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jueves, 2 de febrero de 2012

Nivel educativo de los jóvenes 2011

El nivel educativo de los jóvenes (Young Education Attainment Level) es uno de los indicadores europeos sobre educación que formó parte de los objetivos de Lisboa para 2010. Se trataba de superar el 85%, pero aunque casi ningún país lo consiguió, sólo Malta, Portugal e Islandia quedaron a más distancia que nosotros. Un problema añadido es que nuestro país tuvo la peor evolución de la década (el caso noruego es una ruptura de serie), y si la empezamos en un 66% (nuestro máximo histórico) en 2000, la acabamos con un 61,2% en 2010 después de haber bajado del 60% en 2009.
Al igual que el abandono escolar temprano (Early School Leavers), intenta medir más o menos el porcentaje de jóvenes que alcanza un nivel de Secundaria superior (en nuestro país, Bachillerato o Formación Profesional de Grado Medio,en adelante FPGM), pero a través de una encuesta trimestral que es comparable en toda la UE y que en España se conoce como Encuesta de Población Activa o EPA, realizada por el INE.
Aunque es conocida principalmente por ser la que ofrece los datos de paro más fiables, en realidad la EPA recoge bastante información de los encuestados sobre el nivel educativo alcanzado, lo que se está estudiando en ese momento, etc. Por ello, se diseñaron estos dos indicadores basados en esta encuesta: el "nivel educativo de los jóvenes" es el porcentaje de población entre 20 y 24 años que ha obtenido al menos el nivel de secundaria superior, mientras que el “abandono educativo temprano” es el porcentaje de jóvenes entre 18 y 24 años que no tiene un título de Secundaria superior y ya ha dejado de estudiar.
Ambos indicadores pretender medir el mismo fenómeno, pero mientras que el primero es más estable y suele coincidir con la tasa bruta de titulados en Secundaria superior, el abandono escolar temprano es muy sensible a cambios en la organización escolar y a medidas educativas tomadas poco tiempo antes. Por ejemplo, las medidas de la LOE que redujeron el fracaso escolar y permitieron por tanto a más alumnos continuar estudiando comenzaron a notarse dos años después en este indicador, aunque aún no conocíamos las tasas de graduación en Secundaria superior. También es sensible a nuestra elevadísima repetición, lo que impide que en este indicador España roce el 30% en vez del 40%.
Esta anotación trata sobre los datos del nivel educativo de los jóvenes en España. Durante bastantes años, cuando trabajaba en Magisterio, los publicaba en exclusiva año tras año, y desde que se acabó nadie ha publicado tal dato hasta que no lo ha facilitado el Ministerio y, nadie lo ha dado a conocer distribuido por comunidades autónomas. Es cuanto menos curioso que el indicador final (el correspondiente a 2010), el que ha sido el objetivo de la década, no haya sido presentado por regiones ni siquiera por el Ministerio. ¿Será porque, como veremos, ninguna comunidad española lo cumple, o porque sólo dos estuvieron a menos de 15 puntos de conseguirlo? No, será que yo soy un mal pensado, viviendo como vivo en un país donde la rendición de cuentas de los políticos es la norma y no la excepción.
Pero vamos con los datos. En la tabla siguiente se puede ver el nivel educativo de los jóvenes por comunidades entre 2000 y 2011. El indicador formaba parte de la estrategia de Lisboa hasta 2010, pero no es uno de los principales para 2020, y no sé si la UE lo seguirá publicando. Ya ni siquiera aparece en el Sistema estatal de indicadores de la educación que elabora el Instituto de Evaluación y, curiosamente, en los informes sobre los indicadores de la UE tampoco aparece el dato por comunidades (en este pdf -1,7 Mb-, es el único indicador que no aparece así, pág. 48). La tabla completa es la siguiente, con las CCAA ordenadas por el indicador en 2011:

