martes, 28 de junio de 2011

Exhibir la propia ignorancia

Hace tiempo que tengo algunos libros para recomendar en el blog, pero como el mío no me deja tiempo, pues lo voy dejando. Dos de ellos, además, tuve el privilegio de poderlos leer antes de que fueran a imprenta. El de José Penalva, Corrupción en la Universidad, ya sabía que iba a traer cola, pero nunca me hubiera imaginado que el de Víctor Pérez Díaz y Juan Carlos Rodríguez, Diagnóstico y reforma de la educación general en España, hubiera levantado la menor polémica.
Lo más probable que le pase a un libro sobre educación en España, sobre todo si no comulga con los cánones imperantes, es que no se le haga el menor caso. Para cualquiera que no conozca este país de mis entretelas, les resultaría incomprensible que un libro como Corrupción en la universidad fuera olímpicamente ignorado por medios nacionales y especializados mientras el THE se hace eco, y que ningún responsable educativo haya levantado una ceja para saber si lo que cuenta el libro ocurre (como si no lo supieran y alentaran). La obra de Penalva no es un sesudo estudio sobre las prácticas más o menos corruptas de acceso a las plazas del profesorado universitario, sino una descripción pormenorizada de un caso –solo algo más sangrante que otros que conozco–, perfectamente documentado (hasta con grabaciones) de corrupción y acoso laboral a un profesor que obtuvo una plaza que no le estaba destinada. De lo particular a lo general. Algún día comentaré algo in extenso, pero de momento pueden saber de qué va el libro en este artículo y sus enlaces. Escribirlo parece que le ha costado, de momento, su suspensión.
El otro libro, Diagnóstico y reforma de la educación general en España, es un espléndido análisis sobre la enseñanza de nuestro país, enormemente sugerente, basado en datos, y con una cuidadosa justificación de los argumentos empleados. El libro que le recomendaría a los nuevos consejeros de Educación para que sepan cómo está el patio y a qué problemas se tienen que enfrentar. El libro en cuestión, por cierto, es el 80% del segundo volumen de la obra Reformas necesarias para potenciar el crecimiento de la economía española, editado por la CEOE, y que incomprensiblemente no tiene aún edición electrónica.
Es un libro mucho mejor que la inmensa mayoría de los que me he leído en el último lustro sobre el tema –y me he leído un buen número de ellos–, un libro que un Ministerio decente agradecería públicamente, porque es una aportación realmente importante para entender el principal problema de España (que no es el paro, ni la crisis, ni la deuda, sino la educación). No exagero si digo que una sola página de este libro es más interesante que cualquiera de los estudios producidos o patrocinados por el Ministerio de Educación en la última década.
Un libro, en fin, que hubiera pasado desapercibido como cualquiera que trate la educación desde un punto de vista algo distinto del monodiscurso habitual, si no llega a ser por un esperpéntico artículo aparecido en El País, cuidadosamente corregido y aumentado por el corifeo de payasos habituales que, sin leer más que el triste artículo, se permiten opinar sobre un libro y un trabajo e, incluso, permitirse críticar lo que el libro no dice, sin saber si en sus más de 200 páginas dice o no. El colmo de la estupidez lo ha bordado, cómo no, nuestro cada vez más estulto ministro de Educación, quien en una entrevista (min. 22) se permite criticar lo que uno que tampoco ha leído le dice que un libro dice.
El artículo lo que hace es lo siguiente: parto de la base de que tengo que atacar este informe, y como no encuentro demasiado, me invento lo que no dice y saco de quicio y de contexto lo que sí, y me monto un mitin ideológico contra los malvados empresarios y no menos malvados neoliberales. Además, de paso, muestro que no tengo ni puñetera idea de lo que escribo, y además para defender mi discurso recurro al argumento de autoridad de mi propio periódico.
El artículo se titula "La CEOE ve en los genes la clave del éxito escolar", pero –obviando que no es la CEOE, sino los autores del informe– los autores dedican un párrafo (pág. 61) al tema, y simplemente se hacen eco de algunas investigaciones (de 2010) y concluyen, con muchas precauciones, que "quizás estaríamos sobreestimando notablemente la influencia del nivel social familiar en el rendimiento escolar". Un titular acertado, sí. No forma parte del argumento del libro, ni siquiera secundario, ni apoya ninguna de sus conclusiones, sólo se hacen eco de investigaciones recientes (cualquiera diría que es su obligación).
No contenta con la hazaña, la ideóloga con rol de periodista, se permite decir que "el origen socioeconómico, sin embargo, es el factor más determinante en el rendimiento escolar, según la opinión unánime de los expertos responsables del infome PISA de la OCDE." No sé a cuántos responsables del informe PISA conoce, pero quien esto escribe conoce a tres, y ninguno opina como ella dice que opinan. A lo mejor ha leído en algún sitio que la influencia más clara que el informe PISA encuentra en el rendimiento es la sociocultural (que es capaz de explicar el 12% en España: aún queda un 88% por explicar, que ya es), pero si hubiera preguntado a alguien le hubieran dicho que es el factor más influyente de los que PISA mide, no el más influyente de los que pueden existir (y que no conocemos). Para afirmar esto hace referencia a un articulo de El País, bastante más documentado (aunque incompleto), en el que no habla ni un solo responsable de PISA.
Por cierto que lo de la influencia de la genética –a través de la inteligencia, que tiene una base hereditaria– no es nuevo. El propio Julio Carabaña, catedrático emérito de Sociología de la Educación, habitual de El País, y neoliberal donde los haya (je), dice en esta entrevista:
¿Cuál es el factor que más influye en el éxito escolar?
El factor más importante, a nivel individual y colectivo, es la motivación y la inteligencia.
Comparado con ese factor, luego el más importante es el nivel socioeconómico y cultural de la familia.
Pero la periodista sigue:
"La herencia genética pesa más en el rendimiento escolar de un alumno que su entorno socioeconómico. Y el gasto en educación no es lo más importante en la obtención de resultados. Son dos de las hipótesis en las que descansa la reforma educativa que presentó ayer CEOE."
Lo que es rigurosamente falso: lo que dice el informe es que algunos estudios recientes apuntan a que a lo mejor estamos sobrevalorando la influencia del entorno, y con respecto a lo de la influencia del gasto, lo dice hasta PISA y los expertos de "opinión unánime" que ni conoce. Y, por supuesto, ninguno de estos argumentos es el hilo conductor de las propuestas.
También dice (el artículo, no el libro) que "la patronal cuestiona la presencia femenina en la docencia", cuando de lo que habla el informe es de algunas consecuencias no deseadas de esa feminización.
En fin, un panfleto disfrazado de artículo, que ha creado una polémica artificial y que puede evitar que un trabajo serio tenga una influencia real y unas medidas necesarias lleguen a buen término. Despreciable.

