del Ministerio de Educación, tanto por trabajo como por gusto (cada uno es esclavo de sus vicios), y hace unos meses me encontré con una cosa rara: la serie de la tasa neta de escolarización a los 15 años me aparecía llena de “cienes” a partir de 2000. Me resultó raro, porque la miro de vez en cuando y recordaba que esa serie tenía otros datos. Como uno ya es perro viejo, suelo guardar cada cierto tiempo las estadísticas educativas en mi ordenador (no sólo las del Ministerio), me fui a mi última “copia de seguridad” y, efectivamente, los datos habían desaparecido. Poco después también desaparecieron los “cienes” y se quedó como está ahora (tabla 6), las celdas vacías y una escueta nota que dice:
"(1) A partir de este curso se produce la implantación generalizada de la escolaridad obligatoria en esta edad."
Naturalmente, esto no es cosa de los estadísticos del Ministerio, tiene más pinta de orden política y, aunque tengo mis sospechas, no sé de dónde partió la orden. Desde luego, de alguien a quien no le gusta que su querida ley vaya por un sitio y la realidad por otro.
A estas alturas me he dado cuenta de que no he explicado de qué va eso de la tasa neta de escolaridad a una edad determinada. Existen dos tasa de escolaridad, la bruta y la neta. La tasa bruta es el porcentaje de alumnos en el curso correspondiente a una edad teórica sobre los habitantes de esa edad. La tasa neta es el porcentaje de alumnos escolarizados a una edad (sea el curso que sea) sobre los habitantes de esa edad. La tasa bruta nos dice cuánta gente hay escolarizada en un curso sobre el total de la población, mientras que la neta nos habla de la cantidad de alumnos de una cohorte de edad determinada que continúan en el sistema educativo.
Por tanto, si el Ministerio dice que el 100% de los alumnos de 15 años están escolarizados está diciendo que todos los alumnos de esa edad están en el sistema educativo. Todos. No existe el absentismo, ni existen colectivos donde las chicas a los 12 años desaparecen de la escuela (a veces para casarse), no existen lugares (playeros y rurales) donde aún los chicos abandonan la escuela para “echar una mano en casa” (de algún sitio tengo noticia de que esto se hace con la anuencia de padres, centros e inspección, por lo menos), no existen muchos otros casos. Es decir, que decide renunciar a la realidad y trampear con los datos. Para qué vamos a buscar a los que faltan si ya dice la ley que están escolarizados.
Por supuesto, existe un –llamémosle así– “absentismo técnico”, es decir, parte de los chicos que dice el censo que viven aquí a lo mejor han emigrado, o se han muerto, o son errores estadísticos, o se han vuelto a su país (también es probable que en el censo nos falten inmigrantes). Es decir, no es real. Pero eso supone, como mucho, unas pequeñas décimas porcentuales sobre la cohorte total. Pero no explican todo lo que falta. Ahora que lo pienso, no les he dicho lo que falta. Aquí tienen la tabla (con los datos que calculó el Ministerio en su momento y los que ya no, y que he tenido que elaborar yo):

Evolución de la Tasa Neta de Escolarización a los 15 años (1999-2009)
199920002001200220032004
Población 15 años504.174483.689465.987454.372447.912443.197
Escolarizados 15 años473.313471.141454.287443.303436.897438.153
Tasa Neta de Escolarización93,997,497,597,697,598,9
 
200520062007200820092010
Población 15 años439.728439.660438.307436.251433.236--
Escolarizados 15 años432.892428.453429.385437.009432.128--
Tasa Neta de Escolarización98,497,598,0100,299,7--
Fuente: INE. Estimaciones de la población actual y estimaciones intercensales; y Ministerio de Educación. Las cifras de la Educación en España. Estadísticas e Indicadores. Varios años. Los datos corresponden a las enseñanzas de régimen general.