Evolución del nivel educativo de los jóvenes (20-24 años), por CCAA
2000200120022003200420052006200720082009201020112000-092009-112000-11
Ceuta (1)51,456,153,753,650,647,639,437,543,254,338,345,02,9-9,2-6,4
Canarias55,854,559,359,158,457,454,452,155,557,156,153,81,3-3,3-2,0
Andalucía58,458,656,454,252,853,452,354,053,053,053,655,3-5,42,3-3,1
Baleares51,150,754,252,251,149,551,047,648,246,549,855,4-4,68,94,3
Castilla-La Mancha59,057,755,855,555,654,454,254,151,755,054,955,5-4,00,5-3,5
Extremadura51,855,557,355,751,952,354,655,453,652,956,757,21,14,25,4
Murcia57,258,456,052,951,754,251,951,851,054,156,257,6-3,13,50,4
C. Valenciana62,358,458,158,458,660,361,861,459,156,759,559,3-5,62,6-3,0
La Rioja70,771,969,763,259,863,064,862,159,361,463,459,8-9,3-1,5-10,9
Castilla y León70,369,770,067,670,264,867,167,467,166,066,260,7-4,3-5,3-9,6
Melilla54,9--------45,947,761,4-9,015,56,5
ESPAÑA66,065,063,762,261,261,361,661,160,060,061,261,7-6,11,8-4,3
Cataluña67,865,465,060,959,460,365,761,259,461,461,762,8-6,41,3-5,0
Aragón75,075,568,071,370,170,267,966,467,368,767,264,6-6,3-4,2-10,4
Galicia65,066,666,869,268,868,767,568,066,263,466,967,7-1,64,42,7
Cantabria70,969,867,165,367,070,769,667,570,465,363,469,0-5,63,7-1,9
Madrid77,975,772,072,268,667,766,467,265,466,168,970,2-11,84,1-7,7
Asturias71,673,872,464,666,973,367,070,272,870,868,670,2-0,8-0,6-1,4
País Vasco81,581,480,978,381,580,481,280,880,176,980,178,5-4,61,6-3,0
Navarra82,379,875,675,073,777,382,978,377,374,476,680,2-7,95,8-2,1
Fuente: Para los datos entre 2000 y 2009 se han utilizado los publicados por el Ministerio de Educación (Las cifras de la educación en España, varios años). Para los dos últimos años, elaboración propia sobre los microdatos de la EPA.
Notas: (1) Entre 2001 y 2008 los datos de Ceuta incluyen también los de Melilla.

Como los datos pertenecen a una encuesta, es importante hacer constar los errores asociados a los porcentajes, algo especialmente importante con las comunidades pequeñas (para que una diferencia sea significativa debe ser mayor que la suma de los errores de los datos para los que se calcula esa diferencia):

Muestras y errores para el cálculo del NEJ
MuestraE.T. (95%)
ESPAÑA14.1690,8
Andalucía2.7701,9
Aragón5074,4
Asturias3405,3
Baleares3145,5
Canarias7953,5
Cantabria2895,8
Castilla y León1.2252,8
Castilla-La Mancha1.0633,0
Cataluña1.3052,7
C. Valenciana1.0953,0
Extremadura5124,3
Galicia1.5462,5
Madrid7223,6
Murcia5044,4
Navarra3085,6
País Vasco5244,3
La Rioja2196,6
Ceuta7611,2
Melilla5713,0
Fuente: Para el cálculo de la muestra y los errores típicos basados en ella se ha utilizado la EPA 2010.
Notas: Tanto el tamaño de la muestra como el error son aproximados, puesto que no se ha utilizado para su cálculo el procedimiento adecuado. En lugar de ello, y dado que se actualiza un sexto de la muestra cada trimestre, se ha considerado que el tamaño muestral es 1,5 veces el tamaño de la muestra de un trimestre.