martes, 14 de junio de 2011

Cascada de datos

Sigo liado y sin tiempo de nada, pero están saliendo bastantes datos, pues quería que se enteraran, ya que son importantes. En estos meses han aparecido en la prensa dos datos sobre nuestro sistema educativo bastante buenos (por supuesto, enormemente malos comparados con el resto de los países de Europa, pero espléndidos para cómo los dejó la Logse). Ambos datos provienen de la misma fuente: una declaración de un político, una filtración de un político.
Es decir, se ha reducido el fracaso escolar al 26% (cinco puntos en dos años), y se ha reducido el abandono educativo temprano al 28,4% (casi tres puntos en un año). Hay, además, dos cuestiones paralelas que a mí me interesan bastante: por un lado, que, al menos en Educación, la fuente de la prensa sean los políticos, y no los datos (la única periodista que ha publicado los datos, porque se molesta en consultarlos, ha sido Susana Machargo, de La Voz de Asturias); y por otro, que los datos los adelante un político cuando son buenos, y niegue que sean ciertos -sabiendo que lo son- cuando no son buenos (y no pase nada: la penúltima que lo hizo era candidata a la presidencia de Aragón).
Y una cuestión más: la crisis ni mejora el fracaso escolar ni mejora el abandono educativo, por más que se empeñen. La razón por la que baja el fracaso es porque se han tomado una serie de medidas en el propio sistema educativo que le han permitido mejorar algo. Son medidas de muy corto alcance, de carácter extraordinario, que venían anejas a la LOE, y que han funcionado allí donde las han aplicado mejor (o donde han tomado medidas de carácter administrativo para bajarlo por las bravas) y no han funcionado donde no han hecho nada, o lo han hecho mal. Pero, de la manera que fuere, el resultado es que cae el fracaso, lo que quiere decir que se permite a más alumnos continuar los estudios posobligatorios, y por ello aumenta el número de alumnos que se matriculan en la posobligatoria. Y aumenta los que titulan en posobligatoria. Y por ello, dos años después, cae el abandono educativo temprano. La responsabilidad de la crisis en la caída del fracaso es bastante menor. Algún año de estos lo mismo me hago con las EPAs anonimizadas año a año y se lo demuestro (he ofrecido a algunas instituciones informes sobre el tema, pero a ninguna parece interesarle, y uno no vive del aire).
En fin, vamos con los datos. Primero, el fracaso escolar por CCAA, publicado por el Ministerio:

Fracaso escolar 2008-09, por CCAA y sexo
CCAA Todos Hombres Mujeres
Asturias10,613,18,1
País Vasco12,215,38,9
Cantabria13,518,28,3
Navarra17,920,814,8
Castilla y León19,625,912,9
Galicia21,829,413,7
Cataluña22,827,917,4
Extremadura23,733,113,8
Madrid23,827,919,6
Aragón25,731,919,1
ESPAÑA25,931,819,6
Canarias26,332,719,5
Andalucía27,333,920,3
La Rioja28,233,323,0
Murcia30,036,423,2
Castilla-La Mancha31,239,522,3
Melilla36,638,434,6
C. Valenciana36,943,629,8
Ceuta38,244,431,6
Baleares39,046,631,1
Fuente: Ministerio de Educación.