Como ven, la Logse fue responsable de escolarizar a un 5% más de población de 15 años de la que ya se había escolarizado con la LGE (desde el 93% de principios de los 90 al 98% de 2007). Lo digo porque cuando oyes hablar a algunos, parecería que ha sido el 50%, como se consiguió con la LGE (de hecho, pocos de los que se les llena la boca con los grandes logros de la Logse conocen ese dato: ni se han molestado en mirarlo).
En 2008 entra en vigor la LOE, que introduce un enganche para alumnos de 15 años, los PCPI, una especie de pequeño itinerario para alumnos descolgados que introduce una enseñanza básicamente profesional el primer año (otorga una cualificación profesional de Nivel I), aunque su segundo año vuelve a la teoría para conseguir que los alumnos saquen de nuevo el título de ESO. Ese 100,2 de 2008, de todas formas, hace sospechar que hay alumnos inmigrantes escolarizados pero no censados, lo que podría explicar algún pico como el de 2004.
Como ven, a nuestro sistema educativo le faltaba por escolarizar a un cierto porcentaje de alumnos de 15 años, uno de cada cincuenta más o menos, cuando se decidió prescindir de los datos. Es algo que ocurre en toda Europa, no es nada raro. Lo que es ridículo –por lo menos– es tapar el dato y dejar de esforzarse por mejorarlo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Calentando PISA

Como ya sabréis –y si no, ya os lo digo yo– el día 7 de diciembre sale PISA 2009. PISA es una evaluación internacional pilotada por la OCDE que mide los conocimientos de los alumnos de 15 años en tres competencias: Lectura, Matemáticas y Ciencias. En esta edición la competencia estrella es la lectura, y participan más de 60 países donde se examina nada menos que a cerca de medio millón de alumnos.
¿Qué resultados va a obtener España en PISA 2009? Pues, básicamente, los mismos que en años anteriores. ¿Por qué? Porque apenas ha habido cambios en la educación española estos años, salvo en alguna administración más espabilada. Los cambios de la LOE (2006) sobre la Logse (1990) fueron mínimos, y sus efectos sobre el rendimiento también lo serán. Vamos a analizar las variaciones que podemos esperar encontrar en los resultados españoles en PISA 2009 con respecto a PISA 2006.

1. Una mejora técnica.
En PISA 2006 hubo un problema con los datos de Lectura españoles. En concreto, en las pruebas redactadas en castellano (por tanto, no afecta a Cataluña, que pasa la evaluación en catalán a todos los alumnos, y en menor medida a Galicia y País Vasco) hubo un problema por el que los resultados de la escala de lectura fueron alrededor de 20 puntos menos de lo correcto. Cuál es el problema, no lo sé con seguridad, pues he oído dos versiones: un problema con la dureza de los correctores y un problema con un ítem en una prueba piloto. El segundo me parece más plausible, pero como ambos tendrían consecuencias similares y yo aún no tengo conocimientos suficientes de medición para desentrañar el asunto (aunque ya me falta menos), si es que se puede, pues hasta aquí puedo leer.
Lo que sí sé es que es un problema técnico del que el Instituto de Evaluación (IE) es consciente desde hace al menos un par de años, y con esa base han trabajado todos. Espero que el IE no eche las campanas al vuelo por la supuesta mejora cuando es perfectamente consciente del problema técnico, y se ponga a decir lo buena que es la LOE. [Por ejemplo, en el Informe Español de PISA 2006 (126 págs.) no aparecía en ninguna tabla un solo dato de ediciones anteriores: veremos este].
Por tanto, una mejora en la escala de Lectura de, pongamos, 15 puntos, en PISA 2009 con respecto a PISA 2006, y que no se vea acompañada de mejoras en las escalas de Ciencia y Matemáticas es hablar de un efecto nulo de las medidas tomadas hasta ahora. Y una mejora menor un auténtico fracaso, ya que no se habrá quebrado la tendencia al empeoramiento en el área de lectura desde 2000. Entiendo que, siendo la Lectura la escala principal en 2009 e importándoles un bledo la realidad a nuestros políticos, el Ministerio no va a poder resistirse a intentar sacar partido de esto, pero, al menos, ustedes pueden comparar los resultados con los de PISA 2003 antes de tomarles en serio.