Como se puede comprobar, sólo País Vasco y Navarra estaban en 2010 a menos de 15 puntos de alcanzar el objetivo marcado (el 85%), mientras que la media española quedó nada menos que a 24 puntos del objetivo final. En 2011 seguimos prácticamente en las mismas, aunque es de suponer que a partir de 2012, y durante cinco o seis años, el indicador mejore, pues es entonces cuando se podrá notar el descenso del fracaso escolar (y el aumento de la graduación en Secundaria superior subsiguiente) que se produce a partir de 2008.
El análisis de los datos es más o menos el de siempre: un claro norte-sur, donde el norte tiene datos bastante malos y el sur sencillamente horribles; un claro descenso del indicador tras la aplicación de la Logse (seis puntos en ocho años) compartido por la mayor parte de las CCAA, etc. Puede ver una evolución del indicador antes de 2000 aquí, por si piensa que tal descenso es normal.
Hay algún dato que sorprende, sobre todo el de Castilla y León, incluso considerando los errores de muestreo. Parece un error de la encuesta, ya que no coincide con los datos más fiables que tenemos, los de graduación en Secundaria superior ofrecidos por el Ministerio (que no son muestrales y, por tanto, no tienen margen de error. Estos datos son los que de forma indirecta pretende medir este indicador, y por tanto son preferibles al cálculo de la EPA. Son los siguientes (se han promediado los cinco años que corresponden al indicador de la EPA en 2011):

Tasas brutas medias de titulación en Secundaria superior y de fracaso
Bach FPGM Bach+FPGM Fracaso Escolar Bach+FPGM +Fracaso
Ceuta30,28,838,949,388,2
Baleares31,312,643,938,182,0
Canarias38,314,652,834,687,5
Melilla40,112,852,942,695,5
Murcia40,912,853,733,687,3
Castilla-La Mancha42,513,556,032,688,6
Extremadura41,814,356,132,788,7
C. Valenciana39,917,557,435,693,0
Andalucía39,818,858,734,092,7
ESPAÑA44,916,861,729,791,4
Cataluña43,818,462,226,888,9
Madrid51,211,362,427,489,8
Aragón46,919,666,526,693,1
La Rioja47,120,167,229,396,5
Cantabria47,420,067,321,789,0
Navarra50,419,770,119,789,8
Castilla y León53,218,071,222,393,5
Galicia52,819,572,324,596,8
Asturias57,319,676,916,393,2
País Vasco65,120,785,816,4102,2
Fuente: Ministerio de Educación.
Notas: Para Bachillerato y FP se han utilizado las tasas brutas de los cursos 2005 a 2009, mientras que para el fracaso escolar se han calculado a partir de las de los años 2003 a 2007.

Como ven, la tabla es muy similar a la primera, pero esta vez sin errores muestrales. Y pone a Castilla y León en su sitio (salvo que haya habido una emigración brutal de jóvenes entre 20 y 24 años en esa región, el dato no tiene sentido).
Además, he añadido dos columnas más a la tabla, para salir al paso de alguna tontería que ya se está oyendo. La primera (la quinta de la tabla) es el fracaso escolar de esas cinco cohortes, mientras que la siguiente es la suma de la tasa bruta de graduados más el fracaso escolar. Lo que falta para el 100 de la última columna es el porcentaje de población que, obteniendo el título de ESO, no obtiene el título de Secundaria superior. Ya sé que no es una medida exacta, pero nos puede valer como aproximación. Por ejemplo, en España el fracaso rondaba el 30%, mientras que los que los que fracasan en el Bachillerato o la FPGM son el 9%. Visto así, ¿dónde diría usted que está el problema principal, en los que no llegan a cursar la Secundaria superior, o en los que llegando no la acaban? Pues en España llevamos más esfuerzos (y algunos pretenden seguir por tal línea) para reducir el segundo número que para abordar el primero.
El principal problema de la FP Media no es la falta de prestigio, contenidos insuficientes u otras zarandajas, es que los alumnos que en cualquier país la estudian en España los hacemos fracasar antes, y no les dejamos estudiarla.