Este año, su publicación se adelanta casi dos meses, y además viene acompañado de una extensa nota que contextualiza algo los datos, se da un rato de pisto, y que para mí es muy divertida de leer porque en los años en que el fracaso subía los mismos que la escriben negaban que lo que ahora proclaman fuera cierto (porque la nota, pese al aspecto técnico, es política, como su autor).
Los datos, a pesar de la mejora, siguen siendo escalofriantes: en el país de la supuesta equidad, los chicos siguen fracasando un 50% más que las chicas, y en Baleares se fracasa casi cuatro veces más que en Asturias. Una cuarta parte de la población sigue sin la titulación mínima, y se le impide seguir estudiando. Sólo una comunidad, Asturias, se acerca al 10% de fracaso, la cifra que debería tener la peor, y no la mejor CCAA de España.
La mejora global en los dos últimos años es de 4,8 puntos, pero no es igual en todas las CCAA (datos de años anteriores, aquí): mientras que Canarias, Extremadura o Ceuta mejoran entre 9 y 10 puntos, Melilla no se mueve, Aragón y la Comunidad Valenciana no mejoran siquiera un punto, mientras que Baleares mejora punto y medio. En once comunidades siguen fracasando más del 30% de los chicos, pero sólo en dos fracasa el 30% de las chicas. Además, en tres las chicas tienen un fracaso inferior al 10%.
En resumen, situación horrible, pero por lo menos ahora comenzamos a mejorar. El problema es que la mejora tiene probablemente un recorrido corto (queda por ver el efecto de los PCPI), y para seguir mejorando siguen haciendo falta reformas estructurales mucho más profundas y, sobre todo, dar una vuelta completa a la Primaria.
La página del Ministerio antes enlazada tiene más datos, pero para verlos en perspectiva lo mejor es consultarlos en esta hoja de cálculo (mejor la evolución de las tasas brutas de cada titulación: en Bachillerato aún tenemos el nivel de hace once años). Desde luego, con esto tienen para entretenerse un rato.
La siguiente tanda de indicadores son los que permiten compararnos con el resto de Europa. En un principio se establecieron una serie de indicadores-objetivo enmarcados dentro de la estrategia de Lisboa y con fecha tope para 2010. Había muchos, pero estos son los principales (el menú de la derecha lleva a los demás).
Relacionados directamente con el ámbito educativo había tres: abandono educativo temprano (luego hablaremos de él), nivel de logro educativo de los jóvenes (es el porcentaje de población entre 20 y 24 años que obtiene título de Secundaria superior: Bachillerato o FP de Grado Medio) y el de graduados en Ciencia y Tecnología, que era el único en el que nos manteníamos en niveles razonables.
El segundo indicador, el porcentaje de graduados en Secundaria superior, parece haber mejorado algo más de un punto en 2010 (al ser un dato muestral, la diferencia no llega a ser significativa), pero aún nos mantenemos en los niveles alcanzados en 1996. De todas formas, como ha mejorado el fracaso, en un par de años evolucionará a mejor de manera clara. Ahora, llegar al 85% que tenemos como objetivo necesita una reducción del fracaso a niveles por debajo del 10% o volver al sistema en el que se permitía acceder a la FP sin título de obligatoria (que básicamente ya está montado, de manera algo farragosa, a través de los PCPI).
Como los objetivos de Lisboa no se cumplieron de manera general (aunque con diversos grados), nuestros políticos europeos establecieron unos nuevos y se olvidaron de dar cuenta de los anteriores. Entonces, crearon los indicadores europeos 2020, y patada a seguir. Son bastantes indicadores menos, y relacionados directamente con la educación quedan dos: de nuevo el abandono educativo temprano y, como novedad, el porcentaje de titulados superiores (FP de Grado Superior y universidad) entre los 30 y los 34 años.
El primero es un viejo conocido, y mide el porcentaje de población entre 18 y 24 años que ha dejado los estudios y no ha obtenido al menos el título de Secundaria superior. En España, a pesar de ser muy alto, debido a nuestras enormes tasas de repetición, es menor de lo que debería ser. Es un indicador que puede haber caído algo con la crisis (o por los cursos del INEM), pero que está bajando y seguirá haciéndolo por la caída del fracaso escolar. En un par de años ha pasado del 31,9 al 28,4%, y es de esperar que siga cayendo durante unos años. Sin embargo, no bajaremos del 20% (el objetivo europeo es el 10%) sin reformas profundas.
El segundo indicador me parece algo estúpido, no como indicador, sino como objetivo a corto plazo. Medir la tasa de titulados superiores a los 30-34 años me parece muy bien, pero si queríamos mejorarla para 2020 deberíamos haber empezado hace diez años. Sabiendo un poco cómo va el percal, se puede saber que si en 2010 está cumplido (40,6%, cuando el objetivo es del 40% y la media de la UE es del 33%) es gracias a la Ley General de Educación de 1970. La primera cohorte Logse es la de 1982, por lo que empezará a notarse en el indicador hacia 2013. A partir de ese momento, el indicador se estancará en un 44-45%, que es donde está estancada la tasa de Bachilleres desde 2001. Nos ha pasado en todas las tasas durante la última década, no es nada nuevo. Aunque en el Ministerio siguen sin enterarse de nada:

"España ya está próxima a alcanzar el objetivo europeo del 40%. Por ese motivo, el objetivo nacional va más allá, hasta situarse en una tasa de jóvenes con educación terciaria del 44% en 2020. Objetivo intermedio para 2015: Alcanzar una tasa del 41%." (Programa Nacional de Reformas 2011, pág. 36).

Ya les digo que superaremos el 41% en 2011, que rondemos el 46% en 2015 y que en 2020 tengamos el objetivo cumplido, pero hayamos empeorado algo. ¿Qué puede hacer la Administración educativa para mejorar el indicador para 2020? Nada, ya se encontraron el trabajo hecho. Como mucho, serán Trabajo y sus cursos los que pueden hacer algo, ahora que no les faltan clientes (en 2010 también había objetivos relacionados con el empleo, como este, o este (escalofriante, se ha multiplicado por cuatro), pero de ellos ya no habla nadie. Eso de tener varios indicadores debe ser muy entretenido, coges las cerezas que te interesan, y te olvidas del resto: en 2007 las páginas de los Ministerios estaban llenas de logros laborales, pero tenías que bucear mucho para encontrar uno de los indicadores educativos, y ahora pasa lo contrario.
En fin, por fin datos educativos que permiten albergar cierta esperanza de mejora. Hace diez años, los que mirábamos datos ya decíamos que nuestro fracaso no era real, sino causado por el sistema educativo, y que había que cambiar el sistema. Han tardado diez años en rendir la ideología a la realidad (y sólo de aquella manera, no crean), pero hacen falta más cambios para alcanzar niveles razonables. Seguiremos luchando contra la ideología y la incompetencia, a ver si los que nacen ahora encuentran un sistema educativo decente. Para demasiados ya es tarde.

viernes, 29 de abril de 2011

Vomitando parados

Hace más o menos dos años publiqué este artículo sobre cómo los errores educativos estaban agravando la crisis laboral, lo que contribuía a que nuestro paro fuera muy superior a los demás países europeos. Creo que fue el primer trabajo que estableció una relación de la que ya nadie duda, y hasta la UE la ha recalcado recientemente (aunque todavía hay quien la ignora).
No estoy nada de acuerdo con la tesis de que los problemas de nuestra Educación se debieran al ladrillo, y poco de acuerdo con que haya más gente estudiando debido a la crisis. Más bien creo que el fracaso escolar se ha reducido debido a medidas puramente educativas (unas medidas escasas, de carácter extraordinario, que van encaminadas a paliar los problemas en vez de a resolverlos, pero algo es algo), y debido a ello hay más gente en Bachillerato o FP. Esto se refiere, naturalmente, al sistema reglado: hay gente que se ha apuntado a cursillos ocupacionales o ha vuelto a la universidad a formarse mejor aprovechando la inactividad, por supuesto. Pero hoy no voy a hablar de esto, sino del paro, la educación, y aquello de que el paro no va a seguir creciendo.
Estos son los datos del paro por nivel educativo extraídos de la EPA del primer trimestre de 2011, la que se ha publicado esta mañana. Los niveles bajos son los de los jóvenes sin título de Secundaria superior (Bachillerato o FP de Grado Medio), los medios los que sí tienen este título o uno de FP de Grado Superior, y los altos los estudios universitarios. La serie es perfectamente comparable con la del artículo que citaba al principio.

Situación laboral por nivel de estudios. 20 a 24 años
Ocupados Parados Inactivos Total
Bajos403.109364.266203.801971.176
Medios397.547222.734595.9251.216.206
Altos127.85665.593141.947335.396
Total928.512652.593941.6732.522.778
Ocupados/ Parados/ Ocupados/ Parados/ Activos/
Total Total Activos Activos Total
Bajos41,537,552,547,579,0
Medios32,718,364,135,951,0
Altos38,119,666,133,957,7
Total36,825,958,741,362,7
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la EPA (primer trimestre de 2011).