2. ¿Habremos reducido algo los niveles de rendimiento más bajos de PISA?
Prácticamente las únicas medidas introducidas por la LOE que pueden afectar al rendimiento de los alumnos de 15 años son la introducción de refuerzos educativos a gran escala y la pequeña diversificación que suponen los PCPI. Los PCPI (Programas de Cualificación Profesional Inicial) son una diversificación para alumnos de 15 o más años que ya han repetido y de los que se juzga que por el camino normal no obtendrán un título. Es una vía diseñada (muy mal, por cierto) para facilitar el acceso al título o, al menos, para otorgar a los alumnos una cualificación profesional mínima antes de que abandonen la escuela. Probablemente lo mejor que podemos esperar de esta medida es que los alumnos se reenganchen a la FPGM a través del examen de ingreso. Pero, desde luego, no podemos esperar que los PCPI aumenten las competencias de los alumnos en Lectura, Matemáticas o Ciencias, que es lo que mide PISA.
La segunda de las medidas, la extensión de los refuerzos a través del programa PROA, sí que puede tener un efecto en el rendimiento. Es un programa que se ha aplicado de forma desigual en cada una de las Comunidades Autónomas, y por tanto los efectos sobre el rendimiento serán desiguales. Además, algunas han utilizado el programa para regalar títulos, y otros para que los alumnos sepan más, y eso se va a ver muy claro en PISA 2009. Como recordaréis, los planes de refuerzo lograron una reducción del fracaso escolar en 2008, pero es más que dudoso que en todas las CCAA los refuerzos se utilizaran para aumentar los conocimientos de los alumnos –lo que les lleva a obtener el título–, sino para regalar el título de ESO, es decir, para maquillar las estadísticas.
Es decir, si los refuerzos han funcionado correctamente en PISA se notaría una ligera mejoría general, mejoría que se debería a que alumnos con un nivel de rendimiento bajo pasarían a tener un nivel de rendimiento mediocre. También tendría algún efecto en la desviación típica, lo que algunos llaman (mal) equidad. Es decir, de aquellas comunidades que redujeron el fracaso gracias a los refuerzos sabremos quiénes lo hicieron bien y quiénes intentaron engañarnos.

3. Los refuerzos de Lectura en Primaria
Algunas comunidades comenzaron hace años a darse cuenta de que muchos alumnos tenían problemas de lectura en Primaria, y tomaron medidas para corregirlo mediante refuerzos especiales. Y, dentro de ese grupo, algunos llevan más tiempo que otras. Que yo sepa, sólo en una, y a pequeña escala, se han llevado a cabo para que afecte a los alumnos que en 2009 tenían 15 años. Es decir, poco que hacer en esta edición por ese lado, pero en la siguiente a lo mejor vemos sus frutos.

4. Los otros problemas
España tiene otros problemas sobre los que nada se hace. Los principales son repetición y escasa presencia de alumnos en los niveles altos. No hay ningún plan nacional para atajar estos problemas y que se pueda ver en PISA 2009, por lo que los resultados serán exactamente iguales a los de otros años, salvo en aquellas comunidades donde hayan tenido planes específicos de mejora en estas cuestiones. Aunque algunos aún o se hayan enterado, sólo los tontos y los locos pueden esperar obtener un resultado distinto tras hacer exactamente lo mismo.

5. Del país de la equidad al país de "varias velocidades"
Aunque no son pocos los que celebran la equidad española, en realidad tenemos un país donde el hecho de nacer en una comunidad u otra tiene una influencia importante en el rendimiento de los alumnos. Si eso no se ha visto en PISA es porque las que no iban bien no se presentaban. En la Evaluación General de Diagnóstico de Primaria ya encontramos algún indicio de lo que estoy diciendo, pero lo de PISA 2009 será obvio. Incluso aunque haya tres comunidades –Castilla-La Mancha, C. Valenciana y Extremadura, todas ellas con un fracaso escolar elevado– que se hayan negado a presentarse en esta edición.
¿Qué indicios tenemos de ello? Pues viendo los resultados de las Comunidades Autónomas en PISA 2006. Tanto en 2006 como en 2003 era posible identificar los centros de cada CCAA y hacer una aproximación de los resultados. Naturalmente, la muestra es más pequeña y la selección de centros puede no ser representativa de la región, pero ya hubo una estabilidad notable entre 2003 (se presentaron cuatro comunidades) y 2006 (donde se presentaron diez), y por tanto espero que la haya en 2009. El martes lo comprobaremos pero, de momento, les ofrezco los resultados de todas las regiones españolas en 2006 y, además, la corrección del ISEC (a veces, la selección de los centros puede hacer que la muestra seleccionada tenga un nivel socioeconómico superior o inferior al de la población de la Comunidad, y esta corrección lo evita).
Vayamos primero con la tabla de los alumnos evaluados en cada CCAA (hay unos pocos centros no asignados, que son etiquetados como “Desconocido”):