ACTUALIZACIÓN:
Me pregunta Karkos, con buen criterio (gracias), la razón de la leve mejoría de los últimos años. Se debe, como se puede ver en la siguiente tabla, a la mejora de la tasa de graduación de la FPGM. Y esa mejora es el último coletazo del retraso en dos años del inicio de la FP Media (de FP I a FPGM) que se produjo con la implantación de la Logse.

Variación de la media quinquenal de la tasa bruta de graduados en Secundaria superior
Bach+FPGM Bach. FPGM
1999-200358,445,812,6
2000-200458,645,613,0
2001-200559,945,414,5
2002-200660,845,115,6
2003-200761,345,116,3
2004-200861,344,816,6
2005-200961,744,916,8
Fuente: Ministerio de Educación

Las series anuales (y otras muchas) desde 1991 se pueden encontrar aquí.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Huele a… victoria

Muchos recordaréis a Robert Duvall en Apocalypse Now diciendo aquello de "Adoro el olor a napalm por la mañana". Tras arrasar un poblado enemigo con la tristemente famosa sustancia recuerda otra masacre similar rematando la frase con un "Olía a… victoria". Era una de las formas de ver el horror de la guerra, ese horror que es el tema central de la película de Coppola (papá Francis, no la niña).
Leyendo hoy la nota del Ministerio y las declaraciones de Eva Almunia –la número dos de Educación– sobre la publicación del Education at a Glance 2010, no sé por qué, me han recordado esa frase. El EAG 2010, o Panorama de la Educación 2010 en versión hispana, es una publicación anual de la OCDE en la que se pasa revista, a través de una serie de indicadores más o menos constantes, a los resultados de la educación y de la formación en los países pertenecientes a esta organización (que incluye, entre otros, a todos los países de mundo desarrollado). Hay que estar atento, porque no es una publicación sobre educación, sino más bien sobre cómo participa la educación en la economía. Es un sesgo interesante y nada despreciable, por supuesto, pero lo tiene, entre otras cosas porque la OCDE es una organización principalmente económica.
Bueno, pues el Ministerio, desde hace unos cuantos años, saca un documento resumen con los, se supone, principales datos referidos a España. En teoría para facilitar el trabajo a la prensa y al público interesado (quién tiene tiempo de mirarse un documento de más de 400 páginas, lleno de tablas y, encima, en inglés), en realidad un campo minado de datos retorcidos e interpretaciones sesgadas, un manual de cómo seleccionar unos pocos datos para dar la impresión de que nuestro sistema educativo goza de una salud envidiable.
Hay, pues, tres documentos: la nota de prensa, el "resumen español" del Ministerio y la publicación original en inglés, en adelante EAG 2010. Pero vayamos con la nota de prensa. El titular dice: "Más del 80% de los alumnos de entre 15 y 19 años siguen estudios postobligatorios". Qué gilipollez, me digo, si el 30% no obtiene el título de la ESO y la Logse puso trabas para continuar estudiando sin él, ¿cómo va a seguir más del 80%? Pero la nota de prensa abunda:
"La secretaria de Estado de Educación y Formación Profesional, Eva Almunia, ha destacado que 'los datos de escolarización y de titulación en etapas post oblig(a)torias nos permiten ser optimistas ante la evolución del abandono temprano, el principal reto del sistema educativo español' […]. En este sentido, el informe pone de manifiesto que en el curso 2007/08 el 81% de los alumnos de entre 15 y 19 años siguen estudiando después de la Secundaria, ocho puntos más que en 2001."
Me voy al resumen español, donde dicen (pág. 12):
"Las tasas de matrícula de los alumnos de 15 a 19 años ofrecen una visión de la permanencia de los jóvenes en el sistema educativo después de la educación obligatoria. Son, por tanto, un complemento que enriquece al indicador de Abandono temprano de la educación y la formación que elabora la Unión Europea. Entre los años 1995 y 2008, estas tasas han aumentado en España en ocho puntos, del 73% al 81%."
Pero en el gráfico al que hacen referencia ya sólo ponen “Tasas de matriculación de alumnos entre los 15 y los 19 años (1995, 2000 y 2008)” (pág. 13). Vaya, pues resulta que es una tasa de escolarización genérica, no de una etapa en concreto (ya me parecía). Vamos a la fuente original: la tabla C.1 (pág. 303) se titula “Trends in enrolment rates (1995-2008)” (Tendencias en las tasas de matriculación) y consta de dos subtablas, una para los 15-19 años y otra para los 20-29 años. La primera aparece en el informe del Ministerio, la segunda no (debe ser porque en 1995 teníamos un 21% de tasa de matriculación a los 20-29 años, en 2000 un 24% y en 2008 volvemos a estar en un 21%: el “efecto Logse”, que no perdona).