Situación laboral por nivel de estudios. 25 a 29 años
Ocupados Parados Inactivos Total
Bajos640.217361.797167.5921.169.606
Medios767.444241.683162.8851.172.012
Altos577.666139.673120.957838.296
Total1.985.327743.153451.4343.179.914
Ocupados/ Parados/ Ocupados/ Parados/ Activos/
Total Total Activos Activos Total
Bajos54,730,963,936,185,7
Medios65,520,676,123,986,1
Altos68,916,780,519,585,6
Total62,423,472,827,285,8
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la EPA (primer trimestre de 2011).

Situación laboral por nivel de estudios. 30 a 34 años
Ocupados Parados Inactivos Total
Bajos754.635353.034201.5651.309.234
Medios1.089.911295.679140.8281.526.418
Altos910.761115.58461.3321.087.677
Total2.755.307764.297403.7253.923.329
Ocupados/ Parados/ Ocupados/ Parados/ Activos/
Total Total Activos Activos Total
Bajos57,627,068,131,984,6
Medios71,419,478,721,390,8
Altos83,710,688,711,394,4
Total70,219,578,321,789,7
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la EPA (primer trimestre de 2011).

Como ven, las cosas han empeorado aún más, pero lo esencial no ha cambiado demasiado: a más nivel de estudios, menos parados. No voy a comentar más porque no tengo más tiempo, y los datos son bastante claros.
Queda por saber si el paro va a seguir creciendo o no. Por supuesto, no tengo ni idea, ni sé si la tiene alguien. Pero de lo que estoy seguro es que una de las causas, la que tiene su origen en el sistema educativo, permanece. Se ha mejorado algo, pues, de creer al ministro, el fracaso escolar se ha reducido hasta el 26% en 2009 desde casi un 31% en 2007 (inciso: cuando el fracaso empeoraba se publicaba de tapadillo y con dos años de retraso, pero cuando mejora lo anuncia el ministro y con varios meses de antelación). Esta caída de casi cinco puntos permitirá a muchos seguir estudiando, cosa que antes no podían hacer. Pero un 26% de fracaso sigue siendo elevadísimo, y todos los años más de una cuarta parte de la cohorte abandona los estudios sin una cualificación mínima y se incorpora a un mercado laboral que no está precisamente para bromas.
Mientras no se acometan reformas estructurales en la enseñanza, de calado, que comiencen en Primaria y que no se centren sólo en la ESO, con más inteligencia y conocimiento técnico y menos ideología de corto alcance, nuestro sistema educativo seguirá, entre otras cosas, vomitando parados. Y lo peor es que la crisis pasará (tan seguro como que vendrá otra), pero en la siguiente los que hoy fracasan ya no serán tan jóvenes, pero su baja cualificación volverá a poner en riesgo sus puestos de trabajo.

lunes, 25 de abril de 2011

Desde mi terraza


He estado unos meses desaparecido debido a la elaboración de un informe bastante grueso -no iba a ser tan largo, pero fue creciendo según avanzaba la investigación: espero que merezca la pena- sobre la enseñanza española a través de los datos de PISA 2009. Estoy a punto de acabar el trabajo, que, espero, se presentará tras las elecciones de mayo.
Hace unas semanas escribí un resumen de uno de los capítulos para la revista de FSIE -un sindicato de profesores de la enseñanza privada y concertada-, y parece que ha sido bien acogido, tanto que incluso han hecho una separata. Podéis encontrarlo aquí. Es un poco largo (ocho páginas), aunque creo que se lee bien. Espero que compense la obligada ausencia.
¿Que a qué viene lo de la terraza? Es que me compré un piso bastante bonito, lo estoy arreglando y en unos días nos iremos a vivir a él.Estas son las vistas desde la terraza que da a mi nuevo despacho. A veces, los sueños se cumplen.