Alumnos examinados en PISA 2006, por C. Autónomas
Muestra dePoblaciónErrorPeso deError
alumnosde alumnosTípicocada CCAAtípico
%%
Andalucía1.46381.4372.50621,30,58
Aragón1.5269.4673182,50,09
Asturias1.5797.5941972,00,06
Baleares1235.8688471,50,22
Canarias20615.8688994,20,24
Cataluña1.52756.9871.78714,90,46
Castilla-La Mancha22617.2969074,50,23
Cantabria1.4964.534981,20,03
Castilla y León1.51219.6974195,20,12
Ceuta y Melilla1081.441740,40,02
Extremadura1419.3436602,40,17
Galicia1.57322.5783655,90,12
Madrid52543.8471.01811,50,26
Murcia17411.8433683,10,11
Navarra1.5904.678671,20,02
Desconocido14712.9313.6133,40,92
País Vasco3.92914.7072033,90,08
La Rioja1.3332.494130,70,01
C. Valenciana42639.0771.13610,20,30
FUENTE: Elaboración propia sobre datos de PISA 2006.

La primera columna indica los alumnos que son evaluados realmente, la segunda señala la población a la que representan, y la cuarta el porcentaje de alumnos de cada Comunidad sobre el total de España. Los errores típicos son los que tienen todos los estadísticos de PISA, ya que estamos hablando de muestras.
Las siguientes tablas se muestran los resultados en cada una de las escalas de PISA 2006: Ciencias, Lectura y Matemáticas. Como es normal, los datos que provienen de muestras pequeñas tienen un error típico más alto.

Resultados en la escala de Ciencias en PISA 2006, por CCAA
ValidosMediaET
1Castilla y León1.5125203,9
2La Rioja1.3335202,5
3Aragón1.5265133,9
4Navarra1.5905112,9
5Cantabria1.4965093,6
6Asturias1.5795084,9
7Madrid52550611,7
8Galicia1.5735053,4
Desconocido14750023,0
9Murcia1745006,3
10País Vasco3.9294953,5
11Cataluña1.5274915,1
12Castilla-La Mancha22648911,9
ESPAÑA19.6044882,6
13Andalucía1.4634744,0
14Canarias20647219,2
15C. Valenciana4264686,4
16Extremadura1414524,5
17Ceuta y Melilla10843711,8
18Baleares12343320,7
Fuente: Elaboración propia sobre datos de PISA 2006.
Notas: Válidos es el número de alumnos evaluados con valores válidos para esta variable. Media es el resultado medio de los alumnos de cada Comunidad en la escala de Ciencias. ET es el error típico asociado a esa media.


Resultados en la escala de Lectura en PISA 2006, por CCAA
ValidosMediaET
1La Rioja1.3334922,6
2País Vasco3.9294874,2
3Aragón1.5264835,2
4Navarra1.5904812,7
5Galicia1.5734793,4
6Castilla y León1.5124783,4
Desconocido14747820,9
7Asturias1.5794774,7
8Cataluña1.5274775,1
9Cantabria1.4964754,0
10Madrid5254738,9
11Castilla-La Mancha22646315,3
ESPAÑA19.6044612,2
12Murcia1744588,0
13Andalucía1.4634454,1
14Canarias20644311,9
15Ceuta y Melilla1084349,3
16C. Valenciana4264345,4
17Extremadura1414197,1
18Baleares12341313,9
Fuente: Elaboración propia sobre datos de PISA 2006.
Notas: Válidos es el número de alumnos evaluados con valores válidos para esta variable. Media es el resultado medio de los alumnos de cada Comunidad en la escala de Lectura. ET es el error típico asociado a esa media.


Resultados en la escala de Matemáticas en PISA 2006, por CCAA
ValidosMediaET
1La Rioja1.3335262,2
2Castilla y León1.5125153,3
3Navarra1.5905153,5
4Aragón1.5265134,5
5Cantabria1.4965022,6
6País Vasco3.9295013,4
7Asturias1.5794974,9
8Madrid52549610,5
9Galicia1.5734944,1
Desconocido14749317,9
10Cataluña1.5274885,2
11Castilla-La Mancha2264828,4
ESPAÑA19.6044802,3
12Murcia1744756,6
13Andalucía1.4634634,2
14C. Valenciana4264564,9
15Baleares12344910,8
16Extremadura1414488,6
17Canarias20644611,0
18Ceuta y Melilla1084428,9
Fuente: Elaboración propia sobre datos de PISA 2006.
Notas: Válidos es el número de alumnos evaluados con valores válidos para esta variable. Media es el resultado medio de los alumnos de cada Comunidad en la escala de Matemáticas. ET es el error típico asociado a esa media.