Pero, ¿qué importancia tiene que sea una tasa de escolarización genérica o una tasa de escolarización posobligatoria? Pues en la mayor parte de los países ninguna, pero en un país donde tenemos una tasa de repetición absolutamente desmesurada, mucha. Primero, porque a los 15 años ya ha repetido un 42% de los alumnos. Segundo, porque a los 16 años sigue habiendo un 35% de alumnos en la ESO, y aún un 12% a los 17 (los datos son de la estadística del Ministerio para el curso 2007-08, en concreto de aquí). Una repetición que aún no se había disparado en 2000 y que no existía en 1995 (entonces los alumnos hacían BUP o FP I/II).
¿Cuál es el dato que indica cómo ha evolucionado la situación de la escolarización posobligatoria en España? En mi opinión, el único comparable con 1995 y 2000 es la tasa de escolarización a los 17 años, ya que es el único año en que es edad posobligatoria tanto para la Logse como para la LGE y aún no hay alumnos en la universidad. La evolución de ese indicador es la siguiente (tabla 8): 73,3% en 1995, 76,1% en 1998, a partir de entonces pequeñas variaciones alrededor del 75% hasta 2008. Vamos, de evolución positiva nada, estancamiento puro y duro durante una década. Si sólo contamos la posobligatoria (tabla 9), entonces tenemos el 62,6% en 2000, 63,6% en 2001, 65% en 2002 y desde ese año una suave pendiente hasta el 63,2% de 2008, último "año Logse".En 2009, con la mejora del fracaso, volvemos a subir hasta un 65,5% (lo siento, no tengo tiempo para un gráfico).
Ya hemos visto que el título de la nota es puro humo, y que el informe está bastante amañado en este caso. Pero no es el único ejemplo. Como sigue la nota de prensa:
"Asimismo, Panorama de la Educación 2010 señala el incremento en el número de alumnos que logran el título de Bachillerato o Formación Profesional de Grado Medio en el año que les corresponde y que se sitúa en un 73%, frente al 66% que lo lograba en 2001."
Pues tampoco me cuadra. Sobre todo, porque en España en 2008 se graduaron (tasa bruta) en Bachillerato un 44,7% de la población, y en FP de Grado Medio un 16,8%, lo que nos da un total de 61,5% en graduados en Secundaria superior. Tampoco me cuadra el dato de 2001, 57,7% según el Ministerio. Ni el de 1995 (que aparece en el "informe español"), un 62% según la OCDE y 56,3% en las estadísticas oficiales. Me voy a la tabla original (A2.2) en la página 55 del EAG 2010, que no explica demasiado, y a la anterior (pág. 54), donde muestran algo más del método de cálculo (aunque no lo aclaran todo). Lo que parece que hace la OCDE es coger tanto a los titulados en FPGM –en Bachillerato los datos coinciden– como a los que obtienen un certificado profesional de nivel 2, que no son otorgados por Educación sino por Trabajo.
Es un método de cálculo válido para la OCDE, pero no para conocer los resultados de un sistema educativo. Para empezar, muchos de los que lo obtienen, lo hacen por encima de los 25 años (en España no sabemos cuántos: es un problema grave de nuestras estadísticas el que no sepamos nunca a que edad se obtienen los títulos). Segundo, en todo caso el éxito corresponde al sistema de Formación Ocupacional, dependiente de los Servicios de Empleo, porque los datos de Educación son bastante planos y no hay una mejora clara (cinco puntos en 15 años, y con bastantes variaciones.
Podría seguir con más aspectos de la nota y el informe, pero esto se ha hecho demasiado largo. Para otro día dejo la revisión del texto original.
Se supone que el “informe español”, elaborado por el Instituto de Evaluación, iba a poner "el acento en aquellos datos comparativos que permiten conocer mejor el sistema educativo español en relación con nuestro entorno" (pág. 7). Más bien selecciona datos positivos sin ponerlos en el contexto español. Y eso que se supone que dicho Instituto es el que mejor conoce nuestro sistema educativo (tiene los datos de todas las evaluaciones nacionales, que no comparte con nadie). Una vez me dijeron de su director que era especialista en ver “el lado amable del cieno”. Por lo que veo, el Instituto de Evaluación es capaz de encontrar, entre el horror de nuestros datos educativos, el olor a victoria.