viernes, 4 de febrero de 2011

Actitudinalmente competentes

Acabo de ver que ha salido el informe español del ICCS 2009. Estudio Internacional de Civismo y Ciudadanía. Debe de llevar algunos días ahí, pero no he visto que nadie se haga eco de él, y tampoco el Ministerio lo ha sacado en su sección de novedades. Es un estudio en el que participan 38 países, de los que 24 han realizado también un módulo europeo. En España participan 3.000 alumnos de 2º de ESO y 2.000 profesores de cerca de 150 centros (más sobre el informe aquí).
No tengo tiempo de leerlo ahora, por lo que lo que viene a continuación es una impresión tras examinar los gráficos del informe. Algún día tendré tiempo en fijarme más en el texto, aunque la experiencia sobre informes del Instituto de Evaluación me dice que los gráficos son mejor guía para saber qué pasa que el texto. Lo que me he encontrado se parece bastante a aquella anécdota de no sé qué famosa que decía que estaba muy interesada en no sé qué escritor, y que cualquier día de estos se leería un libro suyo.
En los resultados globales de conocimiento cívico y ciudadano (p. 139) nos sitúan en la parte media de la tabla de 38 países, en el lugar 22 en concreto, con 505 puntos. Pero de los países que tenemos por debajo los únicos europeos son Grecia, Luxemburgo y Bulgaria, todos los demás son hispanoamericanos, junto a Tailandia e Indonesia. A nuestro nivel se encuentran, eso sí, países de nuestro entorno: Nueva Zelanda, Noruega, Bélgica (parte flamenca), Federación Rusa, Austria y Países Bajos. Por encima se sitúan Finlandia (que, con 576 puntos, vuelve a encabezar un estudio de comparación internacional), Dinamarca, Suecia, Irlanda, Suiza o Italia, junto a Hong Kong, Taipei o Corea del Sur. No me parece descabellado pensar que hay una relación entre la calidad del sistema educativo y sus resultados en esta evaluación.
Como siempre, estamos en la media si metemos a países extraeuropeos que bajan considerablemente la media, pero si cogemos sólo a los europeos probablemente nos encontremos 15 o 20 puntos por debajo de ella. Con respecto a la media general, destacamos en "Saber" y en "Identidades cívicas", estamos en la media en "Sociedades y sistemas cívicos" y en "Participación cívica" y algo peor en "Analizar y razonar" y en "Principios cívicos". Si aplicásemos estos resultados a la media europea, sólo destacaríamos por arriba en "Identidades cívicas", pero por abajo en "Principios cívicos" y en "Analizar y razonar".
Un dato que puede ser preocupante (pág. 141) es que somos, junto a Grecia, Austria y Noruega, donde más diferencia hay entre alumnos nativos e inmigrantes. Lo cual es malo en Matemáticas, pero en cuestiones relacionadas con la convivencia cívica…
Nuestros alumnos tienen una actitudes excelentes: los segundos en apoyar los valores democráticos (el segundo es Chile) y en actitudes hacia la igualdad de género (el primero es Suecia). Menos bien estamos al pedir igualdad de derechos para todos los grupos étnicos o para los inmigrantes, donde quedamos en la media. La actitud peor es hacia nuestro propio país, aunque no crean que ahí destacan el resto de alumnos europeos. Los tres países a los que los alumnos están más orgullosos de pertenecer son la República Dominicana, Colombia y Guatemala, y donde menos en la Bélgica flamenca (les vamos a enviar a la duquesa de Alba para que les dé un par de lecciones...).
Llega el apartado de compromiso y participación: si les preguntamos por participación activa, estamos en el grupo de cola; si les preguntamos por cosas que los alumnos piensan hacer en el futuro, nos elevamos hasta la media.
Los alumnos se examinaron de un módulo sobre la Unión Europea, donde, en conocimientos, no hacemos un papel especialmente brillante, pero tampoco catastrófico. Hay alguna cuestión sorprendente, pero como está muy claro en el informe (págs. 79-95), no voy a comentar más.
Llegamos a la "europeidad": nos sentimos más europeos que casi nadie (terceros tras Italia y Eslovenia, pero si hablamos de participación de los alumnos en actividades o grupos a nivel europeo, o en comunicaciones sobre Europa, ya estamos en el grupo de cola. Con las actitudes con respecto a Europa, sobresaliente en casi todas: segundos en actitudes positivas hacia la igualdad, o hacia la libertad de movimientos dentro de Europa (si es para bien, porque si es para mal somos partidarios de restringirla: es curioso que somos los que más cambiamos de opinión según nos pregunten resaltando los aspectos positivos o negativos), o cuartos en actitudes positivas hacia el aprendizaje de lenguas europeas (pero en conocimientos, los terceros por la cola, sólo después de los países anglófonos).
También estamos en el grupo de cabeza en actitudes positivas hacia las políticas comunes en Europa, hacia la unificación europea, hacia la moneda única, o hacia una mayor ampliación de la UE. Y somos de los primeros en predisposición a votar en las elecciones europeas, casi el 70% está bastante o totalmente seguro de va a votar. Igualito que lo que pasa ahora.
En resumen, buenas actitudes, pocos conocimientos y menos hechos.

martes, 25 de enero de 2011

Hecha la ley, hecho el hecho

Una de las supersticiones más comunes entre nuestros políticos es la de creer que cuando algo está escrito o garantizado en una ley, ya está todo el trabajo hecho. Más de una vez, al señalar algún dato que contradecía a alguno de nuestros próceres, me soltaban eso de “¡pero si eso está garantizado por la ley!”, o algo similar. El dato daba lo mismo, claro, sobre todo si no interesaba en ese momento.
Esa mentalidad, a veces, acaba en cosas curiosas, como esta que les presento aquí. Todos sabemos que la Logse extendió la escolarización obligatoria hasta que el alumno cumple los 16 años. Menos saben que también lo hacía la Ley General de Educación de 1970 (LGE), aunque lo cierto es que, al no ser una enseñanza común y a que no hubo un empeño político real –reglamentos que desarrollaran este punto y establecieran sanciones, por ejemplo– por conseguirlo, pues a lo más que llegó esa Ley, y veinte años después, fue a escolarizar el 92% de la población de esa edad.
De todas formas, no estuvo mal para las cifras de las que se partía, como muestra este párrafo:
“En el curso 1986-87 se ha alcanzado la escolarización completa de los niños de 5 a 13 años, mientras que en 1967 aún estaba sin escolarizar el 46% de la población de los primeros y el 36% de los segundos. De cada cien jóvenes de 14 años, sólo 39 disponían de una plaza escolar en el 67, mientras que en el curso 1986-87, la tenía el 92. Entre los jóvenes de 15 años, el porcentaje pasó del 25% al 78%, mientras que el caso de los de 16 (16% en 1967 frente a 60% en 1986) y 17 años (12% frente a 53%) el avance ha sido espectacular.” [Libro Blanco Para la Reforma del Sistema Educativo, Ministerio de Educación y Ciencia, 1989, pág. 32].
Como ya vimos, ese crecimiento espectacular fue proporcionalmente mayor entre las mujeres que entre los hombres.
Decía que a veces uno se encuentra con cosas curiosas. Reviso muy a menudo las estadísticas del Ministerio de Educación, tanto por trabajo como por gusto (cada uno es esclavo de sus vicios), y hace unos meses me encontré con una cosa rara: la serie de la tasa neta de escolarización a los 15 años me aparecía llena de “cienes” a partir de 2000. Me resultó raro, porque la miro de vez en cuando y recordaba que esa serie tenía otros datos. Como uno ya es perro viejo, suelo guardar cada cierto tiempo las estadísticas educativas en mi ordenador (no sólo las del Ministerio), me fui a mi última “copia de seguridad” y, efectivamente, los datos habían desaparecido. Poco después también desaparecieron los “cienes” y se quedó como está ahora (tabla 6), las celdas vacías y una escueta nota que dice:
"(1) A partir de este curso se produce la implantación generalizada de la escolaridad obligatoria en esta edad."
Naturalmente, esto no es cosa de los estadísticos del Ministerio, tiene más pinta de orden política y, aunque tengo mis sospechas, no sé de dónde partió la orden. Desde luego, de alguien a quien no le gusta que su querida ley vaya por un sitio y la realidad por otro.
A estas alturas me he dado cuenta de que no he explicado de qué va eso de la tasa neta de escolaridad a una edad determinada. Existen dos tasa de escolaridad, la bruta y la neta. La tasa bruta es el porcentaje de alumnos en el curso correspondiente a una edad teórica sobre los habitantes de esa edad. La tasa neta es el porcentaje de alumnos escolarizados a una edad (sea el curso que sea) sobre los habitantes de esa edad. La tasa bruta nos dice cuánta gente hay escolarizada en un curso sobre el total de la población, mientras que la neta nos habla de la cantidad de alumnos de una cohorte de edad determinada que continúan en el sistema educativo.
Por tanto, si el Ministerio dice que el 100% de los alumnos de 15 años están escolarizados está diciendo que todos los alumnos de esa edad están en el sistema educativo. Todos. No existe el absentismo, ni existen colectivos donde las chicas a los 12 años desaparecen de la escuela (a veces para casarse), no existen lugares (playeros y rurales) donde aún los chicos abandonan la escuela para “echar una mano en casa” (de algún sitio tengo noticia de que esto se hace con la anuencia de padres, centros e inspección, por lo menos), no existen muchos otros casos. Es decir, que decide renunciar a la realidad y trampear con los datos. Para qué vamos a buscar a los que faltan si ya dice la ley que están escolarizados.
Por supuesto, existe un –llamémosle así– “absentismo técnico”, es decir, parte de los chicos que dice el censo que viven aquí a lo mejor han emigrado, o se han muerto, o son errores estadísticos, o se han vuelto a su país (también es probable que en el censo nos falten inmigrantes). Es decir, no es real. Pero eso supone, como mucho, unas pequeñas décimas porcentuales sobre la cohorte total. Pero no explican todo lo que falta. Ahora que lo pienso, no les he dicho lo que falta. Aquí tienen la tabla (con los datos que calculó el Ministerio en su momento y los que ya no, y que he tenido que elaborar yo):