Estas tablas muestran los resultados directos, pero, como hemos dicho, en las comunidades sin muestra ampliada corremos el riesgo de que la selección no represente a la población. No tenemos mucho con lo que comparar, pero parece claro que el nivel socioeconómico y cultural extremeño no está por encima de la media española. Por tanto, podemos afirmar que los alumnos extremeños seleccionados en la muestra tienen un nivel superior al de la población extremeña real, y por tanto concluir que los resultados de las tablas anteriores están sobreestimados. El ISEC medio de cada una de las Comunidades (es un índice con media cero y desviación típica uno para todos los alumnos de la OCDE) es el siguiente:

ISEC medio por CCAA en PISA 2006
ValidosMediaET
Desconocido1470,0240,228
1País Vasco3.892-0,0390,039
2Madrid524-0,0940,158
3Baleares121-0,1160,281
4La Rioja1.331-0,1240,026
5Aragón1.520-0,1360,052
6Navarra1.586-0,1410,035
7Cataluña1.514-0,1460,080
8Asturias1.573-0,1500,068
9Cantabria1.483-0,1620,047
10Castilla y León1.508-0,2120,046
11Extremadura140-0,2440,135
ESPAÑA19.499-0,3110,031
12C. Valenciana423-0,3200,087
13Galicia1.566-0,3410,066
14Ceuta y Melilla105-0,3440,120
15Canarias205-0,3810,275
16Murcia174-0,5420,216
17Castilla-La Mancha226-0,5620,111
18Andalucía1.461-0,6350,056
Fuente: Elaboración propia sobre datos de PISA 2006.
Notas: Válidos es el número de alumnos evaluados con valores válidos para esta variable. Media es el resultado medio del Índice Socioeconómico y Cultural (ISEC) de los alumnos de cada Comunidad. ET es el error típico asociado a esa media.

Pero eso no nos sirve de mucho. Para saber cuales son las puntuaciones netas de cada comunidad, es decir, la puntuación que tendrían si los alumnos tuvieran un ISEC medio igual a la media de la OCDE, está la tabla siguiente. Los datos son los coeficientes de una regresión lineal, y su significado está en las notas a la tabla. Como no es algo que tenga que entender un lector medio, lo más básico es lo siguiente: la primera columna (B0) es la puntuación neta, cuya media debería ser 500; y la última (R2) es el porcentaje de variación de los resultados de los alumnos que el ISEC es capaz de explicar. En fin, esta es la tabla:

Resultado neto en la escala de Ciencias de PISA 2006, por CCAA
B0ETB1ETR2
1Castilla y León5253,6233,08,4%
2La Rioja5232,4252,88,4%
3Aragón5193,3322,314,4%
4Navarra5163,0302,212,0%
5Cantabria5163,0322,213,2%
6Asturias5143,5322,515,5%
7Galicia5143,0252,78,9%
8Murcia5125,8213,910,8%
9Madrid5107,0365,716,3%
10Castilla-La Mancha5059,5267,88,3%
Desconocido50117,3409,221,4%
ESPAÑA4991,9311,313,7%
11País Vasco4972,8282,010,9%
12Cataluña4974,0313,113,5%
13Andalucía4943,1322,814,9%
14Canarias48413,2294,614,8%
15C. Valenciana4806,5303,711,3%
16Extremadura4646,2379,319,0%
17Ceuta y Melilla44513,0227,87,9%
18Baleares44118,33421,211,9%
Fuente: Elaboración propia sobre datos de PISA 2006.
Notas: B0 es el valor neto del rendimiento de los alumnos de cada CCAA en la escala de Ciencias. Es decir, es el resultado medio de los alumnos de cada Comunidad si todos tuvieran un ISEC igual a cero o, en otras palabras, commo si los condicionantes socioculturales y familiares fueran iguales en todas las CCAA. B1 es el aumento de puntuación asociada al aumento de una unidad (en este caso, de una desviación típica) en el ISEC. R2 es el porcentaje de la variación en los resultados de los alumnos explicable por el ISEC de cada alumno. ET es el error típico asociado a cada coeficiente.

Hasta aquí, las predicciones. El martes por la mañana, la hora de la verdad.