domingo, 23 de mayo de 2010

Cambio de sistema, cambio de fracaso

Durante bastantes años, mientras estuve en Magisterio, mantuve la tesis de que el fracaso escolar español era sobre todo un fracaso del sistema educativo. Es decir, que su causa principal era el diseño de la Logse. Ni se imaginan todo lo que me dijeron por sostener tal herejía. Entonces la moda era que la culpa la tenía el dinero, los inmigrantes (incluso cuando no los había), los padres de ahora u otras causas externas al sistema. Otras más peregrinas eran la miopía, las drogas, los videojuegos… En fin, fue en El efecto Logse (2006) donde resumía los argumentos a favor de la tesis del sistema como principal culpable y ponía en duda muchos de los que se apuntaban como alternativos.
Ese artículo, que en su tiempo pasó desapercibido para la prensa generalista, apuntaba muchas cosas que unos años después ya dudan muy pocos, aunque en otros aspectos era manifiestamente mejorable. Después he seguido con el tema, y aunque sigo sosteniendo que el sistema es el primer causante del fracaso, también digo que también depende de cómo se gestione ese fracaso: las comunidades que lo hacen bien tienen un fracaso alto, las que lo hacen regular un fracaso muy alto, y las que lo hacen mal un fracaso de juzgado de guardia. Con la Logse, ninguna Comunidad Autónoma tuvo un fracaso por debajo del 10%.
Recuerdo que una vez envié una nota de prensa sobre el fracaso escolar por comunidades, y una compañera de una comunidad con un fracaso por encima del 40% me preguntó:
—¿Pero el 40 por ciento de qué? ¿qué es el 100?
—Pues todos los alumnos que pueden sacar el título ese año (1).
—No puede ser, eso es muchísimo. Sería un desastre.
—Sí, por eso es noticia.
Durante los años en que pasamos del famoso 25% de fracaso que escandalizó en su tiempo a casi el 31% de los últimos años, la sociedad no se tomó en serio esta cifra, y por ello muy pocos políticos lo hicieron. Tampoco se tomó en serio la distancia creciente entre las comunidades con más y menos fracaso. Ni la distancia entre sexos (si las chicas hubieran sido las perjudicadas, otro gallo cantaría). Para qué, si estábamos en el país de la equidad.
Centrándome en la anotación, que va sobre cómo un cambio mínimo de sistema ha bajado el fracaso escolar, aunque no lo parezca. Bien, desde hace algo más de un año ya se intuía que el fracaso escolar de la LOE iba a ser algo más bajo que el de la Logse. La LOE no eliminaba los problemas de la Logse, pero hacía una cosa “prohibida” por la Logse: reforzar a los alumnos que iban peor. La medida más importante que entró en vigor el curso 2007-08 era el Plan PROA en su versión autonómica (mientras dependió del ministerio apenas tuvo resultados), en el que cada Comunidad establecía un plan de refuerzo de los alumnos que tenían dificultades al final de la ESO. El Ministerio se encargaba de las líneas generales y de poner parte del dinero, y las comunidades se organizaban con planes adaptados a sus necesidades.