Evolución de la Tasa Neta de Escolarización a los 15 años (1999-2009)
199920002001200220032004
Población 15 años504.174483.689465.987454.372447.912443.197
Escolarizados 15 años473.313471.141454.287443.303436.897438.153
Tasa Neta de Escolarización93,997,497,597,697,598,9
 
200520062007200820092010
Población 15 años439.728439.660438.307436.251433.236--
Escolarizados 15 años432.892428.453429.385437.009432.128--
Tasa Neta de Escolarización98,497,598,0100,299,7--
Fuente: INE. Estimaciones de la población actual y estimaciones intercensales; y Ministerio de Educación. Las cifras de la Educación en España. Estadísticas e Indicadores. Varios años. Los datos corresponden a las enseñanzas de régimen general.

Como ven, la Logse fue responsable de escolarizar a un 5% más de población de 15 años de la que ya se había escolarizado con la LGE (desde el 93% de principios de los 90 al 98% de 2007). Lo digo porque cuando oyes hablar a algunos, parecería que ha sido el 50%, como se consiguió con la LGE (de hecho, pocos de los que se les llena la boca con los grandes logros de la Logse conocen ese dato: ni se han molestado en mirarlo).
En 2008 entra en vigor la LOE, que introduce un enganche para alumnos de 15 años, los PCPI, una especie de pequeño itinerario para alumnos descolgados que introduce una enseñanza básicamente profesional el primer año (otorga una cualificación profesional de Nivel I), aunque su segundo año vuelve a la teoría para conseguir que los alumnos saquen de nuevo el título de ESO. Ese 100,2 de 2008, de todas formas, hace sospechar que hay alumnos inmigrantes escolarizados pero no censados, lo que podría explicar algún pico como el de 2004.
Como ven, a nuestro sistema educativo le faltaba por escolarizar a un cierto porcentaje de alumnos de 15 años, uno de cada cincuenta más o menos, cuando se decidió prescindir de los datos. Es algo que ocurre en toda Europa, no es nada raro. Lo que es ridículo –por lo menos– es tapar el dato y dejar de esforzarse por mejorarlo.

martes, 28 de diciembre de 2010

La estupidez del año

[ACTUALIZADO] Los que me conocen saben que la asignatura de Educación para la Ciudadanía ni las de nombre similar me gustan nada. En parte por argumentos bastante repetidos por muchos, en parte por otros bastante menos usados. No voy a entrar en la discusión de fondo porque este no es el tema de este blog, pero en mi opinión es una puerta abierta en la escuela a grupos ideológicamente muy minoritarios para que puedan transformar el dinero de las subvenciones (y aumentarlo) en prosélitos.
Ya he dicho alguna vez que esta Educación para la Ciudadanía no se parece en nada a la que existe en otros países europeos que conozco, y de hecho los métodos y argumentos que el Ministerio ha empleado para desacreditar al movimiento ciudadano que se ha posicionado en contra hubiera sido merecedor de un suspenso en Ciudadanía europea. Hace años publiqué esta pregunta, sacada de la evaluación de competencia ciudadana que se estila en Europa:
3. Un adulto es buen ciudadano si (poner un grado en una escala entre muy importante y nada importante): a) Trabaja mucho. b) Participaría en una protesta pacífica contra una ley que considera injusta.
Creo que es evidente que la opinión (ni el tratamiento) del Ministerio sobre los que se oponen a esta asignatura (creo que exponer argumentos o presentar recursos se puede considerar protesta pacífica) no es la de "buenos ciudadanos". Remarco, para el que no la haya leído bien, que la consideración de "injusta" no es del Gobierno ni de usted ni del que pasaba por allí, sino del ciudadano que protesta. No es una cuestión de si se está de acuerdo con él o no: si considera que una ley es injusta, el buen ciudadano es el que protesta, y el mal ciudadano es el que no lo hace. Punto.
Otra cuestión preocupante y descalificadora para la asignatura tal y como se ha diseñado en España es el análisis de los argumentos que desde la administración se han esgrimido para defenderla. Pero la estupidez máxima la he leído en esta desenfocada noticia que publica El país hoy (desenfocada porque lleva al titular una afirmación falsa, puesto que lo que se reclama es la "preferencia" y no el "monopolio", y se deja lo mollar). Lo que dice el abogado del Estado en su recurso es lo siguiente:
"La concepción filosófica que presupone la democracia es el relativismo".
Repito, por si no lo ha leído bien:
"La concepción filosófica que presupone la democracia es el relativismo".
Así, entrecomillado, aparece en el periódico (el pdf que enlaza la noticia no es tal, sino una imagen de la primera página del recurso) y, salvo que sea una inocentada, es una cita del recurso del abogado del Estado.
A lo mejor soy un poco maniático, pero sólo la indignación que siento ante tamaña barbaridad ha conseguido sacarme del trabajo (últimamente no tengo tiempo de nada) y dedicar unos minutos al blog. Porque el relativismo no es la concepción ideológica de la democracia, sino la de las dictaduras. No hace falta leer a Tucídides ni a Aristóteles para saberlo –o, más recientemente, a Orwell–, sólo el libro de texto de Historia o de Filosofía de 3º de BUP, algo que se presupone necesario para llegar a abogado del Estado, ya que no para ministro.
Son los tiranos los que piensan que la vida y la libertad (las de los demás, claro) son relativas comparadas con su programa ideológico, y son precisamente las democracias las que escriben cosas como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, colección de absolutos donde las haya. Por eso, todos sus artículos comienzan por la palabra "todos" (o "nadie"), salvo el último que empieza por "nada".
Y habrá quien aplauda este recurso con las orejas. Será para tapar que no tiene nada entre ellas.
[ACTUALIZACIÓN] Leído el recurso completo (por hacer las cosas rápido, no me di cuenta de que se podía, tal y como me han comentado amablemente: gracias), he de añadir algunas cosas: la frase que se reproduce es de Kelsen, un conocido y reputado defensor del positivismo. Sigo diciendo lo mismo de tal frase.
Me resulta curioso del recurso que en la primera parte alerte sobre el peligro de relativizar las leyes y el propio Estado (págs. 5 y 7), llegando a decir que la capacidad del individuo de relativizar las leyes pone en peligro el Estado democrático, y luego que sostenga que el relativismo es la base de la democracia.
No estoy acostumbrado a leer recursos, pero me ha llamado la atención la acumulación de falacias
en este, probablemente habituales entre los abogadillos de medio pelo, pero que uno espera ausentes en un recurso de la abogacía del Estado. Los habituales son los de la falsa vivencia y los del argumentum ad consequentiam en la argumentación general. Me resulta también curioso que se justifique la bondad de los decretos en cuestión basándose en lo que la LOE dice pretender y no en lo que en realidad hace. También sigo viendo una contradicción lógica en justificar el relativismo con un argumento de autoridad. Y el argumento de que no cuentan con la menor me parece de trilero, aunque puedo estar equivocado.
La frase en que se basa el recurso no es la de Kelsen, sino la siguiente, que no había visto:
"La dignidad de la persona o los derechos inviolables de la persona –es evidente– no son objetos de la experiencia sensible sino creencias generalmente compartidas para las que se postula un fundamento moral" (pág. 18).
Con este presupuesto, lo que pone a continuación no sorprende demasiado: la falsa contraposición entre la moral general que defienden aquellos con creencias religiosas y los que no la tienen es también una falacia: se puede defender una moral general desde diversos puntos de vista sin recurrir a las creencias religiosas y sin recurrir a las que este hombre cita en el recurso (deontológica, cognotivista, emotivista), morales todas ellas de muy corto alcance y que no pueden fundamentar el Estado de derecho.
El fundamento de nuestro Estado de derecho es el axioma, no la simple creencia, de que el hombre es un absoluto, y si para justificar Educación para la Ciudadanía tienes que saltarte tal cuestión, pues ya lo has dicho todo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Inequidades varias

Tras leer la vergonzosa nota de prensa del Ministerio y escuchar la sarta de tonterías que le han hecho decir al pobre Bedera en la rueda de prensa sobre PISA –¿dónde estaba el ministro, por cierto?– me he decidido a escribir algo sobre ello. Ya estoy acostumbrado a que el Ministerio no afronte los datos, que mienta descaradamente cuando le conviene, que manipule la interpretación de los datos para que justifiquen su política, etc. No sería nada del otro mundo si no fuera porque el extremos conservadurismo del PSOE en materia de educación desde 1990 está perjudicando a nuestro país de forma extremadamente grave.
Por ejemplo, Bedera, diciendo en la rueda de prensa que la mejor vacuna contra el fracaso escolar es la escolarización temprana, y que poco menos que no pararán hasta escolarizar a todos los niños de menores de tres años. PISA no dice nada de eso (aunque los que más escolarización temprana tienen no salen precisamente bien parados), mientras que un informe de la OCDE sobre la educación española sí que dice que desaprovechamos claramente la etapa de Infantil. Pero, como el Pisuerga pasa por Valladolid, pues suelto una referencia al único indicador con evolución positiva del que dispongo, y así soy feliz. Una política pública más basada en una creencia en vez de en un dato.
Pero no es de esto de lo que quería hablar –al fin y al cabo, sólo es dinero tirado– sino del concepto de equidad que el Ministerio maneja en la nota de prensa, un concepto ideológico que le sirve para no ver la realidad y para seguir con la inacción que le caracteriza.
Como ya he explicado alguna vez, el Ministerio maneja un concepto de equidad basado en que haya escasas diferencias estadísticas entre los alumnos, lo que técnicamente corresponde a la varianza o la desviación típica. Es una traslación de un concepto económico –un bien económico es, por definción, un bien escaso– a uno no económico, como el nivel educativo: el que uno tenga más conocimientos es independiente de que otro los tenga, puesto que el conocimiento no se agota.
Por ejemplo, nuestro sistema educativo prácticamente proscribe la excelencia: a partir del percentil 75 (es decir, si comparamos los resultados del 25% de los mejores alumnos de cada país) ya somos el último país de Europa, mientras que nuestro percentil 95 roza el ridículo. Si subimos –es una simulación sencilla– un 2% los resultados de lectura de los alumnos entre el percentil 75 y 80, un 4% los alumnos entre el 80 y el 85, y así hasta el 10% a los del percentil 95, la media de España subiría ocho puntos, pero la desviación típica sería 100, es decir, la misma que la media de la OCDE. Es decir, si subimos un poco los resultados de los mejores alumnos –algo que el sistema educativo de prácticamente cualquier europeo parece capaz de lograr– la mejora es pequeña, pero la equidad se va al garete. Y eso sin modificar ningún valor del 75% de los alumnos restante. ¿Por qué? Porque nuestra famosa equidad estadística es sólo efecto de que nuestro sistema es incapaz de formar alumnos brillantes.
Como he dicho en algún momento del día de ayer, ya no sé dónde ni a quién, si de verdad nos creemos que estamos en al sociedad del conocimiento, y que los alumnos brillantes serán los mayores productores de riqueza del mañana, nuestra falta de alumnos excelentes hoy es sólo un número. Pero dentro de veinte años lo llamaremos crisis.
En realidad, en el tema de la equidad España no es ningún ejemplo, por mucho que lo diga el Ministerio. La equidad educativa consta de tres elementos: primero que ningún alumno quede por debajo de un mínimo; segundo que las circunstancias de los alumnos (especialmente las que no se pueden cambiar: sexo, raza, lugar de nacimiento, lengua materna…) no influyan gravemente en sus resultados educativos; y tercero que un alumno con capacidad e interés pueda llegar hasta donde él quiera. En el primer caso lo hacemos regular, en el tercero muy mal, como hemos visto. Nos queda por examinar un aspecto del segundo. Como dice el Ministerio en la nota de prensa:
“En cuanto a las Comunidades Autónomas, PISA refleja que los resultados entre unas y otras es mínimo, sólo de un 4%, es decir, que se constata que el sistema educativo español se caracteriza por una gran equidad.”
Confieso que me ha costado entender lo del 4%, y a algunos amigos que saben de esto también. En un principio pensé que se referían al tamaño del efecto, pero mal calculado. Luego me ha parecido entender que se refieren al porcentaje de varianza explicada por el hecho de que un alumno viva en una región u otra. Lo cual me parece muy bien, pero es un dato que poco tiene que ver con la equidad.
Voy a empezar la argumentación al estilo del gato de Chesire: para empezar, nadie en su sano juicio diría que los resultados de Finlandia y España son “equitativos”: Finlandia está en los 536 puntos y España en los 481, Finlandia un 8% de los alumnos por debajo del nivel 2 y España un 19%, etc. ¿Cómo lo sabemos? Primero, porque las diferencias entre ambos países son significativas (es decir, existen, no son debidas al azar). Pero, con unas muestras tan grandes como maneja PISA, es fácil que una diferencia sea significativa. Por ello PISA ha comenzado a medir lo que se denomina tamaño del efecto (http://en.wikipedia.org/wiki/Effect_size), es decir, no si la diferencia es significativa, sino si es sustantiva. Y, en el caso de que lo sea, de la magnitud de esa sustantividad.
El propio Informe PISA (tomo II, pág. 148) nos explica cómo calcular el tamaño del efecto (mediante la delta de Cohen) y la interpretación de los valores: no sustantiva para valores por debajo de 0,20, poco importante entre 0,20 y 0,50, un efecto medio entre 0,50 y 0,80, y muy importante por encima de 0,80. Pues bien, el tamaño del efecto entre los resultados de Finlandia y España en la escala de Lectura es de 0,63.
Vamos a las regiones españolas. En la tabla he puesto el tamaño del efecto de las diferencias entre las Comunidades Autónomas españolas. En gris están las no sustantivas, en azul más pálido los efectos pequeños, en azul brillante los efectos medios y en rojo los efectos grandes.