El plan llegaba tarde, en mi opinión cinco o seis años, pero algo conseguía. Y lo que parecía es que el fracaso iba a bajar tres o cuatro puntos en el curso 2007-08. Datos puntuales de algunas comunidades así lo confirmaban. Entonces predije que conoceríamos el fracaso antes de que el Ministerio publicara la cifra oficial (a finales de julio de 2010 será cuando lo haga). ¿Por qué? Porque el fracaso ha estado guardado bajo llave años porque siempre empeoraba. Se sacaba en julio con dos años de retraso, cuando la cifra provisional se puede conocer en sólo tres meses (vamos, antes de que acabe el año donde se produce el dato). Como era una cifra “poco importante”, podemos esperar dos años a conocerla. En fin, país. Pero el año que por fin baja, hombre, ya no hay razón para mantener el secreto.
Varios responsables autonómicos ya llevan anunciando la caída “histórica” del fracaso en sus regiones bastante tiempo. Poco a poco comenzamos a conocer datos: Cataluña baja tres puntos y medio, Castilla y León también anda por ahí, Madrid baja 4,4 puntos, el País Vasco 3,2, Extremadura más de cinco… Todo hace presagiar una caída de esa magnitud (al fin y al cabo, con las comunidades citadas ya cubrimos un buen porcentaje de población, y de las grandes sólo queda por conocer Andalucía). Sin embargo, el fracaso español sólo baja 2,2 puntos, y se queda en un 28,5% en el curso 2007-08, cuando los cursos anteriores se encontraba a unas décimas por debajo del 31%.
Si algunas regiones bajan el fracaso, pero la media no baja tanto, eso es que algunas regiones no han aprovechado la oportunidad y no lo han reducido, mientras que otras sí. Supongo que del fracaso de las que no lo han mejorado nos enteraremos como siempre, cuando lo publique el Ministerio en julio.
Todo esto me lleva a confirmar que un cambio en el sistema, si bien leve, lleva a bajar el fracaso escolar. Y que además se necesita una gestión decente del sistema para aprovechar las oportunidades de bajarlo, mientras que una mala gestión la desaprovecha y genera más desigualdad entre comunidades. Aunque hay que ver qué es buena gestión: en al menos tres comunidades –Cataluña, Andalucía y Extremadura– se han establecido planes donde los profesores tienen oportunidad de ganar más dinero si aprueban a más gente, sin evaluación externa que valga.
Ya veremos a ver con qué triunfalismo se vende esta noticia cuando se publique. Algún osado (con la osadía que da la ignorancia) político hablará de cambio de tendencia. No pocos se pondrán medallas basadas en poca cosa. El problema es si no es un cambio de tendencia, sino un escalón: ahora que se han aplicado algunas medidas y que el fracaso parece ser preocupación política de nuevo, se produce una bajada repentina del fracaso, que puede durar un par de años. Pero sin un cambio de sistema, nos podemos quedar de nuevo estancados alrededor de un 25% y, por tanto, avanzar muy poca cosa. Demasiadas veces, el triunfalismo va unido a la falta de ambición, al conformismo.
De momento, podemos alegrarnos de esta mejora en la tasa de fracaso en la ESO en el curso 2007-08. Desgraciadamente, no podemos decir lo mismo del Bachillerato: en ese mismo curso cae tres décimas más y se queda en el 44,5%, un nivel similar al alcanzado diez años antes. Esperemos que el repunte de la tasa de graduación ayude a subir de nuevo las tasas de graduados en Bachillerato y FP en breve.

(1) No es exactamente así, es una forma coloquial de explicar algo que había explicado ya varias veces. El fracaso escolar se obtiene de restar a 100 la tasa bruta de graduados en ESO en un año dado. Y la tasa bruta es el porcentaje de alumnos que se han sacado el título sobre el número de habitantes con la edad teórica de sacarse el título, en este caso 16 años.