Tamaño del efecto en la escala de Lectura. PISA 2008
ARA-0,391
AST-0,3170,056
BAL0,0440,4290,355
PVA-0,3810,012-0,045-0,420
CAN0,1440,5310,4520,0980,522
CNT-0,3050,0810,022-0,3440,070-0,444
CyL-0,483-0,094-0,145-0,519-0,107-0,621-0,173
CAT-0,432-0,036-0,091-0,470-0,048-0,574-0,1180,060
CyM0,5060,8740,7870,4580,8670,3670,7890,9580,918
GAL-0,2840,1050,044-0,3240,094-0,4240,0230,1980,142-0,772
RIO-0,411-0,034-0,086-0,448-0,046-0,546-0,1120,0570,000-0,880-0,135
MAD-0,483-0,094-0,145-0,519-0,107-0,621-0,1730,000-0,060-0,958-0,198-0,057
MUR-0,2250,1820,115-0,2670,171-0,3710,0950,2790,222-0,7330,0720,2100,279
NAV-0,416-0,024-0,079-0,454-0,036-0,556-0,1050,0710,012-0,899-0,1290,0110,071-0,207
ANDARAASTBALPVACANCNTCyLCATCyMGALRIOMADMUR
Fuente: Elaboración propia sobre datos de PISA 2009.

Vamos a prescindir de Ceuta y Melilla (CyM), con unas distancias abismales (el Ministerio debería responder por estos datos, ya que son territorios bajo su gestión directa, pero ha preferido irse por equidades). Pues bien, las diferencias entre Castilla y León o Madrid con Canarias (CAN, Cantabria es CNT) tienen un tamaño de 0,62. Vaya, una centésima menos que las diferencias entre Finlandia y España. Es más, si no consideramos Finlandia, las diferencias entre los países europeos pertenecientes a la OCDE son similares, si atendemos al tamaño del efecto (y a las diferencias puras y duras) a los que existen entre las regiones españolas.
Es decir, en un país como España, con un mismo sistema educativo, mismos profesores, misma dotación a los centros, y con una homogeneidad cultural, idiomática, socioeconómica, etc. mucho mayor que en Europa, resulta que tenemos unas diferencias entre regiones similares a las que existen entre los países europeos, las mismas entre Holanda y Austria o la República Checa que entre Castilla y León (o Madrid) y Canarias.
Ya sabíamos que el hecho de nacer en un país u otro podía marcar el rumbo educativo de un alumno. Parece bastante claro que también nacer en una región española u otra. Esto es lo que el Ministerio considera diferencias mínimas.

AÑADIDO:
En un comentario pedían esta tabla:

Idioma del test para España, por Comunidades
ESP CAT GAL VAS VAL MISS Total
AND1.411000051.416
ARA1.506000081.514
AST1.535000011.536
BAL2591.20100031.463
CAN1.446000021.448
CAT31.36900091.381
CLM23900000239
CNT1.516000001.516
CYL1.510000051.515
CYM1.363000071.370
EXT13400000134
GAL4501.5400001.585
MAD1.449000041.453
MUR1.320000011.321
NAV1.07900425001.504
PVA4.02200743034.768
RIO1.284000041.288
VAL2800001560436
Total20.4012.5701.5401.1681565225.887
FUENTE: Elaboración propia sobre datos de PISA 2009.

No entraba como comentario y he optado por meterla aquí. Las cifras corresponden al número de alumnos evaluados en cada idioma.